Donde Harry tiene un hijo llamado Luka, y un esposo llamado Louis. A su hijo no le agrada la pareja de su papá, mucho menos cuando se entera de que está embarazado.
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No podía asimilar o creer lo que Harry había preguntado; Louis sentía sus piernas temblar y aunque estaba consciente, sus sentidos no parecían haber captado la pregunta del todo bien.
Harry yacía arrodillado en el suelo con una linda y pequeña caja de color gris entre sus manos. De igual forma dentro de ésta había un delicado anillo con un solo diamante de color claro.
— ¿No quieres casarte conmigo? — cuestionó en tono desesperanzado al ver que Louis no respondía. — Solo dímelo y ya está.
El resto de los presentes estaban en silencio y antes de responder, Louis se tomó algunos segundos para darle un vistazo fugaz a Luka; el niño en ese entonces, estaba serio, el suelo del salón principal parecía ser lo más interesante en ese momento, tenía los ojos pegados a un punto sin importancia y su expresión parecía estar en completo desacuerdo.
— Harry, yo...
— ¿Eso es un no?
Louis tragó duramente y decidió que en lugar de mirar a Luka, debía mantener su atención sobre Harry, pero no pudo evitar preocuparse por la mirada decaída del niño. Cuando Luka lo miró de vuelta y asintió con su cabeza, Louis lo tomó como aprobación.
— Vamos, responde ya — habló Luka. — No tengas a mi papi esperando.
Harry sonrió y acarició los nudillos de Louis, el de ojos azules bajó la mirada hacia su novio y asintió.
— Sí, Harry. Acepto casarme contigo.
Entonces Harry se puso de pie luego de haber colocado el anillo en el dedo anular de su mano izquierda. Besó los labios de Louis y el resto de la familia aplaudió con júbilo; acto que hizo a ambos reír. Luka se puso de pie y decidió escabullirse a la cocina, Harry lo siguió para poder hablar con él; cuando entró su hijo estaba sobre la barra de mármol comiendo de un pastel relleno de crema dulce, cuyas decoraciones navideñas estaban arruinadas gracias a Luka.
— ¿Felicidades? — mencionó y Harry apretó una de sus manos.
— Sabes que tú eres lo más importante para mí, ¿verdad?
Luka se encogió de hombros y luego asintió desganado.
— Nadie cambiará eso, mi niño. Louis y yo nos amamos, pero es un amor completamente diferente.
— Sí, da igual.
— Luka...
— ¡Feliz navidad! — gritó Felicité apareciéndose por el umbral de la puerta.
Luka se puso de pie y corrió hasta la sala evitando así una charla llena de temas que Harry le repetía 24/7, y que sinceramente ya estaba fastidiado de escuchar.
Louis tuvo que esforzarse bastante para elegir un buen regalo para Luka. Terminó por darle una pista de automóviles de juguete y otro juego para su consola de Nintendo.