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Tal vez si a él le molestaba decidiría usar los de contacto permanentemente.

- En realidad...-, comenzó Poncho caminando hasta poder girarme y encararme.

- mmm no, al final conozco cada aspecto de ti, mi sensual bibliotecaria-, se burló y yo le saqué la lengua pero sonreí mientras salíamos de la habitación.

- ¡Los lentes!-, exclamó Maite exasperada mientras Dulce sonreía negando con la cabeza.

- Me agradan mas Maite-, contesté sentándome al lado de ella en la mesa del jardín.

- Pero...-, comenzó solo un segundo antes de que Poncho la mirara.

- Any llevará lo que le haga sentir bien-, susurró a su hermana y Ela sonrío a Eduardo mientras yo miraba a Poncho y luego a Maite.

- Aun así sigues siendo extraña-, admitió mi cuñada con una sonrisa y yo rodé los ojos sonriendo.

- ¿Mane has visto a un conejito con lentes?-, preguntó Chris al chico moreno mientras Poncho lo miraba con un gruñido.

- Chris -, advirtió Dulce y el levantó las manos.

- Solo es una pregunta-, aseguró el grandulón de forma inocente.

Casi sin darnos cuenta estábamos despidiéndonos a minutos de abordar el avión, sentía un nudo en la garganta, una tristeza de separase de mi familia y a la vez esperanza de volver a verlos pronto.

Primero vino Dulce a abrazarme, me besó la mejilla y sonrió mientras negaba con la cabeza.

- No cambies chica extraña, cuando nos volvamos a ver tienes que seguir reconociendo los defectos de este tipo-, se burló mirando a Poncho y yo reí.

- Gracias Dulce cuida a Mane y a Chris -pedí mientras ella asentía, fue hasta Poncho mientras Chris sonreía abrazándome.

- Adiós...conejito-, bromeó y yo reí.

- Adiós oso-, me despedí mientras Chris se acercaba un poco más a mi oído.

- Cuida a Poncho, te ama pequeña-, mi corazón dio un salto al escucharlo sonreí asintiendo y Chris no dijo mas mientras iba con su hermano.

- Gracias Any-, murmuró Mane cuando me abrazaba.

- No hice nada-, yo me encogí de hombros y el negó riendo.

- Si lo hiciste, sin ti y sin Poncho yo seguiría siendo un idiota-, susurró él en tono bajo y fue mi turno para reír.

- Ok Mane solo olvídate de las telenovelas ¿sí?-, el asintió para darle paso a su novia, Maite no dijo nada solo me abrazó con los ojos llorosos, me separó solo para volver a abrazarme.

- Te voy a extrañar-, sollozó.

- Yo también pero te tengo una buena noticia, una personita inventó un aparatito llamado teléfono, es mas, la computadora hace mejor trabajo-, bromeé y Maite rió triste.

- ¿Me llamarás?-, preguntó y yo asentí.

- Mai-, llamé cuando ella iba hacia Poncho que estaba con sus padres.

Maite volvió su rostro y yo señale con el dedo

- Nada de sala de juntas...por ahora-, sugerí mientras ella se sonrojaba bajito y asentía.

Finalmente caminaron hacia mi Eduardo y Elena, le di un abrazo al primero y luego se acerco Ela que tenía los ojos llorosos, me abrazó para solo pronunciar tres palabras en mi oído.

- Hasta luego hija-, susurró y yo la abracé más fuerte, Poncho sonrió mientras nos veía.

- Tranquilos familia, nos veremos en una semana en el viaje, no se preocupen- murmuró Poncho y yo solo sonreí.

El acuerdo perfecto (AyA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora