Las horas previas a una amarga noche

747 64 11
                                        

Narra Mica

-Quiero que te vayas.-Lo miré fijamente.

-¿Enserio?.-Me miró sin poder creerlo.

-Si Rama, esta histeria, tanta pelea...no es bueno para ninguno.-Suspiré. Realmente quería que se quedara, pero ahora mismo me sentía traicionada, y en esas condiciones sólo nos íbamos a hacer daño.

-¿Ahora que me echen de mi trabajo es mi culpa?.-Dijo ofendido.-Quédate con tus caprichos que no te van a llevar a ningún lado.-Se levantó del sofá.

-No es un capricho, no me ha sentado bien.-Repliqué.

-Si tanto miedo y dolor te causan, ¿por qué sigues ahí?.-Preguntó.

-Ah, tu me vas a mantener ¿verdad?, necesito el trabajo Rama.-Lo miré sin poder creer su inmadurez.

-Tienes uno en Mar del Plata.-Rebatió.

-¿Quieres que me vaya?.-Dije atónita.

-No, quiero que seas clara. No sé que te ata a ese programa.-Se llevó las manos a la cabeza.

-Ya lo he sido, te he dicho que necesito el trabajo. Se acabó vete.-Lo empujé hacia la puerta.

-Te vas a arrepentir.-Dijo con los ojos cristalizados, se dio media vuelta y entró en su auto.

Cerré de un portazo y me dejé caer en el sofá. Estaba agotada mentalmente. Muchas veces me preguntaba a mi misma qué hacia realmente en Combate. Mi padres, mis propias fans...nadie me quería allí por que sabían como maltrataban a sus participantes. Pero de socorrista tampoco se gana la gran cosa, y la temporada es solo en invierno ¿Qué hay del resto del año?. Sin embargo Combate estaba siempre.

Desbloqueé mi móvil y vi una llamada perdida de Nacho hace dos minutos. Decidí ignorarla y seguí lamentándome de lo estúpida que era. Necesitaba más que nunca a Ramiro, pero no podía arrastrarlo al agujero negro de emociones que yo estaba sufriendo. Él no se lo merecía.

Mi móvil comenzó a vibrar sonoramente. Lo tomé y vi que era Nacho nuevamente. Rodé mis ojos y tras un breve y sonoro suspiró decidí atenderle, al menos me distraería y saldría de este bucle de amargura que me consumía.

-¿Qué tal con Ramiro?.-Preguntó.

-¿Eres idiota? se ha ido por tu culpa.-Lo acusé molesta.

-¿Mi culpa? producción me echó. Sabes que si se va uno, se va el otro.-Me recordó.

-Muchas veces has quedado eliminado y él no se ha ido.-Repliqué.

-Pero era algo justo. En este caso, nos han echado y lo sabes.-Contestó.

-¿Qué quieres?.-Cambié de tema.

-Detener cualquier estúpido plan que tengas de intentar hacerte la superada.-Suspiró.

-Nacho, Ramiro no es como tú. Sabe cuando retirarse.-Enfaticé.

-Micaela, Ramiro no es como tú. Tiene sentimientos.-Me imitó.

-No hables de lo que no sabes. Yo si tengo sentimientos, pero no nos hace bien este constante tira y afloja.-Rodé mis ojos.

-Quieres que esté encima tuya las 24 horas. Temes que te pase como con tu último ex, que dejó de trabajar en el mismo lugar que tú, que dejó de compartir cada minuto de su vida contigo y todo se estropeó. A veces precisamente estar más dispersos y no tan pegados es mejor, no sé por que contigo es al revés.-Explicó.

-No necesito tus consejos Heros.-Dije molesta.

-¿Heros?.-Preguntó.

-No sé si sabías que la cultura religiosa latina es una copia de la griega. Los dioses en especial. Heros es equivalente a Cupido en la cultura latina.-Expliqué.

-Bien, después de esta profunda reflexión histórica, ¿puedes responderme?.-Dijo divertido. Yo reí.-Te has reído.-Canturreó.

-Puede. Y no sé que voy a hacer, ahora mismo quiero estar sola.-Respondí.

-Eres demasiado testaruda.-Contestó.

-¿Y tú? ¿Qué vas a hacer?.-Cambié de tema.

-Hoy salimos los chicos.-Dijo.

-¿Rama también?.-Me apresuré a preguntar.

-¿Se puede tener el nivel de histeria más alto?.-Preguntó.

-Es enserio.-Me molesté.

-Sí claro, no sé si querrá pero va a salir de todas maneras.-Suspiró.

-Por que tu lo digas va a salir ¿no?.-Dije con sorna.

-No voy a dejar que este aquí amargado pensando en alguien que quiere tiempo y espacio.-Imito mi voz.

-Ni voy a dijar a mi hirmino amargado.-Puse voz repelente imitándolo yo a él.

-Ríete, más me reiré yo esta noche cuando le presente chicas.-Dijo victorioso.

-Eso no va a suceder.-Aseguré.

-¿Ah vas a perseguirnos?.-Rió.

-No me obligues a hacerlo, porque sino no iré a por Rama, iré a por ti para matarte.-Lo amenacé.

-Ten suerte buscándome.-Contestó.

-¡Nacho!.-Grité, pero él ya había colgado.

¿Enserio pretendía jugar a esto? se iba a enterar. Busqué entre mis contactos y llamé a Sofía. Estaba en Buenos Aires esperando a la definición telefónica para saber si entraba en el programa o no, así que me vendría bien. Ella le preguntaría a Damián a donde saldrían los chicos hoy, y sería mi excusa para salir y no quedar como una estúpida.

No me podía creer lo que iba a hacer. Después de todas las peleas estaba apunto de salir de fiesta con la chica que tuvo algo con él que me gusta. Que karma más insoportable el mío.

-¿Sosó?.-Pronuncié cuando sentí que descolgó.

-Mica.-Contestó feliz.

-¿Tienes planes para esta noche?.-Pregunté.

-No.-Contestó.

-Pues ahora sí.-Sonreí.

-¿Y a dónde vamos a ir?.-Preguntó emocionada.

-A darle una sorpresita a los chicos. Pregúntale a Damián a donde van a salir, hazte la loca cuando responda.-Expliqué.

-¿No se enfadarán o pensarán que queremos vigilarlos?.-Preguntó entre risas.

-Hay que ir a pasarlo bien, y si vemos su caras de feliz cumpleaños mejor.-Reí maliciosa.

-Bien, hablo con Dami, y me arreglo....umm ¿en una hora y media en tu casa?.-Propuso.

-Perfecto, te espero Sosó.-Me despedí.

¿Quería noche de chicos? ¿Noche de piratas? se iban arrepentir. Les iba a dar la noche más amarga y ácida que jamás hayan podido tener. ¿Querían jugar? pues bien, por que yo nunca pierdo, en nada.

Silencio ; RamaelaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora