Todos están ahí. Todo parece difícil de distinguir pero sé que están ahí. Aiden grita algo que no puedo escuchar. Le grita a la nada. Yo estoy detrás de ellos, aturdida, como si una bomba hubiera explotado en medio del bosque.
Logro ver a mi alrededor. Aiden se pone de rodillas frente a la nada y llora. Está rendido por algo que no puedo ver ni explicar.
—¿Aiden? —camino con torpeza hasta llegar hacia él. Me pongo enfrente de su cuerpo, de rodillas—. ¿Aiden?
No puede verme, ni escucharme. Sigue llorando.
—¿Por qué lo hiciste, Allison? —pregunta.
—No he hecho nada. Estoy aquí, mírame.
Trato de tocar su rostro pero mi mano atraviesa su cabeza como si fuera una clase de holograma, o fantasma.
Tyler se acerca y lo levanta. Me levanto junto con él.
Ty no está llorando, lo que me impresiona. Tan solo está sereno, e igual que Aiden, rendido.
—Aiden, se fueron —le dice.
Me despierto de golpe cuando el auto se detiene. Mi cabeza se despega de la ventanilla y miro a Daren quien saca la llave y la guarda dentro de mi bolso.
—Me alegro que hayas dormido.
—Dios... —paso mis manos por mi rostro tratando de despertar mis facciones.
—No te hará mucha falta dormir, pero sentirás la necesidad de hacerlo. Por cierto, los padres de Alec llamaron.
—¿Está bien?
—Sí. La doctora les dijo que ha respondido bien a la operación y si sigue así, saldrá de peligro en unas horas.
—Qué bien —expreso en un suspiro.
—¿Qué hacemos ahora? Tate ya debe estar en su casa.
Reik decidió quedarse en Vancouver. Tate, por otro lado, creyó que sería más útil en Blackbear.
La despedida con Reik resultó ser una tregua.
—Lamento lo de tu amigo. Tenía que cuidarlo y estaba distraído bebiendo una botella de tequila por cien dólares —se disculpó.
—No importa. Ya está hecho.
—Y no te odio. Yo igual he hecho mucha cosas por estar furioso. Creo que Sophia está mucho mejor que nosotros ahora que está muerta.
—Gracias. Y lo siento.
Después nos abrazamos.
—Cuida bien de Alec y mi familia.
—Lo haré como si fueran la mía.
Otro peso se quitó de mis hombros.
—Tengo que ir con David.
—¿Te acompaño?
—No. Descansa, ha sido un día muy largo.
Está a punto de amanecer. Se puede ver el color naranja y amarillo que emana el sol. Algo que no durará mucho, ya que las nubes tal vez vienen detrás de él.
—Está bien.
Daren sale del auto y se dirige a la casa. Me paso al asiento del piloto y emprendo el camino a la casa de los Brooks. Cuando giro el volante me percato de mis manos, las cuales siguen ensangrentadas. Con mucho cuidado abro una botella de agua, tomó una toalla para manos y las limpio con torpeza.
Pude sentir lo que ellos sienten. Ese deseo tan grande por la sangre. Un olor tan extraño que resultaba fascinante, pero importaba más de quién provenía. Alec, inocente, puro, como el mejor postre que puedas comer. Un postre delicado. Su sangre resultaría un algodón de azúcar que se deshace en mi boca. Mi autocontrol me resultó impresionante. Tal vez por mi lado humano, o por el gran cariño que le tengo.
Al llegar, la reja principal se encuentra abierta. Cruzo el gran patio hasta llegar a la puerta. Pero antes de tocar David la abre.
—Pensé que habías muerto —dice, pero no parece triste ni sorprendido.
—No tienes tanta suerte.
Me invita a pasar con un ademán.
—Tyler y Tate salieron. Aiden está en la cocina. Nos acabamos de despertar.
—No me percaté de la hora —miento.
—No nos han puesto al tanto. Pero esto —toma mis manos y las huele—, me hace pensar que estuvo divertido.
—Daír lastimó a Alec en la fiesta. Estuvimos en el hospi... —Aiden sale de la cocina con una botella de jugo entre sus manos. No lleva playera, tan solo un pantalón de tela suave y un tatuaje de un arco en la costilla izquierda. Un segundo tatuaje a parte de la serpiente en su brazo—. Hospital. Ahora está mejor. Ha respondido bien a la operación.
David nota mi rostro. No sé cuál es en específico, pero el ver a Aiden así despierta algunos instintos que no conocía a fondo.
—Daír es un maldito —comenta David.
—Me alegra que esté bien —tercia Aiden con la voz aún ronca. La piel se me eriza—. Es el último en merecer todo esto.
—Así es.
—Bueno, yo tengo que bañarme.
—No, David. Necesito hablar contigo.
—Los dejaré solos.
Dicho eso, Aiden vuelve a desaparecer en la cocina.
—Necesito conocer mi poder. Necesito controlar mi propia mente.
—Eso no es parte del trato.
—He traído a Daír. Bueno, él vendrá en cualquier momento. Pero si quieres que esto funcione, necesitas enseñarme.
—Ven por la tarde. Tate y Tyler se tardarán todo el día fuera. Están arreglando los problemas de su camioneta y haciendo unos pagos —cuenta restándole importancia—. Aiden no nos molestará.
—¿Te parece a las dos?
—Perfecto.
—Gracias.
Me acerco a la puerta y abro.
—¡Allison! —volteo—. Necesitas un rato a solas con Aiden. Esa tensión sexual entre los dos comienza a abrumarnos.
"Concuerdo contigo", pensé.
—Es lo más irrelevante ahora —respondo y salgo de la casa.
ESTÁS LEYENDO
ETERNALLY ANGEL ✔️
Про вампиров*Segunda parte de You're everything I need* Los bosques de Blackbear vuelven a teñirse de sangre. Allison McClear decide volver y poner fin de una vez por todas. Pero nuevas personas llegan a su vida. Los peligros renacen, los misterios aumentan y e...
