Déjame romperme tranquilamente.
Entre pasos lentos y miradas al cielo, que ahora era cuando parecía que iba a llover o al menos algo así —lo que esperaba a que no fuera así—. Con sus manos en los bolsillos de sus pantalones, sus ceño fruncido y, el nerviosismo ese que ha estado sintiendo desde que miró al rizado, no le ayudaban a nada. Ni siquiera sabían a dónde iban.
¿A cenar, tomar un café, por un helado? No se sabía con exactitud.
De lo único que estaba seguro es de que mis manos estaban sudorosas aún con el poco viento que había y que iban en los bolsillos de mis pantalones. De verdad estaba nervioso, salir con Harry... Jamás pensé que sucedería algo así.
Se supone que me iba a alejar por completo de él pero... Ahora me encontraba aquí, a un lado suyo. Sin poder haberme negado a su petición, ¿Por qué tenía que ser tan débil al estar junto a él?
El silencio entre los dos era tan visible, y al menor para mi, me incomodaba demasiado. Me sentía fuera de mi propio cuerpo. Ni siquiera podía mirarlo, si giraba mi rostro hacia él, era como para torturarme a mi misma de una manera inquisidora. No quería más dolor para mi.
Sentía que en cualquier momento terminaría por regresar las galletas de la abuela, el culpable era el chico rizado a mi lado y el nerviosismo que me causaba al estar tan cerca de mi... O por cualquier cosa que hiciera o no hiciera.
—Vamos, Noah —Habló, casi haciéndome sacudir mi cuerpo cuando su mano tomó la mía para arrastrarme— Te quedaste congelado y el semáforo ya cambió. —Explicó al llegar al otro lado de la calle— Debes estar más al pendiente, pequeño.
Mi corazón pareció congelarse. Me quedé ahí de pie a como no lo había programado, lo miré confundido ante la manera en la que había tomado mi mano, haciéndome entrar en un pequeño trance-alegría por tocarme de esa manera. No creí que algo así sucediera.
En serio que en cualquier momento terminaría por morirme.
—¿Qué te sucede?
—N-Nada... Sigamos. —Me adelanté a caminar para evitar que se acercará más a mi.
—Noah...
—¿Qué?
—Es por acá. Te llevaré a un lugar especial... —Estiró su mano hacia mi, dudé en tomarla, estaba por hacerlo hasta que me di cuenta de que no era lo mejor.
Nada lo sería estando con Harry. Mucho menos estando en un lugar especial...
Una taza de café caliente, chocolate caliente, galletas y dos curasán rellenos de chocolate negro y cremoso. Yacían Todos sobre la mesa, miré despistadamente la comida —merienda en realidad— frente a mi, haciendo gruñir mi barriga en seguida.
Se veía tan delicioso y ni hablar del exquisito olor. Ni imaginarme el sabor en cuanto tocarán mis papilas gustativas. Moría por llevar un mordisco a mi boca.
En un momento, cuando creí que Harry no me estaba mirando, alcé mi vista pero, terminó siendo todo lo contrario. Me miraba con una sonrisa en tu rostro, se mantenía tranquilo pero, tenía la ligera sospecha de que había algo más en su mirada. La aparté de inmediato, dándome cuenta de lo que estaba haciendo.
Me excuse con mi taza de chocolate entre mis manos, la acerqué a mis labios y cuando el delicioso olor llegó a mi nariz, no evité cerrar mis ojos e inhalar un poco más, disfrutando de lo bien que se sentía tal acto y de lo bien que era estar en un lugar como este con una persona como...
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N O T E S
Nouvelles❝ Y lo peor fue cuando esperé palabras que nunca llegaron. ❞ Ó ❝ Llegaron en el momento menos oportuno. ❞
