Una mezcla de sentimientos

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Narra Mica

Me desperté abriendo los ojos cuidadosamente. Los rayos de sol que se colaban por la ventana era débiles aún, lo que indicaba que todavía no era de día, sino el amanecer. Sentí un peso en mi cintura, bajé la vista y vi el brazo de Ramiro rodeando mis caderas. Me giré a contemplar su cara.

Estaba sumido en un profundo sueño, el cual parecía hacerle mucha gracia ya que sonreía causándome una ternura inmensa. Aparte los cabellos que caían en su frente, se veía perfecto aún con su pelo desordenado. No tenía nada de ropa, bueno sí unos bóxer pero nada más. Reí levemente recordando lo de anoche. Tomé una de sus manos y la entrelacé con la mía, jugando con sus dedos los cuales no tenían fuerza debido al estado en el que él se encontraba.

Con mi otra mano recorrí su torso descubierto, haciendo un camino hasta su cuello. Ahí me separé completamente de él con cuidado, y sin apoyar todo mi peso en él me coloqué encima suya y comencé a llenarlo de besos. De ahí subí a su rostro. Besé su frente, sus mejillas, y sus la labios, haciendo que él se despertara.

-Buenos días.-Recargué mi frente contra la suya.

-Buenos días.-Me sonrió él.

-¿Por qué eres tan lindo?.-Le pregunté a lo que él no pudo evitar responder con una amplia sonrisa.

-Deja de jugar con mis sentimientos.-Se incorporó conmigo encima, dejándome sentada encima suya.

-No juego con tus sentimientos idiota.-Le mordí con cuidado su mejilla derecha.

-Con tu figura que me atrapas, con esas curvas que me matan, una mirada que me ataca y unas ganas que me delatan.-Cantó el mientras se movía torpemente debajo mía intentado bailar.-El movimiento de tu cintura es mágico, como yo quisiera tenerlo en íntimo, de tus caderas me siento un fanático, y este deseo está en estado crítico. En mi intención hay objetivos tácitos, en la locura un sentimiento implícito.-Siguió.

-¡Basta atrevido!.-Golpeé levemente su hombro al ver como subía y bajaba las cejas divertido. Yo reí ante su humor, el cual nunca fallaba en arrancarme una sonrisa.-Esa canción la bailamos juntos.-Acaricié su cabello.

-Sí.-Me dio un beso rápido.-Somos un desastre bailando los dos.-Suspiró.

-¡Tú eres peor que yo!.-Reí.

-Pero no soy tan cara dura de querer ir al bailando.-Rió.

-Idiota.-Me levanté de encima suya y me dirigí al baño.

Narra Rama

La seguí hasta donde fue, estaba en el baño peinándose. La abracé por detrás rodeando sus caderas con mis brazos y miré nuestro reflejo en el espejo. Así juntos, abrazados.

-No seas tonta, era una broma.-Le di besos cortos en el cuello haciéndole cosquillas.

-Esta noche si te portas como ayer te perdono.-Arqueó una ceja y me miró a través del espejo.

-¿Quieres morir? eres ninfómana.-Dije provocando que estallará en risas.-Además ya sabes lo que quiero. No me hagas sufrir más.-La atraje hacia mi.

-El punto es si podrás resistirte a la tentación.-Se giró quedando frente a mí, ella me miraba a los ojos de una manera segura, mientras yo sólo tragaba saliva como un adolescente estúpido.

-Basta, tenemos que ir a entrenar.-Intenté mantener la compostura.

-Voy a ducharme, luego dúchate tu si quieres. Mientras desayuna si quieres.-Me saco del baño sin separarse de mi boca dándome besos.

Silencio ; RamaelaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora