Sastian
Pasado
El sonido del látigo resuena dentro del domo por décima vez.
Esta vez la chica se gira dando una media vuelta para lanzar su arma y envolver por el cuello a su contrincante. La victima cae de rodillas removiéndose del dolor. Es como observar a una gacela siendo asesinada. Los minutos pasan, no hay nada que hacer, ha perdido. La batalla acaba y la ganadora sonríe hacia las gradas. La multitud aplaude y silba por su victoria. Ella sale del campo con un semblante sínico y orgulloso.
Evan a mi lado no se molesta en mostrar nada en su semblante, más bien luce aburrido. Es la primera vez que lo veía esta semana, cuando le pregunté donde había estado se limitó a desestimar mi pregunta.
—Sí, sí. Todos sabemos que ganó. ¿Por qué rayos se alaba más de la cuenta? —dice él.
—Probablemente solo está orgullosa —contesto. La verdad no creía aquello, pero no tenía nada que decir al respecto. Giro para ver a Lenox. Ha estado extrañamente callada al analizar todas las batallas—. Tal vez debería solo rendirme.
—¿Estas demente? ¿Sabes lo que eso haría? —dice asqueada Lenox.
—¿Puedes subirte al estrado y contarnos a todos? —cuestiona Evan con algo de amargura.
Ella pone su atención total en él y se inclina por sobre mi asiento para hablarle.
—Podría ponerte como ejemplo, Lealtad —murmura. Él eleva una de sus cejas instándola a continuar. Diablos—. Si sigues rindiéndote en tus peleas solo te afectara más con el tiempo.
—Explícate.
—¿No ves tu espalda? Tienes un jodido blanco en ella. He puesto atención a lo que murmuras día a día, no es difícil darse cuenta de que planeas elegir al cielo. —Se acerca más a él, entrecerrando los ojos—. ¿Adivina qué? Cuando salgas al mundo con tus almas a proteger, todo descendiente existente en el infierno te perseguirá, porque para ellos eres un objetivo fácil. ¿Crees que alguien aquí quiere pelear? ¿Qué yo? Por supuesto que no. Pero quiero que vean de lo que soy capaz de hacer y que se lo piensen dos veces si a alguien se le presenta la sola idea de venir por mi cabeza.
Para cuando termina, Lenox está de nuevo en su asiento, tan tranquila como si no hubiera estado a punto de explotar tan solo dos segundos atrás. En cuanto a Evan... luce como si hubiera visto un fantasma, está pálido y con los ojos muy abiertos. De alguna manera quería decirle que no se preocupara, pero Poema tenía razón, todos estábamos aquí para que el día de mañana nuestros enemigos supieran de lo que éramos capaces de hacer.
A continuación la voz de Lilith atrae a mis ojos hacia el frente.
—La siguiente. —Disimula pasar su mirada de entre todos los presentes pero Lenox y yo sabemos lo que está a punto de decir—. La Sabiduría. Vamos cariño, adelante.
Los murmullos llenan el salón. Mi Poema se incorpora y se dirige al campo de batalla.
Yo estoy helado. No quiero moverme. Gael pasa su vista de entre todos hasta que se detiene en mí.
—El Fénix —exclama.
Abro los ojos y escucho la sorpresa de todos al mencionar esto. Incluso Lilith lo mira con la boca abierta. Demonios, incluso los labios de Lenox están entreabiertos. Me levanto algo aturdido de mi asiento en las gradas y camino hacia el centro del domo.
Al momento el árbitro inservible aparece entre nosotros.
—Los ataques son a lastimar, no a matar. Lo saben. —Sus palabras son remarcadas, más para mí que para Lenox.
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Prisioneros del trueno
FantezieEn la era del sol y la luna, de la batalla del fénix y el león nace una profecía. Esta batalla legendaria está destinada a repetirse cientos de milenios después, en donde las rencarnaciones Sastian, el fénix, y Lenox, el león deberán enfrentarse. D...