Aiden conduce en silencio. Tiene la mirada enfrente y no dice ninguna palabra por el miedo a que toque un tema delicado. Percibo cansancio, fastidio y temor en su rostro aunque este carece de expresiones. Sus ojos azules son oscuros, la pupila ocupa todo el color. Podría pedirle que detenga el auto y me permita ver tal maravilla durante horas, pero no hay tiempo y sería una petición extraña.
Después de varios segundos, decido hablar.
—Convertiste a Daír.
Aiden suelta el aire que estaba conteniendo. Sus hombros se relajan como si un gran peso le fuera quitado.
—Pensaba que dirías otra cosa.
—¿Tengo que enterarme de algo más? —pregunto interesada.
—No —se limita a responder.
—Retomemos el tema de Daír. ¿Por qué lo hiciste?
—No sabía quién era. Lo vi derrotado y por un momento pensé que no soportaría la transformacion. Pero lo hizo, y supe a quién había convertido.
—Fue una irresponsabilidad, Aiden.
—¿Crees que no lo sé?
Comienza a alterarse. Aprieta con más fuerza el volante y si no se controla podría hasta romperlo.
—Sé que soy el culpable de todo esto.
—En parte. Pero bien, no podrías haberle pedido una identificación o un historial de toda su vida.
Ríe y su agarre pierde fuerza.
—¿Qué sientes por Alec? —En vez de soltar el aire, lo retengo.
—Nos conocemos desde que éramos adolescentes. Fue el chico que golpeó a dos patanes porque me acosaban en secundaria. Fue el chico que me tomó de la mano en el cine cuando vimos una película de terror. Dime, ¿quién no se enamora de eso?
—Así que te gustan los rudos y románticos.
—Eso creo.
—Por eso te gusto yo.
—No seas egocéntrico. Hasta ahora solo conozco tu lado rudo.
—Soy romántico.
—Me presentaste a tu serpiente segundos antes de acostarnos.
—¿Preferías una cama con pétalos de rosas y una copa de vino?
—No soy exigente, pero sí.
—Lo apuntaré.
Rio.
—No respondiste mi anterior pregunta.
—Por Alec siento cariño, costumbre. Cuando estaba con él siempre pensaba en una boda y muchos hijos. Es la persona correcta en el tiempo menos indicado.
—¿Qué piensas cuando estás conmigo?
Es una muy buena pregunta. Y no tiene una respuesta concreta. Con Aiden puedo imaginar muchas imágenes. Un paisaje relajante, un día con mucho truenos, un corazón latente, o una figura de porcelana romperse. Aiden me hace sentir todo a la vez.
—En lo impresionante que fue conocerte.
—¿Y no piensas en un futuro?
—Sinceramente, no. Todo es tan impredecible que el futuro está en negro. No puedo ver más allá.
—Yo nos veo pintando la fachada de una casa. Tus mejillas están sonrojadas por el cansancio y tu ropa está ligeramente manchada de pintura blanca. Los mechones de tu cabello caen y cubren tu rostro. Yo me acerco a quitarlos y te beso. Nos besamos. —Lo cuenta sin verme—. No tenemos hijos, pero tenemos un perro. No, espera... Es Tyler.
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ETERNALLY ANGEL ✔️
Vampire*Segunda parte de You're everything I need* Los bosques de Blackbear vuelven a teñirse de sangre. Allison McClear decide volver y poner fin de una vez por todas. Pero nuevas personas llegan a su vida. Los peligros renacen, los misterios aumentan y e...
