Capítulo 42

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Emma siempre hablaba acerca del resumen de la vida. Es ese momento en el que ves toda tu vida pasar justo antes de morir. No necesariamente dura sesenta segundos.

—Te vería a ti mientras jugabas pelota en el patio trasero de la casa hogar. Vería la primera vez que discutí con Alec. Mi primer beso y para finalizar, el último momento que pasamos juntas —mencionó mientras estábamos acostadas en su cama. Alec escuchaba la música con los audífonos puestos. Igualmente acostado en mi lado izquierdo—.¿Que verías tú, Allison?

—No lo sé, uno no decide los acontecimientos importantes.

Alec se quitó los audífonos y se introdujo a la conversación.

—Yo vería sesenta segundos del primer concierto que dio Nirvana. No estuve ahí pero YouTube bendijo mis oídos.

—¿Te verías sentado a ti mismo frente a la computadora? —preguntó Emma.

—Así es.

Me pregunto si verdaderamente Emma pudo ver todos esos recuerdos en sesenta segundos o más. Lo que tengo claro es que Emma pensó en mí hasta el último momento. Y yo haría lo mismo si sucede el caso.

—Pasarían un tiempo de chicos —trato de convencer. Los seis me miran confundidos—. Tal vez tienen cosas de qué hablar. Es solo ir a esa casa a tomar ropa y regresar.

—No podemos dejarte sola —Aiden se apresura a protestar.

—Estaré bien. Cerraré todo y tendré el teléfono en la mano.

—Creo que Allison tiene razón. Necesitamos tiempo para nosotros —dice David con los brazos cruzados.

—Nada le puede pasar en cuarenta minutos — tercia Reik.

—Y pueden arreglar sus diferencias.

—Todo puede pasar en cuarenta minutos.

—Nada pasará, Tate. Necesitan ropa y objetos personales. Son solo cuarenta minutos.

—Pero dejaremos tu auto.

—Aiden, en tu auto sólo entran cinco personas. Somos seis —difiere Tyler.

—Podrías sentarse en las piernas de Reik —sugiero.

—¿Quieres dejar de insinuar que soy gay?

—¿No eres gay? —pregunta David con fingida sorpresa.

—Que sea sentimental no quiere decir que sea gay.

—Vamos, cariño. No me importa que te sientes en mis piernas —dice Reik.

—Aquí muere el Tyler sentimental —finaliza con un ademán.

—¿Lo ven? Por esto es que quiero que pasen tiempo juntos.

—No lo sé, Allison —Daren comprime los labios.

—Por favor.

Los seis se miran entre ellos.

—Está bien. Solo cuarenta minutos —responde Tate —. Todos al auto.

Aiden es el último por salir. Tomo su mano y detengo su paso. Sin previo aviso, estampo nuestros labios. Seguidamente, lo abrazo.

—Fui una tonta al darme cuenta tan tarde.

—¿A qué te refieres?

Me separo. Admiro su rostro con detenimiento una última vez. O al menos en un momento tranquilo

—Nada —respondo—.Cuídense

—Igual tú.

Sonríe levemente y da la media vuelta. Me apresuro a cerrar la puerta y subir las escaleras hacia mi habitación. Tomo una pequeña mochila y el libro de mi madre no sin antes asegurarme que la única fotografía que tengo de ella se encuentra en el medio. También meto una fotografía de los Brooks que me regaló Tate y el oso de peluche sin un ojo  qué Tyler reparó esa misma mañana. Estuvo cuatro horas sentado en el sofá dando puntadas con hilo y aguja. Reik dice que una abuela reencarnó en su cuerpo.

Tomo el plano de la casa y repaso una última vez cada parte. Es grande y puedo confundirme con rapidez. Después de cinco minutos salgo de la casa, hecho un último vistazo y me subo al auto. Conduzco hacia la casa de los Brooks, observando mi alrededor.

Estaciono en el inicio del bosque a algunos metros el auto de Aiden. Permanece vacío y en marcha frente a la casa.

Suspiro. Quito esa Barrera mental, confiada en que Daír esté dispuesto a entrar en mi mente.

Me recargo en el asiento y cierro los ojos.

—Acabemos con esto —murmuro.

ETERNALLY ANGEL ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora