Capítulo 34: "Quiero estar contigo"

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Me sobresalto al sentir como el agua helada cae sobre mi mojándome por completo, me levanto de un salto con Jared a mi lado.

--¡Largo de aquí adolescentes con calentura!-- grita el señor uniformado con su manguera en mano sin dejar de rociarnos.

No decimos nada y tomo la mano de Jared para comenzar a correr, sentí como se estremeció al sentir mi tacto, reía sin parar mientras hacía lo posible de correr rápido, aún podía sentir el agua empapar mi espalda.

--¡Este es un sitio decente, la próxima vez lárguense a un hotel!.

Soltamos carcajadas al escuchar al señor furioso cansado de corretearnos. Como dos niños corríamos--pudiendo así-- sentirme otra vez como una niña, tan viva y llena de felicidad, no paraba de reír, era tan inevitable y más con tener mi mano protegida por el calor de Jared sintiendome segura y libre. Lo único que podía escuchar eran nuestras risas siendo el soundtrack perfecto de la imágen de la fría noche, envolvidos por árboles enormes bajo estrellas que brillaban alrededor de la luna siendo golpeados por el viento.

Salimos del "decente" parque sin dejar de correr hasta llegar a la esquina de una calle dónde se encontraba un semáforo

Me detengo poniendo mis manos sobre mis rodillas intentando que mi respiración se controle, doy bocanadas de aire y miro a Jared que este no deja de verme con una sonrisa, le regreso la mirada y comenzamos a reír otra vez. Vaya que esto fué tan divertido y a la vez vergonzoso.

--Y ¿ahora qué?-- pregunté entre risas sintiendo una punzada en mi estómago.

--No lo sé, no sabía que lo que hacíamos era por calentura-- habló divertido alzando una ceja.

--Ay cállate-- ordené dándole un ligero golpe en el hombro mientras sentía mis mejillas arder escuchando nuevamente su risa.

Su incoherencia y su manera de ver este tipo de cosas me mantenía aún más fría y nerviosa, por favor, soy un pan de Dios, okay no tanto así. Pero soy la típica adolescente virgen con inseguridad que con cualquier pequeño detalle amoroso o palabras hacia mi persona con doble sentido, sus hormonas están hasta el tope. Aunque mantengo de vez en cuando el control.

Silencio incómodo se aloja otra vez.

--Me encanta cuando haces eso.

--¿Hacer qué?-- pregunto confundida frunciendo mis cejas.

Él comienza a acercarse a mi con una sonrisa ladina mirándome de arriba hacia abajo, cada vez que parpadeaba se encontraba más y más cerca de mi rostro hasta que nos encontrabamos frente a frente, tan cerca como hace unos cuantos minutos. Sus dedos helados se colocan en mis mejillas para acariciarlas con detalle, cada roce de sus manos provocaba que mi piel se erizara y que los diminutos pelos de mis brazos se pusieran de punta, muerde su labio inferior con delicadeza sintiendome atraída por ellos.

--Sonrojarte, me encanta.

Lo miro por unos segundos con la cara más temblosora sientiendo que me iba a derretir en segundos, para desviar sus ojos posiciono mi vista a la luz roja del semáforo --que esta--se reflejaba en el asfalto húmedo y frío de la calle. El lugar estaba en plena soledad dando un aspecto terrorífico, ningún auto rondaba por ahí, tampoco ningún humano, era el sitio perfecto para cometer un homicidio, claramente eso no pasará, a menos de que Jared sea realmente un violador y después de su cometido me mate.

Pero a la vez era relajante sólo poder escuchar mi acelerado corazón palpitando cada vez con fuerza en menos de un segundo

--Creo que...me iré a casa, es lo mejor-- dije sonriendo levemente quitando la cercanía de nuestros rostros, él mira al suelo y asiente con la cabeza dando un resoplo.

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