—Eh... —comenzó a hablar Daichi Sawamura, captando la atención de todos. Hitoka, parada junto a Daichi y visiblemente nerviosa, no podía evitar juguetear con sus manos.
—A partir de hoy, Yachi-san se une oficialmente como asistente, así que... —Daichi miró a Kiyoko, quien se acercó a Hitoka.
—Aquí tienes —dijo, entregándole la chaqueta oficial del club.
—Bien, ¿todos listos? —anunció Daichi, y con un gesto animó al equipo a prepararse.
—¡Bienvenida al club de voleibol de la preparatoria Karasuno! —gritaron todos, girándose y señalando la chaqueta con ambos pulgares arriba.
Todos, excepto Kei, quien con las manos en los bolsillos de su chaqueta, no se molestó en girarse como los demás. Se quedó mirando a la rubia, preguntándose: "¿Qué me está pasando?" Sentía cosas extrañas cada vez que la veía. "Seguro estoy enfermo", concluyó en sus pensamientos.
—¡Muy bien, ya falta poco para nuestro viaje a Tokio! —continuó Daichi. —Solo faltan los exámenes... —dijo, mirando a los cuatro idiotas del equipo.
Hitoka no pudo evitar reír al ver las caras de pánico que pusieron. Kei, al verla reír, sintió cómo sus mejillas se calentaban. Llevó una mano a su pecho y sintió su corazón acelerado. "Esto no es normal", pensó confundido.
—Tsuki, ¿te encuentras bien? —preguntó preocupado Yamaguchi.
—Estoy bien —respondió Kei con indiferencia, cubriéndose el rostro con una mano para ocultar lo rojo que estaba, esperando que Yamaguchi dejara de preguntar.
—Pero, Tsuki... —dijo el pecoso, quitándole la mano del rostro. —¡Estás rojo!
—¡Estoy bien, Yamaguchi! —gritó Kei, provocando que Yamaguchi se encogiera. Se cubrió de nuevo el rostro. —Estoy bien —repitió antes de salir del gimnasio lo más rápido posible.
No quería que nadie más lo viera así, pero Hitoka lo había visto y no pudo evitar preocuparse. "Espero que esté bien", pensó la chica.
—Nunca antes había venido a Tokio —comentó Hitoka a Kiyoko mientras bajaban del autobús.
—Te va a encantar. Vamos a venir seguido.
Hitoka estaba emocionada por el viaje. Esperaba entender más sobre el voleibol para ayudar al equipo y también pensó que sería una gran oportunidad para conocer mejor a sus compañeros y hacerse amiga de ellos.
—Esta es nuestra habitación —dijo Kiyoko, deslizando la puerta. Hitoka venía detrás, observándolo todo. —Parece que llegamos primero.
—Es linda.
—Hitoka-chan —la llamó Kiyoko. —¿No piensas contarme cómo te enamoraste de Tsukishima? —preguntó, sentándose en el suelo y haciendo señas para que la rubia se sentara junto a ella.
—Pues verás... —comenzó Hitoka, sentándose a su lado. —Un día encontré unos lentes en el pasillo y sin pensarlo me los puse. Tsukishima apareció de la nada, me dijo que eran suyos y me los quitó. El resto del día no pude dejar de pensar en él. Al día siguiente averigüé un poco sobre él y, de vez en cuando, lo observaba. Poco a poco le fui tomando cariño —terminó de contar Hitoka, triste al darse cuenta de que se había enamorado sola. "Kei seguro piensa que soy la chica molesta que se puso sus lentes sin permiso, o peor aún, tal vez ni recuerda el incidente", pensó.
—¿Y después de eso volviste a hablar con él?
—Esa vez no le dije nada, pero cuando la pelota casi me golpea, le di las gracias —dijo Hitoka, esta vez con una pequeña sonrisa.
—Tal vez en este viaje puedas acercarte más a Tsukishima.
—Ni siquiera hablo con él.
—¿Adivina quién se encargará de pasarle la toalla y la botella de agua a Tsukishima? —preguntó Kiyoko en tono divertido.
—¿¡Yo!? —gritó Hitoka. Kiyoko asintió. —Kiyoko-san, no puedo. Me pongo muy nerviosa.
—Es tu trabajo como manager —le dijo sonriendo. —Vamos, quita esa cara de pánico y vayamos al gimnasio. Seguro nos están buscando.
—Está bien —respondió resignada la rubia.
ESTÁS LEYENDO
Enamorada de Tsukishima
Fiksi PenggemarQuien lo diria, me enamore de Tsukishima, ¡Estoy enamorada de Tsukishima! Narrado en capítulos cortos. Se prohíbe cualquier tipo de copia, y adaptaciones sin mi permiso. Asimismo, también queda prohibida reproducción de esta obra por algún otro medi...
