33.

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Sentía su duro miembro apretado contra mi cuerpo y la excitación que había tratado de contener hasta ahora se fue a la basura cuando su mano empezó a masajear mi seno izquierdo debía de separarme de él si quería que mi venganza funcionara pero jadeé contra su hombro mientras su otra mano bajaba mi pantalón y acariciaba mi húmedo sexo, empezó a hacer círculos en mi clítoris y yo mordí su hombro para no gritar, esto en lugar de molestarle a Poncho lo excitó mas y me apretó mas contra la pared mientras me besaba desesperadamente no pude contenerme más, la sensación era maravillosa y el lugar lo hacía aun más excitante levante mis piernas sacándome el pantalón y las enrolle en su cintura, baje su bóxer para dejar libre su muy erecto miembro, entonces saqué el condón de la bolsa de su pantalón y lo deslicé lentamente haciendo que su miembro se endureciera aun mas, si eso era posible, Poncho apartó mis bragas dirigiéndolo a mi entrada, empezó a penetrarme lentamente y ambos gemíamos mordiéndonos los labios para no hacer ruido, de pronto Poncho se alejó de mi para quedar un poco más inclinado y sus embestidas empezaron a ser fuertes, yo trataba de no gritar pero casi estaba llegando al límite cuando tocaron la puerta, ambos nos sobresaltamos y Poncho se detuvo.

- No - lloriqueé y el enarcó una ceja.

- Estoy muy cerca- gemí y Poncho volvió a besarme y empezó a acelerar sus movimientos, sentí como mis paredes se contraían entorno a su miembro, no lo soportaba mas y justo cuando iba a soltar un grito ahogado el me besó callando mi gemido con un beso, siguió moviéndose y tras un par de embestidas mas lo sentí terminar.

- Es..essso…eso ha sido increíble- susurró mientras besaba mi frente y luego mis labios

- Estoy… com... completamente… d.de acuerdo- dije sin aliento.

- Te amo nena y esto no significaría nada si no fuera porque es contigo- la intensidad de sus palabras me desarmó y lo abracé fuertemente.

- Yo también te amo bebé -susurré contra su oído mientras besaba su mejilla.

Poncho bajó mis piernas y acomodé mi ropa traté de componer un poco mi aspecto y salí primero dejándolo para que se arreglara, unos diez minutos después llegó al asiento y me abrazó, yo me acurruqué en su pecho mientras el acariciaba mi pelo y susurraba un “te amo” mientras yo sucumbía en los brazos de morfeo.

Desperté un poco antes del aterrizaje y decidí contarle a Poncjo algo que aun no decidía.

- Bebé -llamé.

- Dime- respondió.

- Mmm ¿ Has escuchado hablar de la corporación Imperial & Royal?- pregunté.

- Claro es una de las mejores en la bolsa y ha cerrado tratos multimillonarios tengo entendido que el equipo de negociadores con el que cuenta es el mejor- dijo el tranquilamente.

- Si… así es y… me ofrecieron un puesto en sus oficinas en Nueva York- le conté mirándolo fijamente a los ojos por un momento me pareció ver desconcierto y tristeza en ellos pero luego y antes que pudiera asegurar haber visto esos sentimientos sus ojos brillaron de alegría y me abrazo fuertemente.

- Felicidades amor, te lo mereces eres la mejor negociadora del mundo- afirmó y yo bajé mi rostro, lo escondí en su pecho realmente eso era lo que quería que me fuera hasta Nueva York cuando él estaría en Bariloche haciéndose cargo de la empresa de su familia.

En ese momento nos alertaron que el avión estaba a punto de aterrizar por lo que debimos separarnos y abrochar nuestros cinturones.

Al fin cuando aterrizamos Poncho me abrazó por la espalda colocando sus manos en mi cintura para luego susurrar a mi oído.

El acuerdo perfecto (AyA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora