Sus piernas no soportaron el peso de su cuerpo ni un segundo más. El sonido de sus rodillas caer al suelo se fusionó con el suspiro de dolor que salió de sus labios. Cada músculo de su cuerpo parecía no tener control sobre sí mismo, era incapaz de moverse en ese instante.
El vacío que había dentro de aquella caja le hizo sentir tremendamente idiota, dolido al saber que su mejor amigo, aquel que dio su vida por la suya, había sido manipulado desde hacía casi diez años. Él debió haber estado en su lugar, él debía haber sido el que hubieran tomado por muerto, y el que debería haber estado bajo el servicio de ese hombre que ahora tanto detestaba.
El único ojo visible en su rostro amenazaba con derramar una lágrima llena de pesadumbre, pero se abstuvo de hacerlo. Sentía dolor, sí, pero también había otro sentimiento acumulado en su pecho.
Alegría, esperanza. Era como si su amigo hubiera vuelto a la vida, un atisbo de felicidad al cual debía aferrarse.
Kakashi echó hacia atrás su cabeza, tratando de captar el mayor aire posible mientras relajaba sus emociones. Su corazón latía con tanta fuerza, que podía notar sus pulsaciones por todo su cuerpo.
Debía compartir aquella noticia con la persona que más se alegraría con aquellas nuevas. Rin. Debía decirla todo lo que había descubierto, compartir su miedo y alegría y empezar a urdir los planes de su plan para sacar a Obito de aquella situación. Ya había pasado demasiado tiempo encerrado en su propio cuerpo.
Pasó su mano con velocidad por su cabello y se incorporó, caminó con rapidez hacia la salida del cementerio, ignorando por completo el agujero que había creado y el ataúd que había abierto en la hierva.
○○○
— ¿Empezamos ya?
— ¿No es demasiado precipitado?
— Por haber esperado ya ha despertado el hermano menor de los líderes Uchiha, y el mayor no creo que tarde en llegar. O avanzamos ya, o todo se irá a la mierda.
Era un escondite pequeño, situado al norte de la aldea. Habían escavado por casi treinta años un túnel que les llevara hasta el subsuelo de la aldea. Un trabajo arduo que les había costado mucho, mucho sudor. No podían dejar que su meticuloso plan se fuera al traste.
— Llama a Kazuo. Él debería guiarnos por las zonas menos transitadas, las zonas menos vigiladas y con menor probabilidad de ser vistos.
— Yo no me fío de ese hombre.
Las nuevas palabras formuladas por una mujer, que había servido al cabecilla de la misión durante todos aquellos años, impactaron al líder.
— ¿Cómo dices?
— Solo está preocupado por esa chica, Aya, temo que pueda traicionarnos con tal de llevársela o...
— Tranquila, Zulem. Lo hicimos bien. Le quitamos a su familia, conseguimos que se odiaran mutuamente, y le enseñamos que somos su única escapatoria. Que se enamorara o no de una aldeana, de poco importa. Que se la lleve a donde quiera después, antes tendrá que ayudarnos a conseguir el control de la villa.
— ¿Y no podemos hacer algo para asegurar su lealtad?
— Claro que sí. Sé donde se encuentra esa chica. Estoy seguro de que tenerla como rehén dejará bien claro a Kazuo a quién debe servir.
La chica sonrió bajo el velo que cubría gran parte de su rostro y asintió.
— Yo misma me pondré al mando de ese operativo.
— Que así sea.— Se giró hacia delante para encarar a los demás hombres situados en la pequeña sala.— Ya sabéis el papel que todos tenéis. Hemos vivido durante demasiados años bajo la sombra de los tiranos de nuestro país. La aldea de la hoja siempre les apoyó, jamás miró por la seguridad de nosotros, los aldeanos. Hoy, después de haber conseguido recuperar el control de nuestra nación, daremos las gracias a aquellos que tanto nos ayudaron. No hagáis daño a los ciudadanos, solo necesito que me traigáis las cabezas de todos aquellos que están bajo las órdenes del Hokage, de todos los shinobi de esa dichosa aldea.
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Lazos oscuros
FanfictionUniverso alternativo de Naruto. Yagami Aya, una joven que recientemente se ha unido a ANBU verá como su vida empieza a cambiar rápidamente, ya no solo por su nuevo trabajo, sino por las leyendas que empezarán a rondar en su historia. Así mismo, la...
