Veintitrés

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Después de ganar la Spring High, el entrenador solicitó a Kiyoko y Hitoka que midieran la estatura, altura de la punta de los dedos y alcance al saltar en remate y bloqueo de todos los miembros del equipo.

Cuando llegó el turno de medir a Kei, Hitoka se sorprendió al ver lo alto que era. ¡Mide 190.1 cm! A lo que él respondió diciendo que no debía exagerar tanto. Luego, Kei midió a su novia, dándose cuenta de lo pequeña que era. Mide 149.7 cm, lo que significaba una diferencia de 40 cm, para ser exactos, entre ellos.

Después de medir a todos, el profesor hizo un importante anuncio: Kei fue invitado a un campamento de entrenamiento exclusivo de cinco días. La rubia se sintió feliz por su novio, sabiendo que esto lo colocaba como uno de los mejores de primer año en la prefectura. Sin embargo, la perspectiva de no poder verlo ni hablar con él durante cinco días la entristeció. Kei intentó rechazar la oferta, pero Daichi prácticamente lo obligó a aceptarla, lo que lo dejó sin muchas opciones, especialmente porque no quería alejarse de su novia.

Los dos aprovecharon la tarde juntos, ya que Kei tenía que prepararse para el campamento al día siguiente.

Hitoka sentía que esa sería la semana más larga de su vida. Había faltado a clases debido a las actividades del club, lo cual no era un problema gracias a sus excelentes notas. Sin embargo, el verdadero desafío eran sus compañeros de clase, quienes la odiaban por ser la preferida de los profesores. En su clase, nadie hablaba con ella y, cuando lo hacían, era solo para burlarse.

—¡Yachi! —llamó Yamaguchi al entrar en el salón de clases.

Los compañeros voltearon a ver a Hitoka confundidos. Sabían que ella estaba en el club de voleibol masculino, pero no pensaban que tuviera amigos en ese club.

—¡Yachi-san! —gritó Hinata empujando a Yamaguchi.

—¿Qué pasa? —preguntó preocupada.

—Estamos aburridos —dijo Hinata, recostándose en la mesa de la rubia.

Kageyama también había sido seleccionado para otro campamento de entrenamiento, y a pesar de sus peleas constantes, siempre estaban juntos, como Kei y Yamaguchi, quien tampoco estaba presente. Por eso entendía el aburrimiento de esos dos.

—Hinata, comportate —dijo, tomando su brazo para que se bajara de la mesa. El pecoso obedeció al ver cómo todos los compañeros de Hitoka los observaban. —¿Te parece almorzar juntos?

La rubia no lo dudó. Era mejor estar con sus amigos que con sus compañeros de clase.

—Solo la buscan por necesidad.

—Pobres, no le queda otra opción que estar con ellos.

—No quisiera estar en su lugar.

—Es mejor que se vaya, odio estar en el mismo lugar que ella.

Hinata y Yamaguchi compartieron miradas confundidas ante los comentarios de los compañeros de Hitoka. La rubia simplemente ignoró los comentarios y los empujó para salir lo más rápido posible de su salón de clases. Afuera, los demás integrantes del equipo estaban esperándolos, y al ver a los tres salir, decidieron dirigirse a la cafetería juntos.

—Yachi-san, ¿qué fue eso? —preguntó Yamaguchi.

—Sí, Yachi, ¿por qué tus compañeros decían eso de ti? —añadió Hinata.

—¿Qué cosas? —inquirió confundida Kiyoko.

—No les caigo muy bien a mis compañeros —respondió nerviosa la rubia, viendo cómo todos estaban atentos a ella.

—Pero eso no es razón para que digan esas cosas sobre ti —intervino a la defensiva Yamaguchi.

—¿Qué fue lo que dijeron? —preguntó Kiyoko, cuya expresión denotaba un creciente enojo.

Enamorada de TsukishimaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora