Capítulo 45 (Final)

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—¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Estuve muerto como por diez minutos!

Ya no hay herida alguna en su frente. Siento cómo el alma me vuelve al cuerpo.

—¿Chicos? —Todos volteamos a ver a Tate. Parece confundido y asustado—. ¿Qué está pasando?

—Daír —Aiden se limita a responder.

—Eso quiere decir que William está vivo —supongo con emoción.

—Lo siento, Allison. Vi su cuerpo de camino aquí —responde Tate.

Quiero llorar pero en vez de eso, finjo una sonrisa.

—Dio la vida por mí —explico la razón de mi repentina preocupación.

—Lo lamento —consuela Aiden.

—¿Ea Reik? —pregunta Tyler, enfocando la mirada detrás de nosotros.

Efectivamente, es Reik. Trata de luchar y alejar a lo que parecen aves imaginarias.

—¡Reik! —grita Tate. Los cuarto nos acercamos—. ¡Maldita sea, Reik!

Se detiene. Gira en su propio eje varias veces, confundido porque todo lo que veía, se ha esfumado.

—¿Qué mier...? ¡Habían muchas aves!

—Daír —explicamos todos al unísono.

—¿Aves? ¿En serio, Reik? —pregunta David detrás de nosotros.

Luce fresco como una lechuga. Su cazadora está manchada de lodo y sangre, su cabello ligeramente despeinado revela que no le ha ido del todo bien de camino a aquí.

—¿Y por qué tú...? ¿Por qué él luce tan bien? —protesta Reik.

—No tengo miedos. Y si tuviera alguno, sería a mi mismo. ¿Y qué soy yo? ¡Una perra!

Se sopla las uñas y las pule en su cazadora.

No puedo evitar sonreír.

—A todo esto, ¿en dónde está Daren?

El pequeño destello de tranquilidad y esperanza, desaparece cuando nos rodean. Hay lobos y hombres a nuestro acecho. La única forma de escapar es escalar y saltar por la copa de los árboles.

—No es el fin, ¿verdad? —pregunta Tyler.

No supe qué responder. En realidad, perdí la noción del momento en el que nos tomaron y nos llevaron a un lugar conocido para Tate.

—Hay un campo en medio del bosque. Está destinado a un pequeño centro recreativo. Ahí practico mi tiro algunas veces por semana —explicó mientras me entregaba el plano.

En el campo nos espera Daír. Los chicos quieren librarse del agarre pero solo consiguen que los pongan de rodillas. No hay duda, estamos derrotados.

—Allison —pronuncia Aiden cuando el hombre me obliga a continuar el camino. Faltan algunos metros para llegar a Daír.

Las manos en mi espalda me dan una ligera ventaja. Jalo con fuerza, tirando todo mi peso hacia abajo. Logro que me suelte. Doy la media vuelta e impacto mi puño en su rostro. Improviso en lo siguiente. Tomo su cabeza y giro su cuello hasta torcerlo. Intento correr pero un fuerte dolor de cabeza, me tumba. Ya en el suelo no puedo evitar retorcerme.

—¡Allison! —Aiden no puede levantarse o todos moriremos. Eso es lo que advierte Daír.

El dolor se esfuma pero permanezco tumbada con la vista en el cielo. Es azul adornado con nubes grises.

No presiento que vaya a morir pero aún así veo el resumen de mi vida. Veo el rostro de mi madre mientras me canta una canción de cuna. A Alec y Emma reír conmigo en la cafetería de la preparatoria. La primera vez que vi a los chicos, uno por uno. La primera vez que me entregué a Aiden. También logro sentir la calidez de su cuerpo. Y para finalizar, a Emma y Daya despedirse de mí el último momento que las vi sonrientes antes de salir de casa.

Siento una oleada de tristeza y valor. Corro pero el dolor se vuelve a hacer presente y caigo de rodillas. Sufriendo, me levanto e intento caminar. Vuelvo a caer.

—¡Detente! —grita Tyler.

Grito con todas mis fuerzas. El dolor se esfuma. Esta vez no me tomo ningún segundo. Sigo el camino hasta Daír.

—He hecho una buena elección —comenta.

—No me importa morir ahora mismo. No me importa que todo acabe de esta forma.

—¿Crees que ellos piensan lo mismo? —Mira sobre mi cabeza—. ¿En serio creíste que todo acabaría de esta forma? ¿Por qué armaste esa mochila?

No respondo.

—No fue porque pensaras realmente que te irías en busca de tu propio camino después de ganar esta pequeña batalla. Fue porque estabas segura de que perderían.

—No soy fanática de optar por la mente del perdedor.

—Sabes lo que les conviene.

Daren aparece. Sale del bosque y camina hacia nosotros. Se detiene a un lado de Daír, dos pasos hacia atrás.

—¿Por qué? —le pregunto. Contengo el dolor de la traición.

—Aquella mujer me dijo más de lo que pude decirte —responde, refiriéndose a la mujer vidente—. No ganaremos esta batalla.

—¡No puedo ser participe!

—Solo cruza esta línea, mi pequeña Allison —habla Daír. Se forma una grieta de extremo a extremo entre él–Daren, y yo.

—¿Qué eres?

—Es un secreto —responde, divertido.

Daren lo mira. Puedo sentir su inseguridad al darse cuenta de que su padre es más de lo que pensamos.

—Solo cruza, Allison.

—Cállate, Daren.

La furia comienza a apoderarse de mi cuerpo.

Todo está perdido. No hay una página extra para escribir un resultado diferente. No habría más esperanza si decido morir.

—Si me elijes, condenas a la humanidad y todos tus amigos, incluyéndote, viven. Si elijes lo contrario, todos mueren y condenas a la humanidad. No hay mucho por pensar.

—Me estás dando la oportunidad de acabar contigo en cualquier momento.

—Mantén cerca a tus amigos, pero aún más a tus enemigos —cita.

—Es una condena de muerte para los dos. —Miro a Daren y corrijo—: Los tres.

—Sería un placer morir en tus manos —responde con cierto tono de sarcasmo—. Pero no pienso regalarte la victoria. No sin antes darte las armas que necesitas.

Tiene un plan en mente, pero no puedo descifrar cuál es.

—Suena justo y tentador.

Bajo la mirada y doy la media vuelta para admirar a los chicos por última vez. Han escuchado todo y en sus ojos puedo notar cómo ruegan porque cambie de decisión.

—Lo hago por ustedes —murmuro. Aiden articula un "No". Con mi vista aún fija en él, agrego—: Te amo.

Doy un paso hacia atrás, cruzando la línea. Una llamarada de fuego sube hasta fulminarse. Parece sellar una clase de portal.

Los lobos y los hombres se desvanecen como polvo. Daír no tuvo necesidad de traer a su gente. Jugó con nuestras mentes todo el tiempo.

Es aquí cuando sucede todo lo que vi en aquella pequeña prediccion. Aiden se levanta, corre y cae de rodillas a unos metros de mí. No pueden vernos pero nosotros a ellos sí.

—Se ha ido —dice Tyler. Aiden no puede creerlo.

—Esto ha acabado, Allison —me susurra Daren.

—Te equivocas —respondo con un nudo en la garganta. Siento un vuelco en el corazón y en la mente. He cambiado, de una u otra forma, Allison ha muerto y alguien nuevo surge—. Yo nunca pierdo.

ETERNALLY ANGEL ✔️Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora