Capitulo 1 : Gobernadores de Zefest.

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—Gobernador Ebenezer, iré directo al grano. Es sobre las colonias. Quiero que nos pongamos de acuerdo para el manejo de las mismas. Y la verdad es que no me lo ha puesto, usted, muy fácil. Su idea de mandar recursos desde todo el país a las jodidas colonias tiene molestos al resto de los gobernadores. Y ahora ellos están sobre mi cuello porque se supone que estas decisiones las tenemos que tomar juntos. Yo soy el secretario de relaciones exteriores, tengo el mismo poder jerárquico que usted, pero la ley de nuestro país nos indica que ambos tenemos que estar de acuerdo para tomar una decisión como esta. Y créame, que habiendo reelecciones cada año, simplemente esperaría a que alguien con más poder adquisitivo que usted subiera al poder mientras yo me mantengo, sin embargo sabemos que eso no pasara. Usted y yo somos las personas más ricas del país y eso nos garantiza una puesto gubernamental en esta oligarquía el cual  probablemente será vitalicio. tenemos que trabajar juntos. De lo contrario el jodido consejo estará sobre nosotros, impidiéndonos gobernar a nuestras anchas.

—Estoy bien consciente sobre eso, Gobernado Menetevos. El problema es que yo no estoy interesado en los recursos que se encuentran en el territorio no afiliado a las colonias que nuestro país tiene en las islas Nubilia.  Por eso no co-aprobare un movimiento expansivo para las colonias. Esto solo ocasionaría conflicto con nuestros vecinos.

—Nadie está hablando de expandir nuestro territorio en Nubilia sobre el territorio que ya tienen otros países, estoy hablando de expandir nuestro territorio sobre todas las tierras en disputa, las tierras que les han parecido inaccesibles a otros dada la hostilidad del ecosistema. Tengo motivos para creer que puede haber minas en esas áreas.

—Sabes tan bien como yo, que ambos de nuestros vecinos ya están teniendo serios conflictos por esas tierras.

­—Nuestra presencia en Nubilia es mínima, y mientras nosotros mermamos el capital de nuestro país entregándole calidad de vida a unos cuantos zapateros en nuestras pequeñas colonias, nuestros vecinos se vuelven más fuertes y expanden su territorio. Esta era industrial nos ha traído el poder de la máquina, en el pasado no había sido posible explorar este territorio, ni tampoco apropiarse de él, pero ahora tenemos las herramientas necesarias.

—   Gobernador Menetevos, le repito, que bajo ningún motivo, pienso iniciar un movimiento expansivo. Usted habla sobre como enviar recursos a las colonias merma demasiado al país, pero lo que usted propone lo mermaría mucho más. ¿Cómo es que necesitamos más territorio si todavía no se tiene el mismo nivel de vida en las colonias que aquí? ¿Podemos decir realmente que nuestras colonias son Zefest? ¿Se ha sentido usted en Zefest cuando ha visitado las colonias?

-¿Le parece justo que las colonias estén convirtiéndose en sanguijuelas de nuestro país? producen poco que tenga valor y nosotros mandamos bastantes recurso que además son subsidiados por nuestro gobierno, recortando los recursos de todos los gobernadores.

-Nuestras colonias son nuestros hijos y así son los hijos, Gobernador Menetevos. –dijo El gobernador Ebenezer, mientras volteaba a ver con un guiño a su hijo, quien lo había acompañado a esta cena con el gobernador Menetevos para educarlo en temas políticos; después de todo, era altamente probable que el sucediera el puesto, puesto que nadie en la ciudad de Kentara podía equiparar su poder adquisitivo con el de La familia Ebenezer, a Excepción; tal vez, del Gobernador Menetevos, dueño del Periódico más leído en el país "El Interprete".

El gobernador Menetevos se mantuvo pensativo un momento, analizando la postura de Griliam Ebenezer respecto a las colonias. —Puede ser...  —se limitó a decir casi para sí mismo, mientras digería las palabras de su invitado.

Hay otro tema que necesito tratar con usted. —comenzó el gobernador Menetevos, tras volver a enfocar sus ojos en su igual.

La gente está siendo asesinada  a diestra y siniestra en los mercados de talentos. Hace falta aumentar la seguridad, la gente se empieza a inquietar con el aumento al impuesto, ya de por si tu producto no es accesible para cualquier bolsillo, los talentos tampoco lo son. Siendo tú el dueño de la corporación Ebenezer; empresa precisamente enfocada a la producción de los artefactos que almacenan los talentos que se venden ahí, uno de los gobernadores de una de las ciudades más importantes de Zefest, por no mencionar dueño de muchos de los mismos mercados de talentos aquí y en otras ciudades, es inaceptable para las clases no tan privilegiadas.  —Reclamo Dilik Menetevos, viejo regordete de barba blanca y abúndate, del otro lado del comedor. Vestía ropa fina un traje verde obscuro con remaches dorados, venía acompañado de su esposa de cabello dorado y vestido moderno, amplio escote y pinta de no entender absolutamente nada de lo que hablaban los dos caballeros.

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