cinco

8 2 0
                                        


Desde ahora lo digo. No será una nota con lindas palabras para alimentar tu ego. Solamente quiero saber, ¿Por qué te deshiciste de tus precioso rizos? Ni siquiera tuve alguna oportunidad de tocarlos...
Me siento decepcionado y dolido.

N.

—Estúpido niño bonito... —Masculle mientras entraba al salón, dejando la nota en su asiento. Miré su mochila ahí, sonreí suavemente y me gire para salir del salón, cuando miré que entraba.

Me quedé de pie ahí, mirándolo. Ambos mirándonos mutuamente, el con su ceño fruncido y yo con mis manos temblorosas y mente en blanco.

Él sonrío, como si nada. Se acercó a mi y palmeó su mano sobre mi cabeza. Desordenando a su paso, un poco mi cabello.

—Olvidé comprarme mi jugo... Nos vemos. —Salí de ahí rápido, o al menos eso es lo que intentaba lograr.

—¡Oye! —Me detuve en seco. Estaba preparado para salir corriendo en cuanto me preguntara lo que por mi mente pasaba
— ¿No viste a alguien entrar?

Lentamente. Me giré hacia él. Me hice el desentendido y negué, había señalado la nota.

—No...

—Gracias.

Fue lo último, me retire de ahí tan pronto como pude. Renegando por ser siempre tan tonto y despistado.

Si a la próxima no prestaba atención, él me terminaría descubriendo y todo acabaría.

Acabarían esas castas palabras que nos dedicábamos, las miradas y sonrisas... Todo acabaría para mi.






N O T E SDonde viven las historias. Descúbrelo ahora