El viento era bastante frío y el ambiente se encontraba sumido en una niebla húmeda y helada que bajaba de las montañas. Pero así era la ciudad en esa época del año y había terminado por acostumbrarse.
Él había pasado toda su niñez en las playas del mediterráneo, estaba habituado al sol y al mar bien temprano en la mañana, más revitalizante que cualquier ducha fría.
En el sur de Italia se le rendía culto al cuerpo, a la piel más bronceada y perfecta. Pero Enzo Baladi había descubierto que los países más al norte tenían también una cierta belleza aunque más melancólica y urbana; donde más que el físico se lucía el estilo. Había encontrado extrañamente fácil adaptarse y sentirse cómodo en ese ambiente, vestido completamente de color beige y sólo adornado por una bufanda de seda color dorado, en la cual su cabello rubio se perdía, haciéndolo lucir como algo parecido a un hermoso león, con ojos verdes luminosos.
Estaba apoyado en una banca, sin llegar a estar sentado, justo frente a una fuente. La brisa se llevaba rápidamente el humo de su cigarro.
Se encontraba entre Merl y Belair, una zona muy exclusiva de la ciudad, con casas elegantes y primorosos jardines, cubiertos de una nieve impoluta clásica del último mes del año.
En realidad no estaba muy lejos de su departamento, a pocos minutos en auto, ¿pero qué no era así en todo el pequeño Lux?
Acababa de salir de las oficinas de su mayor inversionista, Franz Karthik sin tener éxito en su misión de esa mañana de encontrarlo.
Al no obtener respuesta a todas las llamadas que le había hecho en su intento de localizarlo, había decidido ir a verlo directamente, pese a que bien podía no estar en el país.
Tal como había supuesto, le habían dicho que estaba afuera hasta nuevo aviso.
Pero... no estaba fuera de la ciudad, sino fuera de comunicación.
Completamente.
No tenía lógica, ¿qué hombre de negocios quedaba de pronto ilocalizable? Aún no habían cerrado su trato y sin su patrocinio, llevar a cabo la Copa Budge sería una pesadilla.
Necesitaba encontrar una solución rápido.
Había pasado meses usando sus influencias y conexiones para encontrar un buen inversionista, nunca había tenido que emplear tanto esfuerzo en un proyecto, el dinero involucrado haría de ése uno de los mayores negocios que habría cerrado para Muggen. No podía dejar que se le fuera de las manos.
La copa sería llevada a cabo en las enormes y nuevas canchas de tenis del hotel Montek, de hecho, ése era un evento inaugural. Él mismo había movido cielo mar y tierra para conseguir que se hiciera ahí.
Ese proyecto representaba más de un año de trabajo y ahora se veía en graves dificultades. Sin su segundo mayor patrocinador, de pronto todo lo que hasta ahora había marchado como un reloj suizo, se veía abajo.
Y es que los patrocinadores, a su parecer, podían llegar a comportarse como una parvada de huidizas aves, cuando uno huía, los otros solían seguirlo y eso... sería catastrófico dado que la copa sería en pocas semanas.
Había pensado brevemente en comunicarse con Renate Inzhagi, pero sabía que tendría que aguantar sus incesantes coqueteos y francamente ya no solía acostarse con mujeres por muy poderosas o hermosas que fueran. La idea resultaba un tanto contradictoria dado que llevarse a esa millonaria a su alcoba y quitarle lo condesa, podría hacer su vida mucho más sencilla.
Pero había otra cuestión que lo frenaba de considerar a Renate una posibilidad y es que ella era -o por lo menos había sido- amiga cercana de su madre, Elena.
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AFFAIR
Fiksi PenggemarEl apuesto hombre de traje que Kyan Novak conoció esa noche le atrajo de inmediato. Él sería perfecto para calentar sus sábanas y hacerle olvidar a quien le había roto el corazón. ¿Cómo esperar que ese affair de una noche se convertiría en algo má...