Capítulo 44

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—¿Qué haces aquí?

—¿Estás bien? —pregunta con preocupación.

—Sí, estoy bien. Tenemos que encontrar a los chicos... —Hago una pausa recordando a Tate. Mis ojos se cristalizan—.Tate cayó del segundo piso. N-no sé si está bien.

—Iremos por él y saldremos de aquí, ¿entendido?

Asiento.

—¿Ahora serás el buen padre? —Abro los ojos como un par de platos al escuchar la voz de Daír detrás de mí. William no parece asustado.

Toma mi rostro entre sus manos y planta un beso en mi frente como cuando era pequeña y me pedía perdón después de gritarme.

—Corre y no te detengas.

Me suelta. Camina hacia Daír con seguridad.

—No, papá. Papá.

Daír y él quedan frente a frente. Lo que pasa después me hace confirmar lo que una vez dijo mi madre: "El villano de la historia podrá ser malo, pero en su reino de maldad solo su sangre puede cambiarlo". El daño estaba hecho desde que decidió entregarme. Pero Will trató de arreglar todo. Su sangre se derrama sobre el suelo mientras la mano de Daír permanece sumergida en el cuerpo de mi padre. No puedo verlo, sin embargo su corazón está siendo aplastado por una palma y cinco dedos.

Las lágrimas brotan. Corro sin parar y a este punto me siento pedida. Me detengo y recargo la espalda en un tronco. Will está muerto y mi mente no puede asimilarlo por completo.

A lo lejos veo un bulto. Por un momento pienso que es una montaña de hojas y ramas pero conforme me acerco, va tomando forma. Lo primero que reconozco es la chaqueta de Tyler y su mano cubierta de sangre. Está tumbado boca abajo. No respira, no se mueve.

—¿Tyler?

Me tumbo de rodillas y trato de voltear su cuerpo pero solo consigo que mis manos se cubran de sangre.

—No, no, no, no. ¡No! —muevo su cuerpo una y otra vez—. ¡No! ¡Tyler!

Me desgarro la garganta. Permanezco ahí durante algunos segundos hasta que decido armarme de valor y voltear su cuerpo. Me percato del agujero en su frente a causa de un disparo. La sangre de su cuerpo proviene de heridas profundas poco visibles gracias a las capas de ropa.

A una poca distancia se encuentra la bala. La tomo entre mis dedos y examino. Parece ser de plata. La dejo en el mismo lugar y me dispongo a cargar el cuerpo de Tyler. No me resulta tan pesado, pero la tristeza e incomodidad de saber que está muerto, dificultan mi paso.

Su brazo está alrededor de mis hombros y mi mano lo sostiene de la cintura. Sus pies arrastran en el suelo y su cabeza está colgada hacia enfrente.

—¡Allison! —La voz de Aiden me hace parar en seco.

No está tan lejos. Dejo el cuerpo de Tyler recargo en un tronco. Camino, guiándome por los sollozos. A una corta distancia está Aiden de rodillas, sostiene un cuerpo invisible para mí.

—Allison, no te puedo perder. Tú no, por favor.

Es así como me doy cuenta de dos cosas: Daír está jugando con nuestras mentes, mostrándonos nuestros peores miedos tal y como lo advirtió. Y como segundo; Cuando Aiden dijo que su miedo era volver a perder a la persona que más ama, se refería a mí.

—Allison, te amo.

—Aquí estoy, Aiden.

Aiden gira la cabeza, me mira, después al cuerpo que al parecer ha desparecido. No duda en levantarse y correr a abrazarme. Su rostro está empapado de lágrimas.

—Pensé que te había perdido —dice mientras examina mis rostro para asegurarse de que en efecto, estoy con vida.

—Daír nos muestra nuestros peores miedos. Al parecer supo de nuestra conversación.

—Hijo de puta.

—Sí, él... ¡Espera! ¡Tyler no está muerto!

Pero antes de que pueda dar la media vuelta, escucho los gritos de Tyler.

ETERNALLY ANGEL ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora