Kei había estado evitando a Hitoka desde que ocurrió aquel incidente, hasta que llegaron las vacaciones de Año Nuevo. Podría parecer una estrategia estúpida, pero no se le ocurrió nada mejor que mantenerse alejado de ella. No podía dejar de pensar en ese momento, en el "Te amo" que ella le susurró a pesar de estar inconsciente. La sola idea lo avergonzaba profundamente, haciéndole sentir una mezcla de confusión y nerviosismo que no sabía cómo manejar.
Por su parte, Hitoka no veía nada malo en la situación. Para ella, el comportamiento de Kei simplemente indicaba que estaba nervioso por el partido, aunque aún faltaban unos meses para el torneo nacional de primavera. Sabía que todos en el equipo estaban dando lo mejor de sí mismos en los entrenamientos y partidos de práctica, y asumió que la presión estaba afectando a Kei más de lo habitual. Sin embargo, no podía evitar preocuparse por la distancia que él estaba poniendo entre ambos. Aunque trataba de convencerse de que todo estaba bien, una pequeña voz en su cabeza le decía que algo más estaba ocurriendo.
Hitoka trató de enfocarse en sus responsabilidades y en apoyar al equipo, pero la ausencia de Kei en su vida diaria era notable. Cada vez que lo veía, notaba cómo él evitaba su mirada y se mantenía distante. Le dolía, pero no quería presionarlo. Decidió esperar pacientemente, confiando en que eventualmente él se abriría y le contaría lo que estaba pasando. Mientras tanto, se esforzaba por mantenerse positiva y seguir adelante, esperando que las vacaciones de Año Nuevo trajeran consigo una oportunidad para aclarar las cosas entre ellos.
—Te compré un regalo de Navidad —le comentó alegremente la rubia.
El rubio levantó una ceja, extrañado. Sabía que era algo común en una relación, pero por alguna razón no esperaba que ella también le comprara un regalo. Aunque él también había pensado en darle un obsequio, la sorpresa de recibir uno le tomó desprevenido. Hitoka le pasó una caja medianamente grande, y por alguna razón, Kei no se cuestionó qué podría haber en su interior. Con curiosidad, empezó a quitar el papel de envoltura. Al ver un atisbo del contenido, sus ojos se agrandaron y su corazón empezó a latir más rápido. Quitó el resto del envoltorio rápidamente, casi con emoción infantil, y no podía creer lo que veía.
—Hitoka —dijo anonadado. Ella le había regalado una pieza de colección de figuras de dinosaurios, precisamente la que le faltaba—. ¿Cómo?
—Fue algo difícil de encontrar, la verdad. Tenía bastante tiempo buscándolo... —Kei no la dejó terminar y la interrumpió con un abrazo. Usualmente, a las personas a su alrededor les parecía raro que a Kei le gustaran los dinosaurios, por eso no solía hablar del tema. Que Hitoka le regalara una pieza de su colección más preciada hacía que Kei se sintiera realmente amado por ella. Se sentía aún peor sabiendo que la había estado evitando varios días mientras ella preparaba esta sorpresa—. Quería hacerte feliz —terminó de decir Hitoka, correspondiéndole el abrazo.
—También te compré algo, pero no es tan especial —comentó Kei, aún abrazando a Hitoka. Al escuchar esto, ella se apartó emocionada.
—¿Qué me trajiste? —le preguntó con una sonrisa. El rubio no estaba seguro de si debería dárselo, pero sabía que no tenía escapatoria. Metió su mano en el bolsillo y sacó una pequeña cajita.
—No sé si te gustará, lo compré sin pensarlo mucho.
—Eso lo hace mejor —comentó la rubia, feliz, mientras Kei la miraba confundido—. Pensaste en mí cuando lo viste y por eso decidiste comprarlo. Eso lo hace mejor.
El comentario de Hitoka alivio un poco el nerviosismo de Kei, en cierta parte era cierto, Kei ni siquiera tenía planeado hacerle un regalo de navidad a Hitoka, fue un dia que iba caminando con Yamaguchi y de casualidad lo vio y no dudo en comprarlo para su chica, ya en su casa con el regalo envuelto fue que empezó a dudar si a la rubia le gustaría.
Kei, aún dudoso, le pasó la pequeña caja a Hitoka. Ella la abrió con emoción, sacudiéndose de un lado al otro llena de alegría. La escena le pareció demasiado tierna a Kei, y no pudo evitar sonreír al ver la reacción de su novia.
—Espero que te guste —dijo Kei, intentando sonar despreocupado.
Hitoka abrió la caja con cuidado y sus ojos se iluminaron al ver el contenido. Era un collar plateado con una estrella, que parecía más una estrella fugaz. Para Hitoka, era perfecto. Ella no usaba accesorios, de hecho, no tenía ninguno. Solo usaba las pinzas del pelo porque sentía que ese tipo de cosas no iban con ella. Se sentía rara y, en vez de subirle el ánimo, se lo bajaban. Pero este collar, este collar le parecía la cosa más hermosa que podía poseer, y se lo había regalado su amado.
—¡Qué lindo!
—¿En serio te gusta?
—¡Es precioso! —exclamó Hitoka, con los ojos brillando de felicidad—. Me encanta, Kei. Muchas gracias.
Kei sintió cómo el peso de la incertidumbre se desvanecía. Ver la alegría genuina en el rostro de Hitoka le hizo darse cuenta de que su elección había sido acertada.
—No sabía si dártelo, porque no usas nada de eso. No tienes que fingir que te gusta, lo podemos devolver si quieres, aún tengo el recibo... —Hitoka lo interrumpió dándole un beso en la mejilla, callando a Kei en segundos.
—¿Me lo pones? —pidió Hitoka, con una sonrisa.
Kei le robó un beso rápido en los labios a Hitoka, provocando un rubor mutuo en ambos. Después, tomó con cuidado el collar y lo colocó alrededor del cuello de la chica. La sensación de deslizar sus dedos por la suave piel de Hitoka hizo que Kei se estremeciera. Aunque estaba de espaldas, volvió a abrazarla, apoyando su cabeza en el hombro de ella, con la intención de ocultar su expresión.
—Es perfecto, Kei. Gracias por pensar en mí —dijo ella, mientras acariciaba el colgante—. Este será mi amuleto de buena suerte.
Kei asintió, sintiéndose más cercano a Hitoka que nunca. Aunque había estado nervioso y dubitativo, el simple hecho de ver su felicidad le hacía sentir que todo había valido la pena. En ese momento, supo que no importaban los nervios o las dudas; lo que realmente importaba era la conexión que compartían y la manera en que se hacían felices mutuamente.
—¿Pasa algo? —preguntó Hitoka, notando la preocupación en la mirada de Kei.
—Lo siento, Hitoka —respondió Kei, con un deje de pesar en su tono.
—¿Por qué te disculpas? —inquirió Hitoka, sintiendo un ligero nudo en el estómago.
—Te he estado ignorando las últimas semanas, y eso no fue justo —confesó Kei, inclinando la cabeza hacia un lado y rozando suavemente la de Hitoka con la suya.
—No tienes que disculparte. Sé que estabas preocupado por el torneo —intentó consolarlo Hitoka, con una sonrisa gentil.
—No era por el torneo —respondió Kei, dejando escapar un suspiro.
—¿Entonces por qué? —preguntó Hitoka, girando un poco la cabeza para intentar ver a Kei, pero la posición era un tanto incómoda.
—El día que te quedaste en casa, dijiste "Te amo" mientras dormías —confesó Kei, con una mirada llena de sinceridad.
—¿Qué? —exclamó Hitoka, sorprendida. Sus sentimientos por Kei eran profundos, pero nunca imaginó que se expresaran de esa manera—. ¿Y por eso me ignoraste? —preguntó, con una pizca de tristeza en su voz.
—No —respondió Kei, alejándose un poco para darle un beso en la mejilla. Hitoka también se apartó ligeramente, y ahora ambos se miraban directamente a los ojos, con la cálida conexión de su abrazo aún presente—. Te amo, Hitoka —declaró Kei, acariciando suavemente su mejilla mientras unía su frente con la de ella.
—Te amo, Kei —respondió Hitoka con una sonrisa radiante, sintiendo cómo el amor los envolvía en ese momento único.
El rubio solía ser reservado con sus emociones, pero momentos como este le hacían replantearse esa postura. Se sentía reconfortado en los brazos de Hitoka, como si fuera el lugar donde realmente pertenecía. Tal vez, se dijo a sí mismo, debería abrirse más y expresar sus sentimientos de manera más clara si quería disfrutar de más momentos como este con ella. La idea le resultaba aterradora pero emocionante al mismo tiempo. ¿Qué pasaría si se permitía ser más vulnerable? La respuesta estaba aún por descubrir, pero estaba dispuesto a averiguarlo si eso significaba estar más cerca de Hitoka.
ESTÁS LEYENDO
Enamorada de Tsukishima
FanfictionQuien lo diria, me enamore de Tsukishima, ¡Estoy enamorada de Tsukishima! Narrado en capítulos cortos. Se prohíbe cualquier tipo de copia, y adaptaciones sin mi permiso. Asimismo, también queda prohibida reproducción de esta obra por algún otro medi...
