Sastian
Pasado
Después de tratar de seguirle el paso a Lenox por todo el camino de vuelta, y luego de que esta se alejara más de mí para tomar asiento en una mesa ya llena, encuentro a Evan en uno de los comedores del frente. Avanzo hacia él entre la multitud.
—Evan —exclamo, atrayendo su atención.
—¡Hey! Pase por tu dormitorio pero no estabas.
—Lilith. —Y es todo lo que tengo que decir para que el entorne los ojos.
Procedo a sentarme a su lado mientras él me hace espacio.
El ruido que envuelve al salón es ensordecedor. Me encuentro hablando con Evan por encima del resto de las voces, casi gritando. A continuación levanto mi vista porque siento algo quemando mi pecho y me encuentro a Lenox apoyando su barbilla en su puño derecho, se encuentra en modo vertical, haciéndome frente al extremo del salón entero. Asiente con la cabeza hacia el frente y no entiendo lo que quiere indicarme hasta que todo se sume en silencio. A un lado mío, Evan me observa y luego quita sus ojos de mí para dirigirlos al frente.
El aire deja de fluir para abrir paso a luces azules envueltas en seda extensa del mismo color, y luego una figura sale de esta misma dejándome sorprendido, al frente del salón.
Un hombre alto con complexión delgada pero imponente, con la misma quijada dura que me recuerda a Lenox y con ojos color torbellino, de un azul oscuro como el que me agradaría que fueran los míos, nos da una ojeada despectivamente. Todos le miran de vuelta excepto por Lenox. Esta se encuentra mirando hacia abajo y haciendo un buen trabajo en ignorarlo. Vuelvo mi atención al que por seguro es nuestro padre y este me devuelve la mirada, o al menos es lo que me imagino. Luego da un paso atrás y toma su respectivo asiento, agita una de sus manos y no nos vuelve a mirar. Enseguida todos reanudan sus conversaciones.
—¿Qué fue eso? —pregunto a Evan, quien sigue igual de crispado.
—Ese fue Gael, mi estimado. Nuestro padre.
—¿Qué sucede con él? —Antes de que Evan responda, uno de mis hermanos sentado frente a nosotros, se recarga por sobre la mesa inclinándose en nuestra dirección y se le adelanta.
—Nos detesta, es lo que sucede —dice entre risas este mismo.
—Todos lo notamos, ¿Por qué sigue viniendo a las cenas? —habla Evan con desagrado.
—Solo viene unas pocas veces para que no lo reprendan los ángeles por arriba de él, o al menos es lo que todos chismean. —Me extiende la mano—. Soy Odell, un placer.
Le tomo la mano y la sacudo. Enseguida los ángeles menores comienzan a servir nuestra comida y no me da tiempo de decirle mi nombre hasta que dejan de colocar los platos frente a nosotros.
—Soy Sastian. Lo mismo digo. —Al fin logro decirle.
—Te conozco. Estas en una de mis clases. Demonios, chico los profesores te odian por no poder evocar tu poder —dice, añadiendo lo que presiento es lastima en sus últimas palabras.
—Dale un respiro, Odell —replica Evan con una mueca.
—¿Qué hay de ti? ¿Qué controlas?
—Él —Evan lo señala con su tenedor—. Tiene el poder... de ser un dolor en el trasero.
—Muy gracioso. —Algunos en la mesa ríen—. Tengo la habilidad de controlar a las sombras, soy el demonio del arrepentimiento.
—Eso es patético —dice Evan soltando una carcajada.
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Prisioneros del trueno
FantasyEn la era del sol y la luna, de la batalla del fénix y el león nace una profecía. Esta batalla legendaria está destinada a repetirse cientos de milenios después, en donde las rencarnaciones Sastian, el fénix, y Lenox, el león deberán enfrentarse. D...