—Sí, con Sebastien —repito.
Daren conduce el auto de Aiden. Me alegra que no diga comentarios como "¿Por qué no sufrimos otro accidente para destruirlo?" Tal vez porque el anterior no resultó en algo bueno.
—¿Castaño de ojos color miel?
—Sí.
—Vive en el mismo edificio que Alec. En la planta alta.
—¿La planta con los balcones bonitos?
—Ajá —responde Tate y después le da un sorbo a algo.
Siempre envidié el piso con balcones bonitos. Es el último, pero es el que nunca se desocupa. Razón por la que Daya tuvo que conformarse con el departamento sin balcón.
—¡Vaya suerte! Su tío le ha dejado el departamento. Tate, ¿en dónde están?
—Enfrente del edificio.
—¿No han notado algo extraño?
Daren sigue las indicaciones que le doy con simples señas. "Voltea por allá", "Por allá", "Da la vuelta".
—No, nada. Alec llegó de la universidad hace unos veinte minutos.
—¿Cómo se ve?
—¿Para ti? Atractivo. —Trato de no sonreír—. Aiden nos contó lo que sucedió en la llamada. No quiso admitirlo, pero le rompiste el corazón.
Deseo que Daren no esté escuchando.
—No es algo fácil de admitir.
—¿Lo tuyo o lo de él?
—Ambas cosas.
—¿Qué les cuesta admitir: "Yo me quiero coger a Allison y Allison al tal Alec"?
—Ay, por favor, echa a Reik de mi auto —pido después de escuchar su absurdo comentario.
—Tiene razón, Allison.
—No es cierto.
—Sí.
—No lo es. ¿Quién les dijo que no me quiero co...?
Mi corazón sufre una tremenda falla. Late, se detiene, vuelve a latir, y así consecutivamente. He cometido un grave error, y los chicos no lo van a dejar pasar.
—¡Ohhhh! —gritaron al mismo tiempo—. ¡Allison se quiere coger a Aiden! ¡Allison se que iré coger a Aiden!
Daren me mira con el ceño fruncido. Finalizo la llamada pero no sin antes decir:
—Sean maduros, imbéciles.
No soy la más indicada para decir eso.
—¿Y esos son tus amigos? —pregunta Daren mientras entra al estacionamiento del edificio.
—Comienzo a dudarlo.
Esperamos la llegada de la noche en un centro comercial. Comimos, pero sucedió algo dentro de mi estómago. La primera hamburguesa pareció ser un trozo de aire. La segunda sabía muy bien. La tercera cayó en mi estómago, pero a los pocos minutos dejé de sentirla.
—¿Cómo pueden? —pregunto mientras juego con una papa frita.
—Te acostumbras. Nosotros tenemos una ventaja al ser hombres, podemos comer sin cuidar las cantidades —explica Tate.
—¿Y yo por ser mujer...?
—Ustedes sí. Aunque para ti nunca será suficiente.
—La familia de la mesa de enfrente, te ha observado desde la primera hamburguesa —agrega Reik.
Ahí estaban ellos, murmurando y viéndome de reojo.
—¿Tres hamburguesas y sigue pesando sesenta kilogramos? —pregunta Daren imitando la voz de la señora. Los tres chicos se echan a reír.
—¿Podrían dejar de atacarme?
—Cierto. Ahora que Allison es diferente, no conocemos su autocontrol —dice Tate para luego robarme el restante de mis papas.
—Sabes lo que necesitas, Allison —susurra Daren.
—Oh, no —me apresuro a protestar—. Yo no lo haré.
—Lo harás.
—No lo haré.
—A mí me da igual si lo haces o no —comenta Reik.
—A mí me da igual si te preocupas o no.
Reik sonríe, se recarga en el asiento y cruza sus manos por detrás de la nuca.
—Es hora de irnos —interfiere Tate mirando su reloj.
Podemos ver a las personas en el balcón. En la entrada, el guardia me reconoce y me deja pasar. El edificio no ha cambiado, a diferencia de algunas plantas en los pasillos.
Entramos al ascensor. Pero este se abre cuando las puertas están a punto de cerrarse. El mundo se detiene cuando Alec entra con una bolsa de papel llena de botellas. Alcohol, lo más seguro.
Oculto mi rostro detrás del cuerpo de Daren. Alec no me ve, solo ve las puertas mientras subimos. Reik me mira y sonríe, parece estar a punto de hacer algo muy malo. Y lo hace.
—Allison, ¿tienes frío?
Me muerdo el labio y niego con la cabeza. Alec voltea y me ve. Trata de fruncir el ceño pero un recuerdo no lo deja.
—¿Allison? —pregunta.
Lo puedo mirar sobre el hombro de Daren.
—Alec, ¿no es así?
Reik se ríe por debajo.
—Así es. ¿Qué haces aquí?
—Una amiga nos invitó a una fiesta.
—Creo que vamos a la misma —responde alzando un poco la bolsa.
—¡Oh! Qué bien.
—Sí...
Me alegro que los chicos estén ahí. Gracias a eso no pregunta cosas que me serán incómodas.
El elevador se detiene y todos salimos del reducido espacio. Tomo la mano de Daren. No sé por qué lo hago, tan solo mi instinto me pide hacerlo. Es como una barrera entre Alec y yo. "Alec es parte de tu otra vida, concéntrate en Daren. Tu actual situación."
—¡Allison! —Damos la media vuelta. Él mira mi agarre y su sonrisa se borra por completo—. Nada. Qué disfruten la fiesta.
—Nos vemos por ahí —responde Reik. Alec adelanta su paso sin responder. Cuando este entra al departamento, Reik comenta—: Oh, Alec. Ven aquí, cariño. Te necesito junto a mí, en mis brazos.
Suelto a Daren, empujo a Reik hacia la pared y ya que está acorralado aprieto su entrepierna con tanta fuerza que incluso un ser como él, puede sentir el dolor.
—Allison, ahí no.
—No somos amigos, Reik. Así que no tengo ningún tipo de consideración hacia tu maldita y asquerosa existencia.
Lo suelto y camino hacia la entrada.
—¡Me gustaba la anterior Allison! —escupe con rabia.
—A mí no —murmuro y entro al lugar.
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ETERNALLY ANGEL ✔️
Vampir*Segunda parte de You're everything I need* Los bosques de Blackbear vuelven a teñirse de sangre. Allison McClear decide volver y poner fin de una vez por todas. Pero nuevas personas llegan a su vida. Los peligros renacen, los misterios aumentan y e...
