Aquel encapuchado aguardaba con ansias en la salida del cuartel ANBU. Sentía la mirada de varios guardias sobre él, mas parecía no importarle. Al fin y al cabo, conocía a la perfección todas y cada una de las cualidades y habilidades de esos hombres.
Él mismo podría haber entrado en aquel lugar y buscar a aquella persona que esperaba con ganas, pero sabía que si entraba allí las cosas se estropearían. No era tan fácil entrar al cuartel ANBU, pues había zonas en las que barreras especiales en las que detectaban tu chakra. En el caso de que alguien con un chakra no identificado lograse entrar, la intrusión sería notificada de inmediato.
Sin embargo, eso no era lo que preocupaba a aquel hombre, sino que alguien le viera allí dentro y que las alarmas no saltasen, porque eso solo podría significar una cosa y su plan se iría a la mierda.
Ya le había costado lo suficiente haber manipulado al jefe de sección para haberle dejado ir hasta allí sin tener que decir quién era ni lo que quería, no más que hablar con Yagami Aya.
Por suerte, tras haber esperado casi todo el tiempo que tenía para decir lo que tanta prisa le corría a la joven, finalmente pareció aparecer. Su vello se erizó al instante en el que sus ojos la vieron, sintiendo una extraña sensación inundar su cuerpo. Agachó aún más su cabeza, esperando que ella no fuera capaz de verle. Por suerte, la túnica marrón que le cubría todo el cuerpo y la capucha era tan grande que no podría ver su rostro.
No parecía estar sola, pues el ANBU que mandó a avisarla estaba detrás de ella, mientras que otro hombre se encontraba a su costado. Puede que ahora sus ojos no pudieran verles la cara, pero sí pudo hacerlo cuando apenas salieron. ¿Qué hacía él con ella? Se cuestionó.
Así, Aya se acercó curiosa a aquel hombre rodeado por varios ANBU, los cuales se alejaron bastante cuando la joven apareció. Aya miró de reojo al Hatake, pues éste también se había detenido, no es que quisiera inmiscuirse en asuntos privados de la chica y además que si lo hubiera hecho, aquel hombre de capucha no hubiese articulado palabra.
No lo pensó mucho, la chica se acercó al encapuchado y trató de ver su rostro, mas cuando intentó aquello, el hombre dio un paso hacia atrás.
— ¿Quién eres?— Preguntó tras unos instantes.
— Eso no es algo que importe ahora mismo.— Respondió en un tono sumamente bajo.
Aya frunció el ceño. Estaba claro que no parecía querer que alguien le escuchara y por ello había bajado su voz bastante, pero lo que la preocupaba era que no quisiera decir quien era.
— Oye... Si no me dices quien eres no...
— ¿Cuándo piensas ir a buscar lo que deberías tener hace mucho tiempo?— La interrumpió. La joven se quedó estática, sin comprender muy bien a lo que ese hombre se refería.— El tiempo se te agota Aya, si él lo encuentra antes que tú las cosas se complicarán bastante.
— ¿Qué?— Puede que la Yagami no entendiese muy bien lo que aquel hombre quería decirla, pero se le hacía imposible no pararse a pensar en lo ocurrido dos días atrás. Aquel lugar donde una extraña voz la dijo palabras muy similares.— Explícate con mayor claridad.
El encapuchado se mantuvo quieto.
— Creo que ya sabes perfectamente a qué y quién me refiero.— La joven entre abrió sus labios. ¿Quién era? Era la pregunta más importante que había en su cabeza.— Date prisa, se acerca al lugar y ya sospecha del paradero de tu brazalete, te puedo conseguir algo de tiempo, no lo desaproveches. No podré darte más de un día.
— ¡¡¡OYE!!!— El grito de un ANBU recién llegado los alertó, aunque Aya se mantuvo inmersa en aquellas palabras y en sus pensamientos.— ¿Quién le ha dejado entrar aquí?
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Lazos oscuros
FanfictionUniverso alternativo de Naruto. Yagami Aya, una joven que recientemente se ha unido a ANBU verá como su vida empieza a cambiar rápidamente, ya no solo por su nuevo trabajo, sino por las leyendas que empezarán a rondar en su historia. Así mismo, la...
