Sastian
Pasado
El día de mañana daban inicio las batallas, y yo era un desastre hoy. Mi cabeza iba a explotar. Desde la pelea con Lenox la semana pasada, mi dolor había incrementado. Cuando salí corriendo de los domos después de lo que ocurrió, fui directo a mi dormitorio a lamentarme. Reaccione mal, dije mentiras, y por ende no pude dormir en toda la noche al pensar en la culpa, tenía ese piquete de angustia y frustración por hacer algo indebido o impensable. Sentía un nido de abejas en el estómago por los nervios y el dolor.
La ataque. ¿Cómo había podido hacerlo? Me sentía cercano a ella y sin siquiera conocerme, me ayudo con mis problemas, claro, ella había tenido la respuesta a todo ello pero aun así se sentía mal al haberle hecho daño.
No me había levantado para ir a clase en todo ese tiempo, y Evan no paraba de tocar mi puerta desde ese entonces para intentar sacarme de esta miserable habitación. Sus nudillos debían de ser un desastre. Decidí no presentarme a clase por el resto de la semana, pensé para ser honestos, que algún ángel mayor o menor vendría a arrastrarme hacia mis lecciones pero no había sido así.
Con un suspiro de frustración, ruedo sobre la cama para revisar fuera de mi puerta, ya que por lo general alguien me llevaba bandejas de comida, cuando al instante la luz del cuarto se eclipsa por la presencia de mi madre. Esto no estaba pasando.
—¿Por qué Lenox lucia molesta esta mañana? —murmura con sus ojos se clavados como dagas en mí. Su quijada se aprieta como la de Lenox lo hace cuando está molesta—. No quiere hablar si quiera de ti.
—Madre, estoy algo ocupado.
—Te busco en clases y no estas, te busco en el Kosmos y no....
—¿Por qué no me dejas en paz? —Apenas esas tres palabras abandonan mi boca y una fuera sobrenatural me lanza hacia la puerta levantándome sobre mis pies y presionando mi cuello.
—Te indique lo que debía ser hecho. ¿Qué ha pasado, dulce Sastian?
—Yo... no...lo sé. —Trato de argumentar pero no puedo hablar más. La fuerza es liberada de mi cuello y ahora se aprieta con mayor precisión en mis piernas y brazos, por lo que no puedo moverme—. Ella es Sabiduría. Ella sabía de mi poder y decidió callárselo para sí misma. Anya dijo que su demonio era nuestro enemig...
—¿Estas escuchando consejos de Caos, ahora? Pensé que eras más inteligente que eso. —Arruga su nariz en desagrado—. El Caos odia a la Sabiduría porque piensa que es superior, y bueno, eso no está muy lejos de la realidad. De todas formas, que decepción siento de ti.
—Si éramos amigos, ¿Por qué no lo dijo? ¿Por qué no ayudarme? —argumento.
—Tú estás enojado con ella por ello, pero... ¿Por qué ella está enojada contigo?
—Yo, no sé cómo explicarlo. —Trago. Se escuchara peor en voz alta.
—Piensa bien tu respuesta, hijo. —Agranda sus ojos y me da una sonrisa que no sabía que tenía, una terrorífica.
—La ataque. Mi demonio se salió de control y yo no pude detenerlo. —Trato de explicarme.
Enseguida la fuerza que me sostiene me empuja más fuerte y hace que atraviese la puerta, esto hace que salga volando hacia el pasillo. Me quedo acostado por breves segundos, luego me incorporo y apoyo mi cabeza sobre la pared. Ahora me sentía aturdido.
—Esto es un grave error que corregirás de inmediato. Te di instrucciones de tu misión y espero que no falles, sin excusas.
—Así que ahora estas amenazándome, madre.
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Prisioneros del trueno
FantasyEn la era del sol y la luna, de la batalla del fénix y el león nace una profecía. Esta batalla legendaria está destinada a repetirse cientos de milenios después, en donde las rencarnaciones Sastian, el fénix, y Lenox, el león deberán enfrentarse. D...