En una soleada tarde, Joaquín irrumpió en el consultorio de Giancarlo. Al entrar, observó que su amigo se encontraba cantando alegremente.
-- ¡Hola, Giancarlo! Pero qué animado estás. ¿Qué te sucedió, amigo? Con esa expresión en el rostro, pareciera que ganaste la lotería. -- Sonrió efusivamente.
- ¡Joaquín! Es como si la hubiera ganado. Te lo aseguro, aún no puedo creerlo. -- Giancarlo esbozó una amplia sonrisa.
-- ¿A qué te refieres? -- Joaquín se extrañó, frunciendo el ceño para mostrar su falta de comprensión.
-- Es sobre Ana Josselyn. Nos besamos.--
-- ¿Qué? ¿En serio? Eso podría meterte en muchos problemas con el jefe. Giancarlo, no estás pensando con claridad. -- Joaquín exclamó mientras miraba a su amigo con desconcierto.
----Ana y yo hemos decidido darle tiempo al tiempo. Si nos enamoramos, estoy dispuesto a terminar con Natalia, y ella con Leonardo. Joaquín, haré todo lo posible para que ella esté a mi lado. Estoy lleno de emoción y felicidad.--- sonrío con ilusión.
- ¿En serio hablas en serio, hermano? Hace unas semanas ni siquiera podías soportarla. Me parece precipitado. Entiendo que te guste, pero dejarlo todo por amor me parece ridículo. ¿Y si luego se arrepienten o son tan diferentes que no son felices juntos? Es una locura. Están engañando a dos personas que los aman ciegamente. - Joaquín quedó serio, sin gustarle la noticia.
- Soy consciente del riesgo, pero quiero arriesgarme por ella.---
- ¿Te has detenido a pensar cómo reaccionará Leonardo cuando descubra la verdad? Ese tipo te hará la vida imposible. Me sorprende de ti, siempre has sido un hombre correcto y honorable.----
- No me importa que se dé cuenta, sabes muy bien que puedo encontrar trabajo en otro lugar. ¿Acaso Leonardo es dueño del país? - respondió frunciendo el ceño.
- Lo sé, pero te puede hacer mucho daño. Si fuera tú, iría con mucho cuidado. ¿Estás seguro de que no jugará contigo? Estas chicas adineradas lo tienen todo y están acostumbradas a eso. Tú serás el que salga más perjudicado en todo este asunto. No niego que Ana es hermosa, pero estás arriesgando demasiado por nada. - sentenció Joaquín, torciendo la boca.
--¿Por qué dudas tanto de ella, Joaquín? Estoy seguro de que no me hará daño. Ana ha sido sincera conmigo. Pronto nos verás tomados de la mano y, finalmente, la llevaré al altar. Quiero que sea mi esposa... Quizá mañana, quién sabe. - comentó Giancarlo, sonriendo con ilusión.
--¡Ey! ¿Quién eres tú y qué has hecho con mi mejor amigo? - respondió Joaquín, y ambos intercambiaron sonrisas cómplices.
--Solo espero que no te equivoques, Giancarlo. Si tomas esa decisión, y te defrauda la caída será dura. ¿Cómo puedes ignorar los diez años de noviazgo que has tenido con Natalia?¿Has pensado en cómo se sentirá ella? ¿Cómo sufrirá por tu culpa? - Joaquín continuó expresando su preocupación mientras el celular de Joaquín sonaba y lo contestó.
--¡Aló! Un momento, por favor. Mucho gusto, señora Constanza. Espere un momento.
Giancarlo, es tu mamá - dijo Joaquín, tapando el auricular con su mano.
--¿Mi mamá? - Giancarlo frunció el ceño, sorprendido.
--Habla con ella - respondió Joaquín, pasándole el teléfono.
--Sí, mamá. ¿Dime? Sí, sé que hoy es la juramentación de Natalia. Estaré allí temprano. No te preocupes. Nos vemos luego - Giancarlo colgó y miró a Joaquín con curiosidad.
-- ¿Vas a hablar con Natalia hoy? - mencionó Joaquín, con una mirada llena de intriga.
-- No es el momento. Necesito pensar cuidadosamente cómo decírselo, no sé ni por dónde empezar. No sé cómo poner fin a esta farsa de nuestro noviazgo. -- respondió Giancarlo en un tono seco, aferrando la fotografía que reposaba en su escritorio. En ella, ambos sonreían abrazados, mostrando la juventud y la complicidad que compartían cuando estudiaban en la universidad.
-- Antes de conocer a Ana, tenías una perspectiva totalmente distinta Reflexiona, Giancarlo, no tires todo por la borda por un impulso pasajero. Solo te has besado con ella y ya estás pensando en matrimonio. Eres muy iluso. -- exclamó Joaquín, cruzando sus brazos en un gesto de desaprobación.
-- La verdad es que creo que me he enamorado de Ana. Esto es algo que nunca había experimentado antes. -- suspiró Giancarlo, dejando entrever sus conflicto internos.
En ese preciso instante, Ana entró a la habitación y Joaquín hizo lo posible por ocultar su descontento al verla, mientras Ana le saludaba agitando alegremente su mano.
-- ¡Hola, Joaquín! ¿Cómo estás? -- preguntó Ana con amabilidad y entusiasmo.
-- Bien. Ana, un gusto verte. Con permiso, tengo cosas que hacer. Adiós, Ana. -- respondió Joaquín, dirigiéndose hacia la puerta y cerrándola tras de sí.
-- ¿Le ocurre algo? Me pareció que Joaquín me miró de manera extraña. -- mencionó Ana, preocupada, mientras Giancarlo aseguraba la puerta con un cerrojo.
-- ¡No le prestes atención! Joaquín es así, no hay motivo para preocuparse por él, te lo aseguro. -- dijo Giancarlo suavemente, acercándose a ella y envolviéndola en un cálido abrazo.
-- ¿Cómo está? El Doctor más guapo de este mundo y, sin duda alguna, el que besa delicioso. -- mencionó Ana mientras mordía sus labios con una sonrisa picante.
-- Muy bien, preciosa. He esperado cada minuto, cada segundo para volver a verte. He estado ansioso por tenerte entre mis brazos. -- respondió él, con una mirada fascinada. Luego buscó sus labios ávidamente y la atrajo hacia él, apoyándola contra la pared. Después de un rato, él se detuvo y ella se sorprendió.
-- ¿Pasa algo? ¿Por qué te detienes? -- exclamó Ana, jadeando de placer y deseo.
-- No me lo tomes a mal. No estoy acostumbrado a actuar de esta manera. Aunque no lo creas, solo he tenido una novia formal y nunca había experimentado algo así con ella. -- respondió él, recuperando el aliento.
-- No te disculpes, es muy dulce de tu parte. Nunca había conocido a alguien tan serio y diferente a la vez como tú. -- susurró Ana, acariciando su mejilla y entrelazando sus dedos con los suyos.
-- Disculpa todas las veces que te ofendí. Creí que eras como la mayoría de las mujeres que están en el medio del espectáculo. --
-- Permíteme decirte la verdad, tal vez haya sido así en el pasado, pero contigo es con quien quiero estar. No me importa mi antigua vida. Quiero cambiar, no solo por ti, sino también por mí. Me has hecho ver cuánto estaba equivocada. -- Luego de pronunciar esas palabras, Ana envolvió a Giancarlo en un abrazo apretado, sintiendo cómo su corazón se llenaba de amor y esperanza para un futuro juntos.
-- Además, quiero que sepas que soy una mujer inteligente y lejos de ser una muñeca Barbie. -- dijo Ana, mostrando una sonrisa llena de confianza.
-- Siempre supe que eras inteligente. -- respondió Giancarlo, correspondiendo a su sonrisa.
-- Giancarlo, estoy dispuesta a dejarlo todo por nuestro amor. Nada más me importa ya. -- declaró Ana, emocionada y decidida.
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Dejarlo Todo Por Tu Amor
RomanceAna es una modelo fría, altanera, y superficial.que tiene de novio a Leonardo meramente por interés. Ana conocerá a Giancarlo Ferrer. quien es, un guapo Doctor que trabaja en el hospital donde su jefe es Leonardo. Las cosas se complican cuando Leon...
