Capítulo 13: Ayuda

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El bullicio se podía escuchar de dentro de la casa, lo cual hacía algo feliz a Aya, quien ya estaba muy cerca de la casa de sus padres.

Era consciente de que si su hermana la había llamado era porque sus padres no estarían en casa. Sabía a la perfección que ellos no toleraban la relación que tenía con Kazuo y siempre acababan discutiendo por aquel tema. Otra vez más gente que decía que él no era un buen partido.

¿No te parece demasiada casualidad, Aya?

No quería responder a sus dudas interiores, no al menos en aquel momento. Quería estar tranquila con sus amigas y su hermana, relajarse aunque fuera unos pocos minutos y después ya regresar a la realidad. 

No tardó en golpear la puerta para esperar a que su hermana la abriera, mas antes de que ésta lo hiciera, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. 

Miró hacia la derecha, donde había un pequeño jardín rodeado de arbustos con un rosal blanco en el centro. Veía como las hojas eran movidas por la suave brisa del anochecer, pero sentía una presencia que no era capaz de localizar del todo.

— ¡Al fin llegas!

La puerta se había abierto y su hermana casi se había abalanzado sobre ella, por lo que su atención se desvió de inmediato hacia la recién aparecida. 

— Ya Saori, me vas a asfixiar. 

Ambas hermanas se abrazaron por un par de minutos. Aunque se hubiesen visto la noche pasada, ambas habían vivido sucesos que las habían hecho pasar un mal trago. 

Apenas un tiempo después, Saori terminó por separarse de Aya y la observó de arriba a abajo.

— Pensé que no ibas a llegar. ¿Dónde estabas? 

— Ahm... Hablando con un conocido. Siento el retraso. 

Bien, pese a que era cierto que ella llegaba tarde, no se debía a que hubiese estado hablando con aquel "conocido", sino a los chequeos que la habían realizado en Raíz, sin embargo, no quería contarle nada de ello a su hermana. Al menos no por el momento.

— Venga vamos, que Daimira ha hecho un pastel de chocolate delicioso. 

Ambas sonrieron y caminaron hacia el interior de la casa, escuchando como sus dos amigas hablaban desde la habitación de Saori. Ambas sonrieron y saludaron a la Yagami en cuanto la vieron, sin tardar en empezar a comer el pastel que había preparado la de gafas. 

— ¿Se sabe ya que van a hacer con los que hicieron explotar la casa de Madara-sama?— Cuestionó Nixe de pronto.

— No tengo ni idea de como va el caso la verdad... A mi escuadrón no le han asignado nada al respecto.

— Fue una explosión bastante fuerte, yo pensé que era un terremoto o algo peor.— Expresó la menor de todas.

Aquello era completamente mentira, Saori no se encontraba en la aldea en aquel momento, pero claro, no iba a decir que en realidad estaba secuestrada por su supuesto marido. ¿Quién la hubiese creído? Bueno, su hermana desde luego que sí. Aunque el comentario la verdad es que fue muy verídico. 

— ¿Te tocó mucho jaleo ayer Aya? Seguro que con tanto revuelo no te dejaron ni a sol ni a sombra. 

La Yagami tragó el trozo de chocolate que tenía en su boca y negó lentamente con la cabeza. Su rostro denotó dolor en ese instante.

— Yo... Ayer no estuve en la aldea.

Las tres mujeres se miraron entre sí. 

— ¿Así que lo que me dijo Kazuo era verdad?— Preguntó Saori.

Lazos oscurosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora