Por la noche, los seis salían de un disco bar donde habían pasado riendo y bailando parte de su día, decidieron volver y en plena noche, con el viento que corría y lo solo del lugar hacían extraño que Sonia estuviera ahí, esperando a que su amigo saliera.
- Leo - exclamó Sonia acercándose a él -, ¿podemos hablar?
El castaño miró a los chicos para que les dieran espacio y camino hacia ella con los brazos cruzados, comenzaba a hacer frío... Lo cual Álvaro notó.
- Di... - Leo se detuvo al sentir la cazadora de Álvaro caer sobre sus hombros y un beso con risa en la mejilla, un poco de fuerza nunca estaba de más -, dime Sonia, dime... - haciendo inevitable soltar una sonrisa.
- Que, quería pedirte perdón. Ambos nos dijimos cosas ayer que...no eran necesarias. Sé que no es mi asunto y no debo meterme donde no me llaman. Los problemas entre vosotros no me incumben. No debí juzgarte.
- Pues, gracias - dando media vuelta.
- Oye. Que...también, me ha dolido un poquito oír que vas a mi fiesta para pasarla con tus amigos y no conmigo.
- Sí. Lo siento por eso. Fue un impulso. Es sólo que... - respirando hondo -, que le hayas creído a Blas y no quieras ni enterarte de mi versión...
- Pero es que no me creo que tú...
- ¡Pues entonces cree lo que quieras!
Volvió con sus amigos que le esperaban en una esquina hablando sin mirar la escena que había acabado, siendo recibido por los brazos de Álvaro.
- ¿De verdad crees que es buena idea? - preguntó Jake a Sonia quién la había esperado detrás, había dejado a Rocío hace un rato y volvía a pie al hotel, se había encontrado con la escena y la miró de lejos.
Sonia sonrió y comenzó a andar hacia su casa -. No les conoces. Yo creo que lo pueden solucionar - creyendo todavía en la mentira de Blas.
- 'Pero' - con ese acento americano -, una relación es de dos. Sí uno no quiere...
- Bueno. Pero cuando vea la sorpresa de mañana...seguro se le olvida ese "Álvaro", estoy segura.
Jake escuchó poco del plan que había hecho Sonia con Blas para cuando la dejó en su casa. ¿De qué se trataba? Debía decírselo a los chicos. Pero algo detrás de la casa de Sonia, un ruido le llamó la atención. Vio la razón por la cual no creerle nada a Blas. Él no cambiaría jamás y sólo estaba jugando con Leo y Sonia le estaba ayudando.
- Después de mañana sólo seremos tú y yo - escuchó en el callejón al lado de la casa de Sonia, era Blas, que recorría con su boca el cuello de Dani, sintiendo desesperadamente con sus manos su cuerpo, logrando que el rubio se sintiera en las nubes.
Jake entre jadeos y demás ruidos, escuchó algunas palabras sueltas de un plan que realizarían mañana. Cuando acabó la conversación y estaban por pasar por completo a un momento más íntimo, justo antes de que Dani desabrochara el pantalón de Blas, escucharon cómo algo se caía: un torpe intento de Jake por escapar. La noche le había pillado oyendo todo que no vio por donde caminaba.
Dani se puso de pie para averiguar y ahí lo vio, con el pie liado en un plástico tratando de quitárselo.
- Así que metiéndote en asuntos que no son tuyos... - dijo Dani, poniéndose de nuevo su playera. Jake no respondió y comenzó a correr, no por cobarde sino porque era más importante hacer saber sus planes que romperle la cara al carapúla que tenía frente a él -, siempre hacen eso - suspiró Dani, esperó un segundo y luego lo siguió. No le costó mucho atraparlo, someterlo y dejarlo inconsciente, era más ágil y fuerte. Lo jaló hasta donde estaba Blas, dejando que su cuerpo se llenara de heridas por ir arrastrando. Dani no lo iba a cargar. Blas lo con una satisfacción que le ponía aún más.
- Entre más y más grandes los músculos más torpes y lentos se vuelven - tirando a Jake a un lado de Blas - Bueno. ¿Dónde la habíamos dejado? - desabrochado abruptamente la camisa de Blas.
-:-
Álvaro y Leo volvían a su hotel tomados de las manos, algo cansados. Así que tomaron una ducha y decidieron dormir tanto que olvidaron que mañana verían a Blas en la fiesta. Porque eso provoca el amor: lograr olvidar las cosas malas, enfocándose en las buenas.
Álvaro ya estaba en la cama, admirando a Leo, como limpiaba su piel, su cabello, como lo hacía lentamente y sin preocupación de que le estuviera viendo, algo vanidoso y casi dulce.
- ¿Qué pasa? - tras ponerse una camiseta y ver a Álvaro viéndolo desde la cama, en donde yacía casi desnudo, cubierto estratégicamente lo que Leo le provocaba.
- Nada. Que...pensaba en lo afrontado que soy al tenerte.
Leo soltó una risa y puso a cargar su móvil alargando la espera de Álvaro para tenerlo en sus brazos.
- Ven. Acércate - le dijo Álvaro.
A pesar de la temperatura que había, era su manera de dormir y no había mejor.
- Me la pasé bastante bien - dijo Leo mientras se acercaba a Álvaro para darle un beso y recostarse en sí pecho.
- También yo - haciendo remolinos en el cabello de Leo, mirando la nada que pasaba frente a ellos, a veces no necesitaban hablar, simplemente saber que ahí estaba el otro. Pero luego de un largo tiempo de cavilar, Álvaro dijo:
- La fiesta durará poco menos de una hora y después tú y yo nos iremos - dándole un toquecito en la nariz que hizo reír a Leo. Miraba sólo desde su cabeza recargada en su mano.
- Me agrada la idea - dándole un beso largo antes de acomodarse para dormir.
- Maldigo el momento en que el hotel se quedó sin habitaciones - gritó Carlos desde la otra cama de matrimonio, girándose para darle la espalda a los enamorado, había salido de la ducha, también dispuesto a dormir.
- Carlos, pensé que te gustaba lo dulce.
- Calla y duerme - tratando de no reírse de la broma de Leo.
- Buenas noches gruñón - le dijo Álvaro.
- Buenas - respondió Carlos -, ah. Y sí pensáis en hacer algo, esperad a que me duerma. Que no necesito ese trauma en mi vida.
Nada podía dañar a Leo ahí, entre los brazos de Álvaro, seguridad; respirando su sudor perfumado, sintiendo en su oreja su respirar lento y armonioso, sintiendo cómo el moreno sujetaba firme el vientre del castaño perdiendo el orgullo o vergüenza.
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Chance My Mind
Fanfiction-Te arrepentirás de haberlo hecho - admitió. -¿Qué te apuestas que no? - respondió besándolo. ¿Sí tuvieras que elegir entre dejarlo todo por aquel que crees que es el amor de tu vida o por aquel extraño con el que a penas has cruzado miradas, a qu...
