Universo alternativo de Naruto.
Yagami Aya, una joven que recientemente se ha unido a ANBU verá como su vida empieza a cambiar rápidamente, ya no solo por su nuevo trabajo, sino por las leyendas que empezarán a rondar en su historia.
Así mismo, la...
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El polvo emanaba y llenaba poco a poco el aire de los alrededores. Aunque todo parecía tranquilo en ese instante, nuevos estruendos empezaron a sonar debajo de las paredes derrumbadas. Un par de niños que había escondidos tras su casa, observando todo lo que había ocurrido atentamente, vieron como una luz azulada comenzaba a escapar de los pequeños agujeros que había entre el derrumbe.
Se miraron entre ellos, sorprendidos al ver como se removían aquellos trozos de lo que fue un edificio con anterioridad. De pronto, tras un corto lapso de tiempo de silencio, un pequeño estallido hizo que gran parte de los escombros se dispersaran por el lugar. Aquella luz tenue que se filtraba por las aperturas, ahora estaba completamente visible ante los jóvenes ojos que miraban lo acontecido.
Un esqueleto azulado se había abierto camino bajo el derrumbe y ahora podía ver la luz del día. Sin embargo, aquello que hacía que los niños mantuvieran sus bocas abiertas por el asombro, se disipó lentamente, dejando ver a un hombre de largos cabellos negros y con un semblante bastante airado.
Dicho hombre miró a su alrededor, por si acaso veía algo que estuviera fuera de lugar, a parte de su casa derruida, pero no había nada que captara su atención, no al menos hasta que vio llegar desde la lejanía a bastantes personas. ANBUS, Uchihas, shinobis, e incluso civiles se acercaban hacia su posición.
Salió de la polvareda y puso sus pies sobre suelo firme, mirando con algo de rabia hacia el anciano que se acercaba hacia él tras dar la orden de que todos se mantuvieran en sus posiciones. Así, el líder del clan Uchiha se quedó quieto, esperando a que el nuevo Hogake se aproximara hacia él.
- Espero que tengas alguna explicación para esto, Madara.- Comenzó a hablar el anciano.
- ¿Explicación?- Gruñó.- Mira a tu alrededor.- Danzo hizo lo mandado y observó a la gente que había en el lugar.- Has creado un incesante odio hacia mi clan, aquello que nos prometiste nos será arrebatado por tus sucias jugadas. Nunca explicaste lo sucedido en el hospital, mandaste asesinar a todos aquellos a los que se nos oponían y solo conseguiste que el odio creciera. No voy a permitir que destruyas a mi familia.
Ciertamente, a pesar de que la gran mayoría de las personas que había en los alrededores miraban la escena con terror, otros tantos aplaudían, incluso reían por aquella atrocidad. Las tensiones crecían y nadie parecía poder parar aquel cúmulo de odio que se cernía sobre la aldea. Algo que era tan irremediable como el amanecer de un nuevo día.
A pesar del intimidante tono de voz del Uchiha, Danzo se mantuvo inmóvil, con su mirada fija en él. No le temía. Sabía perfectamente que su habilidad le superaba con creces, pero sabía que tenía lo que él quería y que le acabaría haciendo caso. Le doblegaría a toda costa si él le amenazaba de alguna manera.
- Bien te encargué que te ocuparas de ese odio que tiene tu clan. Tienes que hacer recordar a todos que vosotros sois los que los mantienen con vida, que sois su salvoconducto, que sin vosotros esta aldea no sería nada.