Capítulo 32: "Yo haría lo mismo"

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Abrí mis ojos rápidamente. Una luz brillante cubre toda mi cara, entrecierro los ojos intentando ver en dónde me encuentro, pero, todo se ve borroso. Fruncí el ceño confusa, mi vista cada vez más se cansa no logrando ver nada, parecía como si tuviera un plástico en mis ojos impidiendo ver, pestañeo varias veces más no lo logro

¿Dónde carajos estoy?

Un punzante dolor se aloja en mi cabeza insoportable, chillo bajo mientras comienzo a quejarme, me muevo en donde estoy que-- por lo que siento-- es una cama, pero no estoy en mi habitación, en cuanto me remuevo en mi lugar fruncí el ceño al sentir el punzante dolor en mis costillas recorriendo hasta llegar a mi espalda, una mueca se posa en mis labios ante el intolerable dolor. Froto mis ojos con mis manos, pestañeo varias veces hasta que mi vista es clara

Sábanas blancas cubriendo la mitad de mi cuerpo, el sonido de aquel aparato haciendo bip cada segundo, la habitación totalmente blanca al igual que la luz que ilumina todo molestando mi vista, el olor a medicina se aloja en mis fosas nasales

Estoy en el hospital.

¡Déjalo Adam!
¡Idiota!
¡Adam!
¿Porqué haces esto?

El líquido corría desde mis ojos hasta llegar a mi barbilla y caer sobre mi pecho, lo recordé todo, ahora tiene sentido el porqué estoy en el hospital. Las lágrimas eran difíciles de parar, el grifo en mis ojos se abrió derramando cada lágrima con dolor en cada una de ellas

Creí que amanecería muerta.

Sequé mis lágrimas con mis manos, de todo lo que he vivido, de nada sirve llorar, pero a pesar de mi estado no es nada comparado ese dolor con el que siento al recordar lo que pasó esa noche, escucho un sonido proviniente de la puerta, el pomo de está comienza a girar. Un sujeto a lo que parece ser un doctor entra a la habitación con un portapapeles en su mano con su vista en este, comienza a anotar cosas con su pluma en mano hasta que sube su vista hasta caer en mi

--Oh despertaste-- dice él con algo de sorpresa

No me diga

--¿Cómo te sientes?-- preguntó mirandome fijo con sus profundos ojos azules
--Me duele la cabeza, y la espalda al igual que mis costillas-- dije frunciendo el ceño. Rayos, hasta hablar me duele, me acomodé en mi lugar sentándome mientras él seguía escribiendo sobre el portapapeles

--¿Qué me pasó?-- pregunté haciendo que me mirara, él parecía estar relajado pero eso no calmaba mis nervios

¿Será que moriré en días?

--Tuviste un fuerte golpe en la cabeza, al igual que en otras partes de tu cuerpo, se te rompió una costilla ya que el accidente fué grave. Descuida, ya nos hicimos cargo de todo, el dolor sólo es pasajero-- dijo para después volver a escribir, me tranquilicé un poco

--¿Cómo está Adam?-- pregunté preocupada, claro, todavía a pesar de todo estimo a Adam

--Él está bien, no debes preocuparte, ahora sólo debes descansar. Tu familia en algunas horas podrá visitarte hasta que te hayas recuperado lo suficiente, debo irme, regresaré pronto-- dijo para después abrir la puerta y salir

Suspiré con cansancio, me recosté en la cama, sólo tenía ganas de llorar y llorar hasta quedarme dormida y no despertar nunca. Cerré mis ojos, el dolor que sentía era como si miles de cuchillos atravesaran cada centímetro de mi piel, tragué saliva, junté mis manos apretando mi agarre. El sonido de ese aparato cada vez se hace menos audible, sólo podía escuchar mi respiración

--Adam, baja la velocidad o tendremos un accidente-- mi voz resuena en el auto. La misma escena se estaba repitiendo en mi cabeza, yo estaba ahí, viéndolo todo otra vez, la Lydia de esa noche derramaba lágrimas mientras suplicaba salir del auto. La mandíbula de Adam tensa, al igual que todo su rostro mientras tomaba el volante con fuerza

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