La trayectoria de los ojos de Eryen se desvió con velocidad cuando vio como Aya se incorporaba de golpe de la camilla. Parecía completamente conmocionada por lo sucedido en sus sueños, por lo que el hombre se acercó a ella y se recostó en el borde de la cama. Dicha superficie, no se vio afectada por su peso, a fin de cuentas, solo era una ilusión que él mismo estaba creando en la mente de la Yagami.
— ¿Qué te ocurre?— Cuestionó algo preocupado, aunque ella no parecía asustada, más bien incómoda.
— Na-Nada...— Murmuró en un hilo de voz antes de levantarse con lentitud de la camilla y dirigirse hacia el cuarto de baño.
No podía creer que hubiera soñado algo como lo que acababa de presenciar, debía de ser una jugarreta del destino o de su propio subconsciente. Agarró su frente y suspiró.
Acababa de tener su primer sueño húmedo, y encima, había sido con Hatake Kakashi.
— ¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí?— Gruñó mirando su reflejo en el cristal.
Odiaba haber sentido sus manos por su cuerpo, las suaves caricias que ese hombre había dejado por todo su cuerpo desnudo, la hacían estremecer incluso ahora que estaba despierta. El olor de su cuerpo, había inundado sus fosas nasales y había provocado que sus ojos se cerrasen con placer al mismo tiempo que sus manos también recorrieron el torso desnudo del shinobi.
Apretó su mandíbula con fuerza y bufó.
Lo peor de todo era que ella había deseado con toda su alma que él la hiciera suya. Suena ridículo, ¿verdad? Odiaba el sexo, no podía ser cierto que hubiese disfrutado tanto sus caricias, los besos que dejó por todo su cuello, haber deseado tocarle, besarle, introducirle dentro de ella.
Los ojos verdosos de la chica se abrieron de par en par y su mirada se desvió hacia su intimidad. Había sentido un cosquilleo, incluso un repentino movimiento de su pared vaginal al recordar la sensación que sintió cuando él se introdujo en su interior.
— Joder...— Sintió más rabia.— Solo es un estúpido sueño idílico, la realidad no es más que una basura.
— ¿Soñaste algo bonito?— La voz de Eryen interrumpió los pensamientos de la castaña, quien se giró de golpe sonrojada al saber que él la había escuchado.— Oh... Eso es un sí.
La risa de Eryen molestó a Aya, pero el chico no lo pudo evitar. Su antigua esposa estaba completamente enrojecida y la conocía demasiado como para creer la negativa que le daba con la cabeza.
— Cállate.— Dijo molesta.
Salió de manera apresurada del baño y se volvió a sentar en la camilla, ya no tenía dolores tan recurrentes como el primer, o incluso el segundo día que pasó ingresada. Ahora, siendo el cuarto día de ingreso, estaba bastante mejor. Los médicos aún así, no permitirían que la chica abandonase el hospital, pues aunque su dolencia hubiera desaparecido, el problema no.
— Ayana, ¿sigues queriendo ver a tu hermana? Kayn no está, pero eso no quiere decir que...
— Kayn... ¿no está?— Preguntó sorprendida.
El Uzumaki se maldijo por haber dicho aquellas palabras.
— Ah... Ayana, de verdad que...
— No, ya te he hecho caso durante estos días, pero yo necesito ver a mi hermana, o a mis padres. Son mi familia Eryen... Esto que estoy pasando... — Su mirada se entristeció inevitablemente.— Tengo miedo de perder a mi hijo. Ya tuve bastante con la muerte de Shamara. Incluso con la muerte de Fen... Tu estúpido hermano la mató, ¿sabes? A ambas en realidad.
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Lazos oscuros
FanfictionUniverso alternativo de Naruto. Yagami Aya, una joven que recientemente se ha unido a ANBU verá como su vida empieza a cambiar rápidamente, ya no solo por su nuevo trabajo, sino por las leyendas que empezarán a rondar en su historia. Así mismo, la...
