Capítulo 16

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Tate me aconseja hablar con Daren y aclarar las cosas. No sé sus verdaderas intenciones, y si decido quedarme bajo su protección, Tate jamás se separará de mí. Lo que me hizo sentir segura.

Toco la puerta de su habitación y respiro hondo antes de entrar. Él abre, no sonríe, solo me invita a pasar con un ademán. Después de algunos segundos de indecisión, lo hago, cerrando la puerta detrás de mí.

Daren toma asiento en el borde de la cama, yo permanezco de pie.

—Estudiaste en la misma preparatoria que yo durante... durante algunas semanas.

—Sí. Era reciente la muerte de mi hermana. Nos mudamos a Vancouver. Te vi un par de veces en los pasillos.

—¿Por qué no hablabas con nadie?

—Se murió mi hermana, Allison. ¿Iba a tener ganas de socializar?

—Lo siento.

—Sé que debí haberlo dicho. Que tal vez mal interpretaste las cosas. Pero no soy una mala persona. Cuando te vi nuevamente el día que agonizaba, no logré reconocerte. Mi mente divaga por inmensos mares desde su muerte... parece como si flotara, pero mis pies estuviesen siempre en la tierra.

Quiero pedirle una disculpa, pero él continúa.

—La única que me mantiene cuerdo eres tú. Me das una razón para... ser.

—¿Por qué?

—Eres igual a ella. Luchas constantemente con tus propios demonios, eres persistente, quieres que el mal se acabe, y aunque eso sea imposible, nunca pierdes la fe.

Sonrío levemente.

—¿Qué me dices de los Brooks?

—Trato de alejarte de ellos porque Aiden quiere convertirte.

Mi mundo se detiene por un par de segundos.

—¿Qué?

—Lo escuché una vez en la universidad. Y otra en la fiesta que organizó Sophia. Dijo que no podían dejarte desamparada y que sería la única forma de que tú pudieras resistir todo. Él mismo lo haría de ser tomada esa decisión.

—No, él no puede. Los Brooks saben el daño que me harían al convertirme en eso.

Comienzo a alterarme pero trato de guardar la compostura ya que Daren no tiene la culpa de nada.

—Lo sé. No voy a permitir que eso suceda.

Se levanta y se acerca, dejando unos pasos de distancia.

—Quiero que siempre lo lleves puesto. —Me entrega el anillo que anteriormente usaba. Lo observo entre sus manos, es solo una parte del espiral. Recuerdo días anteriores, no lo había usado.

—Es tuyo, Daren.

—Ahora te pertenece. —Mira mi mano, lo coloca en el dedo índice y lo ajusta con sus dos dedos apretando un poco el contorno—. Confía en mí, esto te servirá de mucho.

Siento su sinceridad penetrar mi alma. Los ojos de Daren parecen brillar aunque sus mejillas ya carecen de ese color rojizo que me confundía.

—¿Por qué?

—Confía en mí.

—¿Tú tienes la otra parte?

Niega con la cabeza.

—Gracias.

—No es nada.

—Y lo siento, por desconfiar de ti.

—Comprendo perfectamente. Por desgracia vivimos en un mundo donde la maldad reina en cada persona.

Y tiene razón. ¿Qué hemos hecho para merecer tanta desgracia? Supongo que algunos están una peor situación. O no...


Después de una visita a casa de Sophia, decido citar a David.

—Ya estamos aquí. ¿Qué es lo que quieres? —David y yo tomamos asiento en una pequeña banca en el vacío parque.

—Seré la carnada, sabes que es la única forma en que Daír aparezca personalmente.

—Ese era el plan.

—No, el plan era proteger a la doncella para que esta no saliera ilesa. Sabemos muy bien que eso no garantiza éxito. Tengo que atraerlo yo misma, y eso no me dejará ilesa.

—¿Qué quieres a cambio?

—Me alegra que lo entiendas.

—Sé directa.

—Quiero que mis padres adoptivos, mi abuelo biológico y Alec, el hermano de mi mejor amiga, me olviden.

—Una petición muy conmovedora. ¿Por qué?

—Si todo termina bien, pienso irme lejos. Si todo termina mal, quiero ahorrarles un sufrimiento —suspiro—. Sé que por tus años de antigüedad, eres capaz de hacer eso.

—Está bien. Usualmente no hago favores pero supongo que tú me harás uno.

—Y quiero otra cosa.

Nos miramos.

—Tus ojos me dicen que no es algo bueno.

—Lo será para mí.

ETERNALLY ANGEL ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora