Advertencias: Sadomasoquismo no consensual. Sexo no consensual y abuso. Bondage.
Aviso: El siguiente personaje tiene el nombre de Kamua, no es un Diablo es un demonio. Pueden buscar su página en la Okegom wiki. Me niego a eliminar este fic alv.
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Todo su peso estaba sobre sus brazos que estaban en su espalda, una soga roja realizaba un intricado nudo que le era imposible de romper o siquiera de zafar. Sus hombros dolían y sus muñecas y manos tenían un molesto hormigueo desde hace horas, diciéndole así que esas partes se encontraban dormidas.
Gruñó, pero la mordaza en su boca lo hizo sonar un quejido ahogado. Mordió la pequeña mordaza de color negro, saboreando el plástico y salivando profundamente, la saliva cayendo por la comisura de sus labios y por el mentón; era asqueroso.
Su pecho subía y baja violentamente, intentando respirar en la asfixiante habitación. Una corriente de placer recorrió su cuerpo y tembló, un gemido más saliendo de su boca, apretó los puños y enterró sus largas uñas en sus palmas hasta herirse a sí mismo. Exhaló lentamente antes de inhalar, sintiéndose mareado por el olor a sexo y sudor.
El calor alrededor de su miembro lo tenía de los nervios; era sobrecogedor y lo volvía loco. Cualquier otro en su situación estaría disfrutándolo, entregándose al momento y deshaciéndose ante el placer. Pero Kamua sentía lo opuesto, mientras su cuerpo se dejaba ser sin mucho problema, su mente corría a mil por hora.
Se sentía humillado, denigrado y usado. Era un demonio, un ser de gran poder y temido, así como respetado por tantos. Era el tope de la cadena, la punta de la pirámide. Su intimidatoria figura había sido reducida a un montón de nervios y carne caliente que parecía incapaz de controlarse.
Abrió los ojos y forzó la neblina de su mente a disiparse, y le gruñó al Dios que estaba en su regazo. El Dios de Kumo no kuni le sonreía con burla, sus labios curvados en una mueca cínica y enferma, sus ojos violetas brillando como faros en la oscura habitación. Su condición simple y relajada, su camisa de cuello de tortuga aún en perfecto estado, contrario al cuerpo desnudo y sudoroso de Kamua.
El Dios le retó con la mirada y movió sus caderas, Kamua arqueó la espalda al sentir las suaves paredes del Dios contraerse alrededor de su duro miembro. Kamua había perdido la noción del tiempo, pero sabía que llevaban horas ahí en ese sucio juego de Fumus, el cual parecía encontrarlo cada vez más divertido.
Kamua intentó gruñir de nuevo, aún en su bruma de placer y dolor sentía la chispa de la ira ardiendo y deseando estallar. Fumus dejó las manos sobre el abdomen del demonio y elevó las caderas, bajando de golpe y Kamua echó la cabeza hacía atrás, golpeándose con la cabecera de metal de la cama.
El Dios marcó un tiempo rápido, dejándose caer con fuerza y haciendo que el miembro de Kamua se hundiese lo máximo posible, realizaba presión solo ver al demonio dejar los ojos en blanco por unos buenos segundos. El sonido vulgar de la piel chocando entre sí y la respiración agitada del demonio, además de sus intentos desesperados de librarse de la soga que lo inmovilizaba.
Un calor conocido se formó en el vientre de Kamua y cerró los ojos con fuerza, deseaba parar, se forzaba a parar, pero su cuerpo había dejado de obedecerle muchas horas atrás. Apretó los puños con tal fuerza que estaba seguro había dañado los nervios. Su cuerpo se tensó y vio blanco bajo sus parpados. El tiempo se paró por un buen rato.
No recordaba haber tenido un orgasmo así, su mente se sentía suspendida y juraba haberse quedado inconsciente unos segundos y haber olvidado como respirar. Cuando regresó en sus sentidos, sintió como Fumus se levantaba de su regazo, dejando caer el miembro flácido de Kamua, el demonio no evitó soltar un suspiro de alivio.
Sintió como Fumus desataba sus piernas de los postes de la cama y se propuso darle una patada en la cara al Dios, pero no lo logró. Antes de desatarlo por completo, el Dios colocó correas en sus muslos y una vara de metal entre ellos, obligando al demonio a mantener sus piernas abiertas y entonces, sólo entonces, Kamua regresó completamente a la realidad.
Se revolvió en su lugar cuando Fumus se sentó entre sus piernas, las cuales sostenía con tanta fuerza que dejaría marcas. El Dios le miró y sonrió de nueva cuenta, más sardónico que antes y un fuego peligroso crepitaba en sus iris violetas. Kamua bramó iracundo, la mordaza callándolo y Fumus rio a carcajadas antes de penetrar al demonio con brutalidad.
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Fumus, enseñando que aunque te la metan no tienes que ser el sumiso.
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One shot, One kill
FanficFumus es alguien ocupado; tiene un cielo que mandar y un mundo que cuidar. Pero entre tarea y tarea pasan algunos "imprevistos". Advertencias que se irán sumando conforme los one-shot's: *Incesto. *Sadomasoquismo. *Sexo implícito/explícito. *Insin...
