Una muy elegante señora de pies a cabeza vestida con una falda por debajo de las rodillas, camisa a juego y un blazer que combina a la perfección, se encuentra al lado del señor Christian Novikov. Al acercarnos, este último parece sorprendido por mi presencia y con una cálida sonrisa se acerca a saludarme.
—¡Andrea cariño! —me abraza y sonrío devolviendole el abrazo—. Que alegría verte de nuevo.
—Hola señor Christian, lo mismo digo.
—Mi amor, ella es Andrea O'Connor de la que tanto te hablaba ¿recuerdas?
—Sí —sonríe leve—. Melanie Novikova —estrecha mi mano y yo mojo mis labios. David me observa en todo momento apretando sus labios, verme nerviosa le divierte.
—Mamá, papá ¿qué dije la última vez que llegaron sin avisar? —David es mandón hasta con sus padres, sin embargo se acerca a ellos y los saluda.
—Si aviso que vendré a visitarte me saldrás con una excusa David, eres mi hijo, te conozco —dice su madre. Joder, hasta su manera de mover la boca es elegante. Intimida mucho, justo como su hijo.
—Estoy de acuerdo —sigue el señor Christian—. ¿Mildred tiene listo el almuerzo? Andrea comerá con nosotros ¿verdad?
—Bueno yo...
—Claro —David interrumpe mi momento de excusarme para irme—. La señora Evans ya servirá los platos.
—Sigue llamándola de esa manera formal —dice Melanie caminando hacia el comedor.
—No le agrada mucho su nombre —responde David—. Iré por el vino —Lo miro mal cuando pretende dejarme sola con sus padres y él me guiña un ojo para que me relaje. Suspiro, voy a matarlo.
—Entonces ¿sigues trabajando en el bufete? —Melanie me mira a la vez que tomo asiento al frente de ella, su color de ojos son iguales a los de David.
—Sí —sonrío leve pero ella ni se inmuta, solo sigue observándome. Ya veo por qué a David le cuesta reír.
—¿Cómo van los casos? A eso viniste hasta la casa de mi hijo ¿no? ¿Tienen problema con alguno?
—No... Eh... —Suspiro, puedo manejar a esta mujer— No hay ningún problema, los casos van a la marcha, como debe ser.
—¿Entonces por qué estás aquí?
—Vino porque se lo pedí mamá —gracias al cielo aparece David a salvarme de esta locura—. El caso que esta manejando no me agrada y quería saber más de su cliente, es todo.
La señora Melanie asiente leve sin apartar sus ojos de mí. David sirve el vino en cada copa y al acercarse a ella se inclina hasta quedar cerca de su rostro.
—¿Quieres dejar de intimidarla? Ella no es como crees que es. —Le dice en ruso y en tono bajo, pero de todas formas puedo oírlo.
—Solo te protejo hijo, no quiero que...
—¡Ya viene la comida! —interrumpe el señor Christian cuando ve venir a la señora Evans. Lo observo y él me sonríe, yo le devuelvo la sonrisa y me ralajo, ese gesto me ha demostrado que no dirá nada de que puedo entenderlos.
Minutos después estamos disfrutando del delicioso almuerzo, le sonrío a la señora Evans para demostrarle que su comida ha quedado increíble, me guiñe un ojo y se pierde de vuelta a la cocina.
—¿De qué trata tu caso Andrea? —pregunta mi antiguo jefe.
—Un señor llamado Nickolas Parker, se está divorciando y quiere la custodia de sus hijos.
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Como dice el Jefe
RomanceDavid Novikov. Ruso. Volará de su país para hacerse cargo del bufete de abogados de su padre. Justo. Controlador impulsivo. Sentimientos no entra en su vocabulario, dice que es para débiles. Tres reglas: Ser puntual. Nunca interrumpirlo. No hacer pr...
