Capítulo 18. Profecía.

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Sastian

Pasado

Ella será tu ruina. Esas cuatro palabras me volvieron loco y me mantuvieron al borde de la cama por el resto de la noche...

Mientras me cambio, me doy cuenta de que mi cabeza no dejaría ir aquellas palabras tan rápido. Estaba en aprietos. Odell no tuvo explicación y sin embargo parte de mí se preguntaba, ¿tenía Lenox algo que ver lo que le sucedió a él?

Hago mi recorrido y voy a clase. Entro apresurado ya que me he retrasado. Gracias a lo sagrado, el maestre no ha llegado. Noto que en cada uno de los pupitres se encuentra un libro rojo. Me acerco a mi usual asiento e inspecciono las páginas de este, son algo amarillentas y tiene letras doradas, son libros antiguos. No era extraño que utilizáramos libros, pero lo inusual era que esto lucia montado, preparado para un fin.

Por otra parte, esta vez me encontraba por mi cuenta, en esta clase no había ningún hermano al cual conociera. La sola idea me desesperaba. Quería hablar con alguien acerca de las cuatro endemoniadas palabras que tenían mi cabeza al límite.

El sentimiento desaparece cuando el maestre atraviesa las puertas del salón y toma una pausa para observarme. Los demás notan la acción y ponen su atención en mi por igual, susurrando. ¿De qué iba esto? Él advierte lo que sucede por lo que se mueve a su habitual escritorio y pide silencio.

—Nuestra lección el día de hoy es acerca de una leyenda. La leeremos, analizaremos, comprenderemos y comentaremos al respecto. —Su mirada se detiene en mí por un instante de nuevo, y luego la retira—. Encontraran que los libros en sus bancos son nuestro material. Busquen el apartado del Sol y la Luna.

Sacudo la cabeza y me enfoco en el libro. Al parecer su contenido entero era acerca de leyendas e historias del mundo antes de los humanos. Era algo extraño. Con un gran suspiro busco entre esas páginas lo que indicó, y termino encontrando lo dicho en el capítulo final.

—¿Algún voluntario? —insta, elevando la voz.

Supongo que no iba a tener más opción, alzo mi mano y él asiente. Regreso mi vista al capítulo, me aclaro la garganta y comienzo.

— Se cuenta que al principio de las eras, la tierra estaba dividida en dos partes, una mitad regida por el sol, y la otra regida por la luna... —Leo el primero párrafo hasta las palabras en la historia se terminan.

Cuando acabo, mis hombros suben y bajan por la adrenalina que estoy sintiendo. ¿Qué era esto? ¿Una maldición? No, esta debía ser solo una historia más. La cuestión era que por alguna razón, el maestre decidió incluirla en la clase.

Esos sueños... los de mi vida anterior, todos eran verídicos. Una parte de mi seguía negándolo, que tal vez solo estaba alucinando, pero ahora todo me golpeaba como una aterradora realidad. Ella era el León, y yo...

Salgo del salón corriendo. El maestre no me detiene, ni nadie más.

Esta debía ser una extraña broma del destino, una cruel. Yo no pude haber hecho lo que marcaba esa historia, ni podría llegar a hacerlo en el futuro. Una pequeña voz en mi interior suelta una carcajada, pero sí había sucedido, le hice daño. En este presente yo la amaba, no sería capaz de hacerlo ahora, ¿O sí?

Las hojas de los árboles se agitan con el fuerte viento que se filtra en Zafiro. Las pocas que se desprenden de estos van a caer a mi cabello. Quiero detenerme, pero no puedo. Necesito llegar a ella, decirle, explicarle, implorarle, que jamás sería capaz, y que por favor no me dejara. Sin ella, ya habría muerto en este pequeño mundo. Sería solo un cuerpo, sin espíritu, ya que todo lo que vivía aquí no tenía sentido para mí, excepto por mi Poema.

Prisioneros del truenoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora