Capítulo 41

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—Tiene una hija de ahora dos años.

— ¿Ese hombre? No tiene un ápice de bondad ¿Cómo puede criar a una hija?

—Sigo sin saberlo.

Daren y yo hablamos acerca de Josh. Estamos sentados en el patio trasero. Comemos una bolsa de caramelos ácidos.

—Quiso rehacer su vida con una mujer joven. Ella murió en el parto.

—¡Vaya suerte! —exclamo entre risas.

—Lo que dijo Tyler no es totalmente falso.  Cuando un hombre de cualquier especie concibe un hijo con una humana o viceversa, cabe la posibilidad de que nazca siendo un híbrido. Tanto las mujeres como los hombres pueden elegir. Si deciden ser, no lo serán del todo.

—¿Eso quiere decir que nacen muertos?

—Así es.

—¿Cómo pueden elegir si son solo... bebés?

—Eso no lo sé. Tal vez es cuestión de suerte.

—¿Y qué es?

—Es una humana.

—Bien por ella.

Daren no responde y sigue comiendo de los caramelos. Su perfil y el resto de él resulta ser muy atrayente. Su porte y su disciplina lo hacen ver como un auténtico modelo griego.

—¿Cómo sabes todo esto?

—Antes de volvernos a ver, encontré a una mujer. Es viviente y sabe de todas estas cosas. Me explicó todo acerca de nuestro origen y predijo algunos acontecimientos. Quise saber un poco del futuro para poder cambiarlo.

—¿Y qué vio?

—Vio a una chica de cabello castaño, ojos marrones y complexión delgada, siendo salvada por otro chico de casi sus mismas características. Se enamoraron, pero ella murió a manos de su medio hermano.

—¿Puedes explicarlo mejor?

—Te salvaba, nos enamorábamos y Francis te asesinaba al poco tiempo. Pero eso sólo si hubieras seguido siendo una humana.

Bajo la mirada asimilando todo lo escuchado.

—¿Qué sucedió contigo?

—Cuando tu vida no tiene sentido, te rindes.

—Las personas se vuelven débiles, y al final, mueren. Ya escuché algo parecido.

—Exacto. Eso mismo pasó conmigo.

—Es divertido, ¿no? Tú y yo, siendo buenos amigos y terminar enamorados.

Rio, sin embargo Daren no lo hace. Mi sonrisa se desvanece cuando entiendo la causa de su seriedad.

—¿Te enamoraste de mí?

—Aprendí a sopesar. Así que no tienes nada de qué preocuparte. Guardo ese sentimiento en lo más recóndito de mí.

Siento una gran culpabilidad. Daren merece a alguien mejor, y principalmente que corresponda a sus sentimientos. Pero no pienso tener una charla acerca de ese tema, no puedo lastimar más a Daren.

—¿Qué viste en Aiden?

No respondo.

—Tranquila. No me hará ningún daño saberlo.

—Noté algo diferente en él la primera vez que lo vi entrar a la primera clase. Era un chico común, pero extraño a la vez. No fue su aura de misterio, su belleza o su aspecto de chico malo. Fue la manera en que retó a mi mente a dejar de flotar. A poner los pies en la tierra y hacerme caer abruptamente, pero asegurarme que él estaría debajo dispuesto atraparme para que no me hiciera daño alguno. Era y sigue siendo una mezcla de emociones y sentimientos adictivos.

—Es muy suertudo.

—Los dos tratamos de reprimir nuestros sentimientos porque nos era algo inimaginable el poder terminar juntos.

—¿Y ahora es una posibilidad?

—Es una posibilidad —confirmo—. Una muy remota.

—¿Por qué?

—Todo es incierto. No puedo erradicar este mal con tal de asegurar un futuro a su lado.

—¿Porque? —vuelve a preguntar.

—Porque no puedo y porque no estoy segura de que sea lo mejor.

—¿Pará ti o para él?

Su pregunta me tensa. ¿Realmente lo hago por mí? Aiden es todo lo que Emma y yo fantasiabamos. ¿Cómo puedo siquiera pensar en dejarlo?

—Eso no lo sé. No he podido terminar de conocerlo.

—Te ama. ¿No es eso lo que importa?

—Mi padre amaba a mi madre. Mi madre me amaba. Yo amaba a Daya y a Emma. Daren, a veces el amor no es suficiente como para asegurar un final feliz.

Daren frunce el ceño. Después de unos segundos, comprende mis palabras.

ETERNALLY ANGEL ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora