Estaba contento conmigo mismo por una vez en mi vida. Me sentía más que alegre y a la vez nostálgico por lo que nunca pensé que haría por una mujer. Y aquí me tienen, luchando por una.
Miraba con mucha ternura a la hermana de "Sa'. Sentía una conexión única con aquella pequeña que ni siquiera las palabras podían describir, así que solo me limitaba a sentir y sonreirle.
Una vez que tomé la prenda, pude analizar su textura y su diseño. Era un vestido amarillo con cierto retoques a los lados como si fuera una falda conectada a una blusa. Llegaba justo un poco después de las rodillas, lo cual daba un aspecto respetable y misterioso. Al momento de sentirlo, vino a mi mente una imagen instantánea de como se vería "Sa" con aquella prenda de ropa. Al imaginarme aquello, solté una sonrisa al aire de lo emotivo que sería ese momento.
Danielita estaba a lado de mi, observándome minuciosamente y después de unos largos segundos de silencio, añadió :
—Ehhh, ¿estas pensando en mi hermana?—. Al escuchar su opinión, ambos soltamos una leve sonrisa tímida por su observación. Era más que obvio, sí estaba pensando en ella.
Danielita seguía llevando a la muñeca entre sus brazos con una cierta cantidad de fuerza.
—Un poco—. Contesté con una sonrisa mirándola de reojo y después proseguí—: Vamos a la caja—. Avisé y ambos nos echamos a caminar. Ella iba delante de mí con sus pequeños pasos que apresuraba con cierta medida.
—¿Me prestas un momento tu muñeca para llevarla a caja?—. Pregunté al mismo tiempo que me agachaba de nuevo para encararla.
Ella al escuchar mi pregunta, me miró con tristeza y observó a su muñeca como si tuviera un miedo inmenso a perderla y me la entregó sin formular ninguna palabra.
—Vamos, sígueme —. Le avisé una vez que me levanté para desaparecer los pocos centímetros que me separaban de la caja.
Al dar unos pasos, vi que Daniela no me seguía. Me volví y la pude ver que seguía en el mismo lugar. Al ver aquello, caminé hacia ella. Me agaché a su altura y le pregunté con una cierta amabilidad.
—¿Qué pasa?—. No me respondió, seguía mirando su muñeca y solo se limitó a señalarla.
—Ten—. Se la entregué sin más y como por arte de magia le volvió la alegría. Me levanté con una sonrisa, pero esa sonrisa por dentro llevaba el sentimiento de frustración. Un niño no debe de sufrir, debe de reir. La vida en sí, ya es una porquería y en la infancia, es la única etapa en la cual somos felices por ser como somos. De la infancia, viene nuestro ser a futuro.
—Vamos—. Apresuré un poco el paso y podía escuchar los pasos de Daniela que originaba al intentar alcanzarme. Apenas me iba a dar la vuelta cuando sentí su mano con la mía. Me conmovió mucho aquel momento, al voltearme y bajar la mirada para verla, le pude apreciar la segunda sonrisa más bonita y sincera del mundo, la primera era de "Sa".
Me decliné a no decir nada, solo la miré, volví mi vista a mi camino y ahora caminábamos juntos. Una vez que llegué a caja, las chicas que atendían, me miraron con extrema rareza.
—¿Es todo lo que va llevar?—. Me preguntó una chava de piel blanca y cabello rubio (teñido).
—Sí, por favor—. Afirmé.
Me agaché de nuevo para decirle algo a Daniela.
— Oye, ¿me prestas tu muñeca sólo un segundo para poder pagarla?—. Pregunté con tacto y amabilidad para no ponerla en estado sentimental de nuevo.
Ella me miró, percibió a su muñeca y me la entregó con una sonrisa en su rostro.
—Gracias, ahora te la devuelvo—. Me volví a levantar para entregarle la muñeca a la cajera y anotara el precio en la caja registradora debido al código de marca.
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Al Otro Lado De La Calle
Teen Fiction¿Y si te digo que la mayoría de estas cosas no son lo que aparentan? ¿Me creerías? Julio, un estudiante promedio de 18 años, torpe y tímido, no se atrevía a salir de su monótona vida. No estaba preparado para nuevas emociones. Pero, un jodido día, u...
