Eso es lo único que quedaba entre nosotros, un silencio que era tan tenso que cortaba la respiración, ¿Qué se supone que pasa después?
«No actúes como si me conocieras»
«¿Es un aviso?»
«Esto puede dejarte sin respiración o con una desagradable cicat...
-¿Era necesario comerte a mi hermano en mi cara?.-Bufé molesto.
-En dos horas he quedado con tu hermano justamente y no quiero problemas. Vete de mi casa.-Abrió la puerta.
-Y tu vete de mi vida, siempre molestando.-Resoplé.
-Hace tiempo que me fui.-Se cruzó de brazos.
-Obligada.-Acentué.
-Nadie me obligó, fue decisión mía.-Enchinó sus ojos haciendo una mueca.
-No creo lo mismo.-Imité su gesto.
-A no ser que me ayudes planchándome el pelo me niego a perder un segundo más hablando contigo Ignacio.-Iba a cerrar la puerta, pero mi pie se lo impidió.
-Lo haré.-Sonreí de medio lado. Ella negó con la cabeza y abrió nuevamente.
-Me llegas a quemar el pelo y no lo cuentas Nayar.-Amenazó mientras entrábamos al cuarto de baño. Se sentó en un taburete frente al espejo y conectó a la corriente el aparato.-Mientras me maquillo, tu alísame el pelo, ojito.-Dijo entregándome la plancha.
-¿No tienes el spray ese para proteger el pelo?.-Fruncí el ceño, ella rió.-¿Qué? tengo una novia y no es la primera vez que lo hago.-Rodé mis ojos.
-Aquí está.-Abrió un cajón y sacó un bote negro. Se lo apliqué en el pelo y esperé unos segundos.
-¿Y qué vas a hacer con mi hermano?.-Pregunté.
-No sé si vas a querer oírlo.-Me miró pícara.
-Ja, ja.-Dije.
-No, no vamos a hacer nada. Yo no soy así. Necesito tiempo.-Suspiró.
-Sí...-Dije sin prestarle mucha atención ya que estaba concentrado en mi tarea. Introducía sus cabellos entre ambas caras de la plancha y la pasaba con suavidad. Repetí este gesto muchas veces, hasta dejarlo completamente liso. Ella mientras se maquilló.
-Voy a mi habitación a vestirme.-Se levantó. Yo me fui al sofá y me senté.
A los quince minutos Micaela apareció por el pasillo. Iba con un vestido color vino para el infarto. Sus curvas quedaban perfectamente marcadas con esa prenda, y su cuerpo se veía estilizado y perfecto. Sus piernas eran largas y tenían un brillo especial. En sus orejas llevaba unas perlas blancas que hacían contraste con su look. Sus ojos verdes estaban resaltados por el maquillaje tan natural que tenía puesto. Sus labios tenían un color rojo que los hacía ver más apetecibles de lo normal. Me dejó sin aliento.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
-¿Qué te parece?.-Preguntó acercándose a donde yo estaba.
-Estás increíble.-Dije tratando de disimular.
-Espero no haberme pasado.-Se miró al espejo que había en el pasillo.