Lenox
Presente
—¿Cómo me has llamado?
—Lo escuchó claramente. —El ser musita.
—¿Por qué me llamas así? Eres la segunda criatura que me dice algo como eso. —Mi voz se llena de intriga.
—Ya, la sirena. —Hace una mueca—. Usted la hizo pagar caro.
Eso me paraliza. Me había estado siguiendo.
—Contesta mi pregunta.
—Claro, mi reina. —Su voz se deforma en amargura—. ¿No es obvio? Me encuentro frente a la reina del infierno.
El aire sale de mí. La verdad supuraba de sus labios, mi demonio podía darse cuenta. Pero aquello tenía que ser mentira ¿La manipulación formaba parte de las características de las arañas del infierno? Mi cabeza se llena de cosas sin sentido.
—Explícate —exclamo contra mi razón.
—No todos lo saben —susurra acercándose a mí lentamente—. Yo estoy al tanto porque nuestra especie es algo escurridiza, y tengo mis maneras de obtener la información, pero usted... usted no tiene idea.
Mis labios se separan. Esta podría ser la verdad que he estado buscando desde hacía tantos años. Desde que entendí que no era una descendiente quise averiguar cuál era mi verdadera naturaleza, y ahora, frente a ella, estaba aterrada.
—No...
—Respóndame algo, ¿sabe quién gobierna al infierno?
Un nombre parpadea en mi cabeza pero me quedo en silencio, luego me armo de valor para decirlo en voz alta.
—Lucifer —suelto.
—Eso podría ser verdad si él no fuera un total forastero ahora. —Sus cientos de ojos se entrecierran—. Hace milenios en el infierno gobernaba una reina... una poderosa. Luego Lucifer llegó cuando fue desterrado del cielo y le arrebató el trono. Ella vivió entre las sombras mientras el ángel caído controlaba las fosas de las tinieblas, hasta que hace pocos siglos ella y él entraron en guerra para decidir quién era el indicado para hacerlo. ¿Puede adivinar quién es la mujer de la que hablo?
—No. —Mi mente no quiere aceptarlo—. Eso significaría que ella es mi madre, y no lo es.
La criatura me da la espalda y comienza a caminar.
—Lilith, la gran primera reina, se convirtió en un demonio después de vivir con odio durante toda su eternidad en tiempos de la creación. No era humana, no era un ángel... pero estaba bajo el comando del Todopoderoso. Luego de un tiempo le fue dada la posición en el infierno tras no tener un gobernante, pero cometió un error muy grave.
—Conozco la historia —murmuro—. Ella busco información indebida para ser más fuerte.
—Y la consiguió.... Pero Dios la hizo pagar con sus futuros hijos. Ella jamás tendría uno que la amara, o lo suficientemente cuerdo para adorar a su madre, o nacerían muertos, o serian demonios sin alma. No tendría descendencia realmente —Sus patas bailan con su relato. Me pregunto cuántos años tendrá esta criatura—.Honestamente, ¿usted cree que el Creador, después de prohibir a Lilith tener descendencia desde su caída por su mal comportamiento, le iba a permitir tener cientos de hijos?
Mis manos tiemblan. Tenía calor y frio a la vez. Estaba sudando.
—Solo le dejo tener uno —susurro. El ser gira bruscamente por aquello—. Yo.
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Prisioneros del trueno
FantasiEn la era del sol y la luna, de la batalla del fénix y el león nace una profecía. Esta batalla legendaria está destinada a repetirse cientos de milenios después, en donde las rencarnaciones Sastian, el fénix, y Lenox, el león deberán enfrentarse. D...