Se había vuelto un verano peculiar, con amaneceres increíbles y un despertar único cada día. Ropa de cama ligera, cuerpos llenos de sudor, con ojos postrados en el otro. Besos clandestinos y silenciosos por el cuerpo antes de ponerse de pie y andar de puntillas por la habitación para no despertar al otro.
Álvaro despertó solo, con una nota de Leo, con Carlos aún durmiendo. Estaba listo, le daría una sorpresa a Leo que lo dejaría chapao'.
Abrió el armario y comenzó a guardarlo todo, ignorando los ruidos que en la planta de abajo se generaban. Leo había vuelto de la compra y Álvaro no lo había notado, arriesgando toda la operación.
- ¡Álvaro! - entró corriendo Leo -, Álvaro... ¿Qué haces? - viendo el desorden que había en la habitación.
- Leo que yo... - juntando sus manos frente a su pecho, buscando una explicación que Leo no dejó siquiera articular...
- ¿Ya te lo ha dicho Carlos?
- ¿Carlos? - preguntó Álvaro calentándose -, ¿y ese qué te ha dicho? ¿Has hablado con él? - el rubio era el único que sabía de su sorpresa, así que temió que se la hubiera dicho.
- Que te ha dicho a ti - apretando una risilla, y sin esperar respuesta admitió: -, que ha llegado ya... - corriendo hacia él, siendo recibido por sus brazos.
- ¿El qué? - calmándose un poco.
En eso, el rubio bajito llegó.
- Álvaro... Pero bueno... ¿Ya le has dicho? - mirando la primera maleta hecha, viendo a Leo.
- No... - respondió Leo.
- ¿Y entonces, para qué haces maletas? - mirando a su amigo.
Álvaro estaba atrapado. ¿Qué les decía?
- ¿Y ese sobre? - preguntó al ver el mismo en las manos de ambos.
- La fiesta de Sonia - chilló Leo -. Que sí. Que nos ha invitao' a su fiesta de cumple, en Sevilla - viendo a Carlos que también estaba un poco emocionado. - Que me he encontrao' con Alba está mañana cuando iba a por los churros.
- Ah - fue lo único que pudo admitir, simulando también emoción, maldiciendo un poco ese inconveniente oculto en un bonito sobre.
- Y este ha llegado a casa hace un rato - admitió Carlos jugando con el suyo
- Un viaje, por carretera, molaría mucho... - viendo de nuevo el sobre azul -, ¿verdad, Carlos? - preguntó Leo guardándolo en el cajón de la de la mesita de noche que estaba de su lado de la cama.
- Sí. Y conduces tú - volviendo a su habitación dirigiéndose a Álvaro.
- Pues venga - dijo Leo -, ¿ya empacaste la crema..?
Álvaro les siguió el juego y siguió empacando. Dejando de lado la sorpresa que tenía para...
- ¿Leo? ¿Qué pasa? - preguntó al verlo sentado en el borde de la cama de matrimonio, jugando con el sobre.
- Nada. Que hace mucho que no la veo. Y me hace un poco de ilusión...
- Ya. Y esa cara... - cruzando sus brazos y acercándose a él.
- Que...no sé - riendo, logrando que Álvaro se sentará a su vera -, bueno... Que...pues que me parece una vida que ya no es la mía...
- Ya. Pues sí no quieres ir. Nos vamos a otro sitio... - sentándose a su vera, sonriéndole, queriendo que aceptara irse con él a otro sitio.
- ¿Tienes alguno en mente? - dándole un beso. Álvaro lo pensó, quería irse con él en ese mismo momento, pero tenía a sus amigas, y por culpa de Blas las había dejado de ver, así que lo mejor era esperar.
- Donde sólo seamos tú y yo - rodeando su cadera con sus manos.
- Oye - anunció Álvaro separándolo un poco para verlo sin dejar de sentir su cadera - ¿Último día en la playa?
Leo sonrió -. Último día en la playa - riendo y dándole un beso a Álvaro, quién lo puso de pie y lo dejó marchar, respiró profundo y lo aceptó: el viaje a México se pospondría...de nuevo.
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Chance My Mind
Hayran Kurgu-Te arrepentirás de haberlo hecho - admitió. -¿Qué te apuestas que no? - respondió besándolo. ¿Sí tuvieras que elegir entre dejarlo todo por aquel que crees que es el amor de tu vida o por aquel extraño con el que a penas has cruzado miradas, a qu...
