Los tres estamos sentados en una banca con vista al parque. El día está nublado y lo adorna una temperatura muy baja. Estamos en silencio, nadie hace el intento por decir una palabra. Parpadeamos pocas veces y solo yo tengo un nudo en la garganta.
—¿Por qué ahora? ¿Por qué cuando necesitamos estar más juntos que separados? —pregunta Tyler con desdén.
—Porque son unos idiotas —responde Reik.
—¿Cómo te sientes, Allison?
Sigo flotando. No como aquella vez que por accidente comí el brownie de marihuana. Es flotar sobre una zona de guerra y no poder bajar porque simplemente subes y subes cada vez más.
—No lo sé.
—¿Creen que lo hicieron con otra intención?
—No. Ellos simplemente querían proteger a Allison. Pero no lo hicieron de una buena manera —responde Reik y seguidamente se ata las agujetas.
Aiden quería convertirme desde mucho tiempo atrás. Daren volvió porque lo presentía y decidió darme su anillo. Sabía claramente que no deseaba ser esto, pero no había otra opción. Si no lo hacían ellos, lo haría Daír, o peor aún, Francis.
—Lo hicieron de buena manera. —Me levanto. Reik y Tyler hacen lo mismo, confundidos—. No podemos tomarnos la dicha de estar separados. Lo que pasó, simplemente pasó.
—Pero Allison...
—Por favor, Tyler. No hay vuelta de hoja. No puedo volver a ser humana.
Es una total mentira. Tan solo necesito la otra parte del anillo.
—¿Y qué piensas hacer? ¿Volver con ellos y decirles que no pasa nada? —pregunta Reik con ironía.
—Pues sí. Eso haré.
Se miran mutuamente.
—O todos terminaremos muertos. ¿Eso quieren? —Se apresuran a negar—. Entonces volveremos y les diremos que nada ha pasado.
—Allison, estás loca —comenta Reik con una sonrisa de lado.
—¿Quién de nosotros no lo está?
Ríen.
Cuando llegamos a casa de los Brooks, notamos que la reja principal está abierta. El auto de Aiden no está, lo que parece ser una mala señal.
—Entraré yo primero —se ofrece Reik. Tyler no protesta.
—Iré contigo.
—No, quédense en el auto. Si no vuelvo en cinco minutos, váyanse.
—¿Irnos? ¿Crees que te dejaríamos?
—No es una mala idea, Allison —responde Tyler con nerviosismo.
Reik se baja del auto con decisión. Parece un soldado rudo a punto de entrar a la zona de guerra. No le importa quién esté adentro o lo que podría sucederle por ir solo. Suena estúpido para mí pero Tyler no difiere en ningún momento.
—No te enamores de él —le advierto.
—¿Qué mierda dices, Allison?
Me limito a reír.
Reik entra a la casa y deja la puerta abierta detrás de él. No podemos imaginar qué sucede adentro, pero rogamos para que no sea nada grave.
—Han pasado tres minutos.
—No los cuentes. No son cinco minutos literales.
—Lo son para mí.
Ruedo los ojos y sigo observando. La mente de Reik está en total oscuridad. No puedo entrar en ella, lo que me sorprende. Y me asusta.
—Creo que debemos entrar.
Abro la puerta del auto y me dispongo a salir.
—Allison, espera. Reik fue muy específico en sus órdenes —dice mientras camina detrás de mí.
Escuchamos un fuerte estruendo. La ventana del segundo piso se rompe cuando alguien sale disparado de ahí. El cuerpo impacta en el suelo y lo identificamos al instante. Reik no se mueve, su cuerpo está inerte.
Tyler se acerca en un segundo y yo tardo aproximadamente siete. La velocidad no es mi fuerte. Según Daren, mi lado humano no me lo permite.
—Reik —pronuncio cuando lo veo. Sus ojos están abiertos y mucha sangre sale de su boca. La herida grave se encuentra en su abdomen. Parecen cinco hoyos, provenientes de una garra. Está agonizando pero no morirá—. ¿Quién es?
No puede hablar. Tyler lo pone de lado para que la sangre no interrumpa sus vías respiratorias. Ahogarse no lo mataría, pero resulta algo incómodo.
—Quédate con él y súbelo al auto.
—¿Y tú qué harás?
—Entraré.
—No. Tú llévalo al auto y yo entraré.
—¡No me contradigas, Tyler!
No espero una respuesta y me apresuro a entrar. Hay gotas de sangre en el suelo y no hay mucho desorden.
Camino con cautela, paso por paso viendo hacia todos lados. De repente hay mucho ruido en mi mente. Voces y voces que trato de mitigar a toda costa. No provienen de mí, sin querer, he entrado a la mente de alguien.
Cuando siento un impacto en mi cabeza, todo se vuelve silencioso. Pierdo la noción del momento y ahora estoy en el suelo. Del lado derecho de mi cabeza escurren pequeñas gotas de sangre.
—Corre, corre, niña. Corre sin parar. Corre por el bosque o el lobo te va a atrapar —canta Francis en un tono burlón—. Tu madre te cantaba esa canción cuando te perseguía por el patio trasero de la casa, ¿no es así?
Me doy la media vuelta aún en el suelo. Estoy aturdida pero recupero la visión en muy poco tiempo. Francis no tiene ningún rasguño. Sostiene un bate de béisbol en la mano derecha. Este tiene rastro de mi sangre y hace un perfecto contraste con el color de la madera.
—Le di a la bola, ¿no crees? —Golpea una bola imaginaria.
—Tienes un caos en tu cabeza —comento entre risas. Me trato de levantar pero Francis me empuja con la pierna. La mantiene contra mi pecho.
—¿No has entrado a la tuya? Es de familia, mi querida Son.
—No me digas así.
—Son, Son, Son, Son... Pobrecita Emma. ¿Qué piensas, Son?
Me armo de coraje, tomo su pierna y jalo de tal manera que cae en el suelo bruscamente.
Estiro la mano, alcanzo un pedazo de porcelana de un jarrón roto y no dudo dos veces en enterrarlo en su muslo. Francis grita y me doy cuenta de algo: es igual de sensible que yo. Y eso solo significa una cosa. Tomo el bate, estoy a punto de golpearlo pero su brazo se interpone. Me jala junto al bate y caigo a un lado de él. Miro sus manos en busca del anillo. Ahí está. Francis porta la otra parte del anillo.
Sus uñas se vuelven garras y sus ojos se tornan de un color brilloso para después volverse totalmente oscuros. Pienso que se convertirá en un lobo, pero no. Entierra las garras en mi abdomen y empuja cada vez con más fuerza. No puedo gritar ya que el dolor es tan insoportable. Tomo su antebrazo y empujo a la dirección contraria evitando que me dañe aún más.
—Mi amenaza sigue en pie, hermanita. Volveré, no muy pronto. Pero volveré.
Saca sus garras de un jalón, se levanta, y me deja tirada en el suelo viendo cómo se va tomando dirección a la puerta trasera de la casa.
—¡Allison! —Tyler se apresura y me trata de levantar. Cuando suelto un quejido se detiene.
—Llegas en un mal momento.
—Lo siento. Reik estaba muy mal. ¿Quién era?
—Francis —respondo con la respiración agitada.
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ETERNALLY ANGEL ✔️
Vampiro*Segunda parte de You're everything I need* Los bosques de Blackbear vuelven a teñirse de sangre. Allison McClear decide volver y poner fin de una vez por todas. Pero nuevas personas llegan a su vida. Los peligros renacen, los misterios aumentan y e...
