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Muchas cosas han sido difíciles en este mes, he tenido muchísimo trabajo en la empresa, las cosas van bien, muy bien, en realidad he cerrado un par de contratos para remodelar unos edificios, además de que nos han encargado el diseño de unos condominios a las afueras de la ciudad.

Aun así no puedo evitar pensar en que todo marcharía mejor si Any estuviera acá conmigo, la he extrañado tanto y no solamente sexualmente ya que hemos tenido ocasiones para dejar volar la imaginación, como el día que tuvimos sexo por teléfono, uff solo recordarlo hace que una agradable corriente se deslice hasta mi entrepierna, eso fue maravilloso, pero no solo es eso, extraño poder hablar, reír, bromear con ella, su acido sarcasmo y la forma en que acaricia mi cabello para que me relaje, extraño TODO de ella sin embargo me alegra saber que falta poco para que este conmigo para siempre.

La razón.

Simple, ahora mismo estoy viajando hacia NY, tengo cerca de dos semanas sin verla porque debido a los negocios no pude venir el fin de semana pasado y ya estamos a media semana por lo que decidí acomodar mi agenda y venir a darle una sorpresa, voy a pedirle formalmente que se case conmigo y definamos una fecha pronto, no puedo vivir sin ella y no me importa tener que trasladarme a NY si tengo que hacerlo lo haré, lo único que deseo es tenerla conmigo.

Llegué al aeropuerto de NY cerca de las 8:00pm fue un vuelo pesado pero el solo hecho de saber que pronto vería a Any me hacia tener fuerzas nuevamente.

Tomé un taxi y me dirigí hacia su apartamento, sobre el camino divise un puesto de flores que estaba cerrando.

- Pare en esa esquina- le indiqué al chofer.

- ¿Aquí?- preguntó.

- Si solo será un momento- bajé del auto y fui hacia el puesto de flores,  compré el ramo más lindo y más grande que había.

- Debe ser una GRAN chica para que merezca ese arreglo- susurró la anciana que atendía.

- Lo es… la mejor- aseguré mientras pagaba.

Volví a entrar al taxi para seguir el rumbo al apartamento de Any, algo raro estaba pasando, empecé a sentir un hueco en mi estomago conforme el taxi se acercaba, las manos empezaron a sudarme y el corazón me latía muy rápido, me dije a mi mismo que no era nada, solo era la ansiedad de ver a MI ANY y el hecho de que ella NO SABIA que yo venía, eso junto a la preocupación de si aceptaría que nos casáramos pronto, era lo que tenía mis nervios de punta, solo es eso… me repetí nuevamente.

Pero extrañamente mi preocupación no disminuía todo lo contrario aumentaba con cada metro que me acercaba.

Al fin el carro parqueó frente al edificio de Any, le pagué al chofer y subí, no traía equipaje ya que acá tenia ropa y tampoco era necesario llamar a la puerta porque yo tenía llave, la que Any me había entregado el primer fin de semana que vine a verla, mientras subía en el ascensor a su piso, recordaba su hermosa sonrisa, su cabello, todas las veces que me había dicho que me amaba cada noche, tarde y mañana de pasión que hemos compartido sonreí ante el recuerdo ella era la mujer para mí la única.

Salí del ascensor y con paso firme me dirigí a la puerta, metí la llave y giré el pomo.

Al entrar mi mente registro varias cosas a la vez… la primera fue: como el ramo de flores caía de mis manos hacia el suelo y como casi en cámara lenta los pétalos se desprendían del arreglo y se esparcían sobre el suelo, me tomó unos cuantos segundos entender porque lo había soltado y porque de repente una furia desgarradora hervía por todo mi cuerpo… Any.

Todo el departamento estaba lleno de flores y velas, muy parecido a como estaba la noche que preparó nuestro bungaló en Hawái lo cual solo hizo que apretara mas fuerte los puños de mis manos.

Frente a mí se encontraba Any con Rodrigo, esto no significaría nada si no fuera porque Any… MI ANY estaba con un muy corto y sensual camisón, mientras que Rodrigo estaba sin camisa frente a ella.

Mi sangre empezó a hervir y mis ojos empezaron a arder mientras en mi interior escuchaba un tenue ¡Crack! Oh así que así se siente que te rompan el corazón me dije a mi mismo mientras el dolor se extendía por todo mi ser.

Any tenía sus ojos abiertos como platos y en ellos se veía reflejada la sorpresa y… ¿Dolor? Dolor, ella no sabe lo que es dolor pensé. Rodrigo por su parte alternaba su rostro arrepentido de mí a Any.

- Poncho…no…-comenzó pero yo no la deje seguir no quería explicaciones no había forma en que ella justificara esto, me importaba poco si era la primera vez que lo iban a hacer o si lo venían haciendo desde hace mucho, NADIE prepara una habitación como estaba decorado el departamento solo porque es algo de una vez.

- No quiero explicaciones ya las tengo-dije ante la cara de confusión de Any por mis palabras- Que más se podía esperar de una cualquiera que ofrece pagar por sexo- siseé con todo el dolor y el odio que estaba empezando a crecer en mi interior…-  ¿También con el hiciste uno de tus acuerdos?- seguí mientras veía como la lastimaban mis palabras, pero no me importo- Que disfruten su noche- terminé mientras me daba la vuelta para salir de este infierno que estaba empezando a desgarrar mi alma no había terminado de dar un paso hacia la salida cuando sentí que alguien me detenía del brazo.

- Poncho amigo… lo que…- pero no pudo decir más puesto que mi puño se estampó contra su cara con toda la fuerza y furia de la que fui capaz.

- Yo NO SOY tu amigo… quédate con tu ZORRA y que disfruten sus revolcadas juntos- dije mientras Any soltaba un sollozo ahogado salí de ahí maldiciendo en mi interior y escuchando a lo lejos la voz de Any que gritaba mi nombre, no le di tiempo de acercarse NO la quería cerca.

Subí al ascensor mientras las lágrimas de dolor caían de mis ojos, el mismo ascensor que minutos antes había sido testigo de mi sonrisa de felicidad al pensar en ella ahora era testigo de las amargas lágrimas que caían de mis ojos lleno de furia golpee la pared de éste derrumbándome al suelo.

¿Cómo fue que paso esto? Me pregunté, ¿Cuándo fue que me dejó de amar? Tal vez nunca lo hizo, me dije a mi mismo mientras salía del edificio y empezaba a caminar lejos.

No lo podía creer todo era tan hermoso todo era tan increíble,  me rehusaba a creer que nunca me amó,  pero no había nada que apartar, yo lo había visto con mis propios ojos, ¿Qué fue lo que viste? Me dijo una voz en mi interior, nada no se estaban besando, no se tocaban, ni siquiera estaban cerca, quizás todo tenga una explicación.

Aparté el pensamiento, no habían explicaciones todo estaba más que claro, esos detalles solo son un engaño de mi subconsciente que quiere creer que ella me ama, porque a pasar del enojo, la furia y el odio que pueda sentir en mi interior, yo… la AMO.

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No la creo capaz, de verdad.
Lo se.
¿Qué creen que pasó?

El acuerdo perfecto (AyA)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora