EXTRA... GongChan...

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(♡☆GongChan...☆♡)

Esa mañana me removí incómodo. Los rayos de luz golpeaban directo a mi cara y no me dejaban dormir. La apreté mejor entre mis brazos, porque me sentía más tranquilo cuando ella descansaba abrazada a mí.

— ¿Por qué no me despertaste? —mascullé aún somnoliento, enterrando el rostro lo mejor posible en la almohada para esconderme del sol.

Ella volvió a reír en silencio. Sus hermosos ojos estaban abiertos, mirando dulcemente hacia mí. Me refugié mejor entre las mantas, ella acarició mis cabellos como si de verdad fuera un cachorro. Era mayor a ella pero me encantaba que me mimara así.

—Buenos días —respondió amablemente. Amaba su linda sonrisa, por lo que me asomé hasta lograr verla—. Porque eres realmente adorable dormido...

Bufé, no era ningún oso de peluche, o con ello me relacioné y por ese motivo, la sorprendí haciéndole cosquillas. No era adorable. Brooklyn carcajeó e intentó detenerme mientras se retorcía en la cama pidiendo que parara.

Poco después la dejé. Era momento de iniciar el día. Ella necesitaba prepararse, puesto que aún asistía a la escuela y yo, tenía que ir a trabajar.

Era hermosa por las mañanas, o bueno, a todas horas pero me gustaba mucho admirarla mientras cocinaba el desayuno para ambos.

Recordé cuando entró por primera vez a mi balcón. Lo asustado que estaba al pensar que se trataba de un fantasma o un ladrón y seguro lo poco masculino que me vi. Ella era tan bonita, era como un ángel que al encontrarse con quasimodo, se desmayó. Dejé  de pensar así  de mí.

—Tengo que terminar un proyecto por la tarde —comentó al sentarse delante de mi, sirviendo la comida y dejando a un lado su móvil— ¿quieres pasar por mí a la universidad? —preguntó con esa mirada tan tierna, a la que no me podía resistir.

—Está bien —sonreí.

Amaba su comida, su organización y su increíble forma de hacerse cargo de todo. Al principio debo admitir que tuve mis dudas, yo desconocía muchas cosas. Sin embargo, Brook siempre me sorprendió y me demostró todo lo que podía hacer, además de la buena educación que poseía.

La divertida chica que me sacó de mi encierro en esa mansión, que me mostró el mundo haciéndome parte del suyo, me había enamorado por completo. Esa chica con ideas aterradoras sobre salir. Sobre subirme a una patineta e intentar cosas nuevas. Esa chica aún seguía ahí, comiendo frente a mí. Transformando mis días.

—No encuentro mis audífonos —dijo ella un poco triste justo antes de que estuviésemos listos para salir.

Miré por toda la sala y los vi a punto de caer detrás de un sofá. Los tomé y se los entregué. Ella sonrió ampliamente, agradeciendo  y abrazandome.

—Amo cuando haces esto —se acercó, rodeando mi cuello con sus brazos para besarme. No me negué—, que encuentres todo lo que pierdo... —murmuró al separarse sutilmente de mis labios y acomodando la camisa de mi traje.

Me negué a soltarle la cintura, la cual aún rodeaba.

—No soy tu cachorro —acaricié con mi nariz su mejilla, ella rió.

—No. Eres mi perfecto novio —me besó rápidamente una vez más.

[***]

Después del trabajo conduje hasta su universidad. Aún me asombraba mi enorme cambio gracias a mi pequeña castaña, si no fuera por ella no hubiese sido capaz de entablar una conversación con cualquiera y probablemente nunca lograría ejercer lo que tanto me gustaba. Ella me ayudó a tener más confianza y se lo agradecía tanto.

My Cute Secret Boy -GongChan- B1A4Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora