Dos jóvenes se encontraban apoyados en una de las ramas más bajas de un árbol, delante de una pequeña montaña en cuyo interior estaba la niña a la que habían ido a rescatar.
— Deja de llorar de una buena vez, Obito.— El susodicho sintió su labio inferior temblar con más fuerza al escuchar aquellas palabras.— Acabas de despertar el sharingan, tenemos una oportunidad.
Con la manga de su chaqueta azul, el Uchiha limpió las lágrimas que recorrían su rostro. Su compañero tenía razón, ahora podía dar todo su potencial y no quedarse atrás. Debía ser igual de fuerte que los demás, ahora ya podría llegar a ser el Hokage que tanto deseaba ser.
— Sí.— Respondió únicamente con aquel monosílabo mientras terminaba de vendar el rostro del peli plata tras perder su ojo.
Así, ambos se miraron unos instantes de manera decidida. Con sigilo se lograron colar en el interior de la cueva, hasta posicionarse justo detrás de su enemigo. Éste no tardó mucho en detectarles, pero de poco le sirvió.
Después de tanto tiempo sin ser capaces de ponerse en sincronía, parecían pensar como uno solo. Si alguno de ellos dejaba un hueco al descubierto frente al enemigo, el otro lo cubría sin dudarlo, al igual que aprovechaban en conjunto la debilidad del enemigo. El miedo solo era un pasajero que no parecía afectarles, pues confiaban el uno en el otro.
La emoción y la felicidad provocó que el pequeño Uchiha sonriera una vez dio el golpe final a aquel hombre que había osado secuestrar a su amiga, pero sobretodo, se sentía feliz de haber logrado aquella hazaña junto a Kakashi. Siempre había caminado por delante de él, y por primera vez en toda su vida, sintió que podía caminar a su lado.
— ¡Lo logramos!
El azabache alzó su mano para que su líder de equipo chocase con él, mas solo consiguió que se le quedara mirando unos instantes.
— Déjate de tonterías, vamos.
La sonrisa que había en el rostro del joven se deshizo lentamente. Parecía que su carácter no iba a cambiar de ninguna manera, pero estaba equivocado. Puede que por orgullo no lo fuera a admitir, pero estaba realmente orgulloso de que aquel azabache hubiera logrado algo como aquello, que hubiera dejado atrás los lloriqueos y sus miedos.
Pero sobretodo, estaba completamente agradecido por haberle hecho ver que su padre no estaba equivocado.
Poco tardaron en liberar a su amiga del genjutsu al que había sido sometida.
— ¿Obito...? ¡Kakashi!— La castaña miró con horror el rostro vendado del peli plata, pero ninguno de los dos la dejó cuestionar sobre lo ocurrido.
El motivo de ello fue que aquel hombre al que pensaban que habían vencido, no estaba más que inconsciente. Ahora se encontraba cerca de la salida, mirando a los tres jóvenes con una sonrisa macabra.
— Seré generoso y os proporcionaré una muerte rápida. Bueno... quizá no tanto.— Creó con rapidez unos pocos sellos y colocó la palma de sus manos en el suelo.
Justo entonces, los tres miraron hacia el techo al sentirlo temblar. Obito apretó la mandíbula y miró con rabia al enemigo. Se había marchado con rapidez por la pequeña apertura que daba al exterior. Trató de correr hacia el lugar, pero el peli plata le agarró por el cuello de su chaqueta para impedir que se separara del grupo.
— ¿Qué haces? Tenemos que...
Las palabras del azabache se cortaron al ver como pedazos de piedra caían con velocidad y fiereza contra el suelo. Si bien al principio fueron un par, poco a poco se fueron sumando más. Estaba claro que la cueva entera se vendría abajo.
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Lazos oscuros
ФанфикшнUniverso alternativo de Naruto. Yagami Aya, una joven que recientemente se ha unido a ANBU verá como su vida empieza a cambiar rápidamente, ya no solo por su nuevo trabajo, sino por las leyendas que empezarán a rondar en su historia. Así mismo, la...
