CAPÍTULO 8: LIMOUSINE

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Había pasado toda la mañana leyendo detalladamente el informe y la propuesta de LD.

Tenía que admitir que la confianza que había manifestado ante su jefa y el arquitecto, era más por no mostrarse vulnerable que por la auténtica certeza de conocer la situación técnica del proyecto Rá.

Llevaba horas investigando cuando se decidió a hacer lo primero que Lascurain había sugerido, ir al lugar de la obra.

No iba a llamarle para agendar una cita, en realidad esperaba poder terminar con todo eso viendo a ese hombre lo mínimo posible, así que pidió a Maryn, una de las secretarias de la oficina, que le solicitara un carro y terminó de organizar sus papeles.

En cuanto salió del edificio de Muggen, sintió el crudo invierno abrazándolo.

Se ajustó el abrigo, estaba nevando copiosamente y agitó la nieve del cabello con la mano que no llevaba las copias de los planos inconclusos que aún revisaba. Miró fugazmente la esquina en busca del auto que la compañía le mandaría para ir a inspeccionar el terreno, el chofer y el coche solían ser diferentes así que no sabía a quién esperar, sólo deseó que no tardara mucho dado el clima.

Un claxon lo hizo alzar la vista, una limousine negra se paró a su lado. Sonrió para sí diciéndose que su suerte no podía ser tanta, sin embargo el conductor se bajó y le escuchó decir su nombre.

Asintió, el hombre por un momento le parecía conocido, aunque su mente estaba ahora inmersa en la copia que sostenía y no le dio mucha importancia.

- Entre por favor.

Deseó tener un marcador en la mano al hallar el cimiento exacto que había colapsado de acuerdo al informe que había leído, lo haría con pluma. Se buscaba en la chaqueta pensando que si tal vez si creaba un patrón podría comprender mejor el problema al que se enfrentaba.

Entraba distraídamente al lujoso vehículo, pero en cuanto estuvo sentado comprendió la razón por la que había sido invitado a entrar.

En el fondo de la limousine estaba el dueño de la constructora LD.

Entonces cayó en cuenta, ¡el hombre que le había abierto la puerta era Viriato, el majordome de Lascurain!

- Daniel- murmuró como si su voz se hubiera extraviado entre su sorpresa, para luego recuperar su fuerza- ¿De qué se trata esto? Ahora estoy trabajando.

- Buenas tardes, Novak. Yo también estoy trabajando.

La puerta se cerró más rápido de lo que pudo reaccionar.

- ¿Quieres tomar algo?

Escuchar eso le hizo darse cuenta de que no confiaba en su juicio, el alcohol y Daniel en el mismo enunciado, así que declinó secamente la oferta.

- No. ¿Puedo saber a dónde vamos?

El automóvil comenzó a avanzar, y Kyan optó por acomodarse en su asiento, intentando no sentirse incómodo. Pero algo en la mirada de pantera del moreno le hacía pensar que después de esa noche en el jacuzzi, ese sujeto no era capaz de verlo sin tintes sexuales.

Sabía que negocios eran negocios y esperaba que el arquitecto también lo supiera tal como había prometido en su oficina hacía unos días.

- Pensé en tomar un poco de aire fresco en las afueras. Al lugar de construcción del casino.

Por lo menos tenían el mismo objetivo.

Sin embargo, eso no le dio el alivio que hubiera esperado.

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