Acababa de despachar a Andrew Kelly, uno de sus colaboradores más cercanos, de las oficinas de LD.
El reloj marcaba las diez de la noche y era hora de por fin pasar a la parte del castillo Lascurain que era privada.
Caminando por los largos y enormes pasillos le tomó varios minutos llegar a la sala de entretenimiento, un salón vasto en cuyo centro estaba encendido un masivo televisor curvo 4K. El pequeño Josú estaba dormido en uno de los mullidos sillones de la estancia y era uno de los pocos que en ese enorme hogar realmente aprovechaba todas las comodidades que un entorno así ofrecía.
Estaba dormido mientras una película corría. Proyectada estaba la cinta que seguramente minutos antes había estado viendo previo a que le venciera el cansancio, un perro husky arrastraba junto con sus amigos caninos un trineo en lo que parecía la competencia final de la historia.
Daniel se sentó junto al chico y le acarició amorosamente los rizos negros que caían sobre su cara. Una expresión tan dotada de una infantil y profunda paz, para alguien inquieto como él, seguramente era otorgada por la actividad física. Probablemente el más pequeño de los Lascurain había gastado todas sus energías en la alberca del club, esa instalación en la que él mismo había pasado largos años de su vida afinando su técnica de nado.
Para Daniel el nadar siempre había sido una cuestión de competencia, para Josú de diversión. Eso le parecía mucho mejor.
Ese cansancio que había tumbado a Josú era mucho más saludable.
Teniéndolo tan cerca se daba cuenta de cuánto lo había extrañado.
Y también cuánto había perdido.
Hacía menos de un año lo había tenido todo y ahora estaba dolorosamente solo.
Ese hogar había permanecido tan vacío todo ese tiempo que Daniel en verdad a veces se sentía un espectro en sus propios recuerdos.
No era sólo una impresión que tenía de sí mismo, Reiner hacía tiempo le había dicho que quizá fuera mejor idea plantearse vivir en otro lado, donde las memorias del pasado no pudieran seguirlo. No agradecía el consejo, no le gustaba que nadie opinara acerca de su vida, ni siquiera su mejor amigo. Además, no tenía mucho sentido, llevaba el abandono en sí mismo, a donde fuera.
Los personajes de la película habían ganado la competencia y se abrazaban entusiasmados. Apagó la televisión y alzó en sus brazos al pequeño que no se dio cuenta de nada.
Esa noche Josú no dormiría en la casa de huéspedes donde se quedaba con su madre, ¿qué sentido tendría despertarlo para arroparlo y llevarlo afuera si en el castillo sobraban las camas?
Con él en sus brazos, se topó con Victoria rumbo al camino de la escalera.
Ella traía puesto un vestido en el mismo tono marrón de su propia piel, pero con el brillo característico de la organza. Apenas si llevaba joyas, sólo un dije de oro blanco y unos aretes discretos a juego.
Daniel no pudo evitar sonreír al verla.
Sin importar sus diferencias, su belleza era algo que no podía sino reconocer.
- Luces maravillosa, aunque quizá es demasiado formal para una simple inauguración, Vi.
Ella sonrió ligeramente, casi halagada.
- Gracias. Venía a despedirme de Josú.
- Como ves es mejor dejarlo dormir. He fracasado nuevamente en pasar tiempo de calidad con él, cuando he ido a verlo ya había caído víctima del cansancio.
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AFFAIR
Hayran KurguEl apuesto hombre de traje que Kyan Novak conoció esa noche le atrajo de inmediato. Él sería perfecto para calentar sus sábanas y hacerle olvidar a quien le había roto el corazón. ¿Cómo esperar que ese affair de una noche se convertiría en algo má...
