Abro los ojos y salgo del auto. Tengo la mochila bien puesta y ajustada. Amarro las correas por enfrente para asegurar aún más. Camino hasta llegar a la puerta principal la cual se encuentra abierta. Hay mucho silencio y tengo un mal presentimiento.
—¿Chicos?
Nadie responde.
La puerta se cierra detrás de mí. Doy la media vuelta. Daír se encuentra enfrente con las yemas de los dedos juntas. Tiene muchos anillos con apariencia poco inocentes.
—Allison.
—¿En dónde están?
—Están bien, no te preocupes.
Miro alrededor en busca de sangre. Para mi suerte, no hay rastro alguno.
—Fue muy considerado de tu parte que me hayas avisado, pero yo estoy aquí desde hace unas horas.
Daír avanza y yo retrocedo. Cuento los pasos y calculo los que faltan para llegar a las escaleras.
Me doy la media vuelta pero Daír es más rápido y se posiciona justo frente a mí.
—Aún no puedes conocer las maravillas de tu especie —comenta refiriéndose a mí rapidez.
Retrocedo.
—Soy débil, lo sabes. ¿Por qué me quieres?
—Eres muy fuerte, Allison. El caso es que no solo yo te quiero.
—Y no sabes perder, ¿cierto?
—Consigo lo que quiero a como dé lugar. Tú eres así, Daren es así.
—Te equivocas, no somos así.
Mi espalda choca con la puerta. Daír se sigue acercando.
—¿Quieres a Emma de vuelta? Ahí la tienes — se detiene y señala el sofá. Puedo ver su cabellera pelirroja.
—No es real —digo con un nudo en la garganta. Recuerdo su muerte y levanto nuevamente mi barrera mental.
—¿Quién te asegura que está muerta? ¿Viste su cuerpo, acaso?
La respuesta es negativa. No vi su cuerpo, ni siquiera en el funeral ya que el ataúd estaba cerrado.
Vuelvo a mirar el sofá. Ya no está.
—No trates de confundirme.
Me abalanzo sobre él pero desaparece y caigo al suelo.
—Lo haces difícil, Allison. —Su voz proviene del segundo piso, cerca de las escaleras. No más juegos, querida.
Me levanto, me acerco a la puerta y antes de salir, Daír agrega:
—¡Enfrentarán sus peores miedos!
Sigo corriendo. En un momento dado, giro la cabeza y me detengo al ver a Tate correr en el techo de la casa. Alguien lo persigue, su vista permanece en el hombre. Se acerca al final y sin darse cuenta, cae. Cae inexorablemente desde el segundo gran piso.
—¡Tate! —grito antes de que su cuerpo impacte en el suelo.
Me trato de acercar pero me detengo cuando veo un gran lobo de pelaje gris correr hacia mí. Corro en dirección opuesta adentrandome al bosque. El lobo está tan cerca que mi única opción es dejarme caer. Lo hago y este salta sobre mí para evitar un impacto. Aterriza. Da la media vuelta y con un gruño deja al descubierto su enfado. Mientras me pongo de pie, escondo una piedra filosa en la manga de mi suéter.
—Adelante, hijo de perra. —Mi comentario parece enfurecerlo aún más.
Corre y corre hasta tumbarme. Interpongo mi antebrazo izquierdo entre sus colmillos y mi rostro. Él muerde sin piedad y las gotas de sangre caen en mi boca y mejillas. Aprovecho la distracción y clavo la punta de la piedra en su cuello y desgarro. Más sangre cae sobre mí. Pero esta vez no es de mi propiedad.
Empujo su cuerpo agonizante librandome de él. Continuo mi camino con un antebrazo sumamente lastimado. Sigo corriendo hasta que mi cuerpo choca con el de alguien más. No pierdo el equilibrio y levanto la vista.
—¿William?
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ETERNALLY ANGEL ✔️
Vampire*Segunda parte de You're everything I need* Los bosques de Blackbear vuelven a teñirse de sangre. Allison McClear decide volver y poner fin de una vez por todas. Pero nuevas personas llegan a su vida. Los peligros renacen, los misterios aumentan y e...
