~2~
— ¡Bien, largo! ¡No los está esperando a ustedes!
Esa era la voz de su hermana, por lo que comenzó a caminar más a prisa. Sus puños volviéndose más rigidos a cada paso. Celos. Maldición.
— ¡Brooklyn! —sonrió ella al verla, provocando que frenara en un instante— ¡Hasta que finalmente llegas!... mira la sorpresa que te espera.
Su gemela se hizo a un lado dejándola ver al cachorro bastante asustado.
Los ojos de GongChan la enfocaron. Un brillo especial surgió en ellos. Entonces sonrió.
—Brooklyn... —susurró el chico.
Era como si el entorno se hubiera perdido en un instante y sólo tuviera ojos para ella. El corazón de Brooklyn se derritió.
—Cielos... —se acercó lo que restaba, un tanto preocupada y le palpó las mejillas con cariño, buscando algún daño o signo— ¿Qué haces aquí?, ¿Estás bien?
GongChan asintió colocando sus brazos alrededor de ella, sin vergüenza alguna, como si la cintura de la chica fuese su lugar. Brooklyn inclinó la cabeza cuando el más alto besó suavemente la cima de su frente.
—Sí, pero tardaste demasiado... —susurró.
¿Cómo de pronto lucía tan varonil y protector? La castaña no podía negar que le gustaba como el pelinegro tenía más seguridad alrededor de ella.
—Prometo no volver a hacerlo —sonrió observándolo, acariciando sus mejillas.
—Eso espero —el más alto le dio un pequeño beso en la mejilla y después la abrazó más fuerte.
AhYoung mantenía una sonrisa mientras cruzaba los brazos ante la escena. Se lo había dicho. Le daría una sorpresa a su hermanita.
— ¿Ese chico no es realmente tu prometido? —cuestionó WooHee bastante curiosa
Sus amigas habían ayudado un poco, debía aceptarlo pero sólo siguieron sus órdenes. Además ellas tenían una ligera idea de la realidad, ya que la mamá de las gemelas había dejado escapar un comentario al respecto.
—No, es realmente de ella —se encogió de hombros.
—Vaya, nunca creí que ayudarías a Brooklyn alguna vez en tu vida —Subin frunció los labios de manera pretenciosa. La castaña mayor rodó los ojos.
—Lo que sea, es mi hermana y ya necesitaba un novio —suspiró.
—Oh, pensé que tu gemela era todo lo contrario a ti, incluso lesbia-... —AhYoung miró con furia a su amiga y ella de inmediato se silenció.
Se acercó a pasos refinados a la parejita, que era demasiada miel para ella. No se imaginaba que su hermana sería así en una relación.
—Oigan chicos, sé que se ven bien juntos y todo eso... —los interrumpió. Brooklyn giró a verla, notando el semblante aún molesto del pelinegro. Al parecer él no terminaba de confiar completamente en AhYoung—. Vamos chicos, yo los junté e hice que ChanShik encontrara la escuela... —rodó los ojos—. Si quisiera separarlos dejaría que los planes de nuestras madres siguieran en pie y si a ti, hermanita, te llegó el mismo mensaje; te recomiendo que subas a ese auto con tu cachorro y planeen muy bien lo siguiente que van a hacer...
— ¿Por qué estás haciendo esto? —cuestionó GongChan con suspicacia.
—Ya te lo dije, soy muy joven para pensar casarme y al menos ustedes parecen quererse. No voy a vivir a lado de un chico que se la pase odiándome y amando a mi gemela —miró al chico con una ceja alzada. GongChan dudó un poco—. ChanShik, lleva a mi hermana a cualquier otro lugar antes de que mamá aparezca en la escuela.
— ¿Por qué estás ayudándome? —preguntó ella antes de subir al vehículo.
—Diablos, ¡¿Podrías simplemente aceptarlo e irte con tu noviecito?! —su expresión fue de fastidio. Brooklyn entendió que sólo la evadía para no reconocee que algo dentro de ella aún la quería.
— ¿Por qué ahora?
— ¡Lo acabo de explicar! —refutó ella.
—No es así —la menor negó lentamente con la cabeza, esperando una respuesta.
—Diablos, Brooklyn... luego hablamos sobre esto. Ahora vete.
Cuando la mayor giró sobre sus talones para regresar con sus amigas, una vez que el auto del joven Gong se marchó. No esperaba encontrarse con los ojos de JinYoung sobre ella. Bufó suavemente mientras negaba con la cabeza e hizo un puchero.
No le interesaba si Jung había visto un poco de bondad hacia su hermana, algo de su verdadera personalidad. Al menos eso se obligó a pensar.
[***]
—No sabía que conduces —comentó ella mientras veía el paisaje pasar por la ventana.
Debía admitir que estaba un poco emocionada. Ni en el auto familiar ocupaba el asiento copiloto y el vehículo de GongChan era realmente bonito.
—Fue fácil. Es como en un videojuego y mamá me regaló este auto prometiendo que sólo lo iba a usar dentro de casa —el chico estaba concentrado en el camino pero sin duda sonrió por lo desobediente que resultó.
— ¿Entonces no tienes licencia? —cuestionó ella un poco asustada. ChanShik negó— ¡¿Qué?! ¡¿Y por qué no mencionaste eso primero?! —se aferró a su cinturón.
—Pensé que era obvio... —la miró por algunos segundos. Brooklyn negó con la cabeza, señalando que se concentrara en el camino—. Nunca he salido del terreno, así que no podía obtener una licencia real.
—Por eso tu madre accedió a darte un auto —se golpeó la frente mortificada. Ahora tenía sentido.
—Supongo —dio un giro inesperado que hizo a la menor gritar. Se rió—. No te preocupes, sé hacerlo perfecto y además... —tomó una desviación despacio—. A donde vamos no necesito licencia de conducción...
Cuando finalmente estacionaron, la menor salió corriendo del auto como si estuviera a punto de explotar. GongChan sonrió, ella lucía tan tierna.
Era un lugar boscoso. Demasiado bonito y para una chica que jamás había salido de la ciudad, era totalmente diferente.
—Por aquí... —ChanShik extendió su mano para que la menor la tomara y ella obediente se acercó a hacerlo.
Un camino seguía delante de ellos pero al parecer el auto ya no cabía por ahí. Miró el vehículo sin saber si estaba bien dejarlo, aunque el pelinegro sonrió y pareció seguro hacerlo. Siguió observando todo a su alrededor.
— ¿Esto es tuyo? —cuestionó la menor mirando todo realmente asombrada.
Una hermosa cabaña apareció. Era el final del diminuto camino que estaban siguiendo. Parecía ser como aquella cabaña de maderos que cualquier cuento de fantasía mencionaba.
—Lo es... papá acostumbraba a traerme a este lugar para respirar un poco de aire fresco... —comentó el chico, avanzando hasta la entrada.
—Es muy bella —sonrió la menor. A pesar del clima nublado, todo se veía muy claro y tranquilo en ese lugar.
Cuando entraron a la habitación, estaba absolutamente vacía, un tanto húmeda y abandonada; sin embargo, se mantenía muy limpia y ordenada. El chico mencionó que siempre se ocupaban del mantenimiento.
— ¿Por qué no hay nada aquí dentro? —preguntó ella frotando sus brazos, ya que con el uniforme escolar estaba sintiendo mucho frío.
—Antes no estaba vacía... —susurró el chico como si estuviera ensimismado en sus recuerdos—. Se desamuebló cuando papá falleció.
Los ojos de la castaña lo ubicaron de inmediato recorriendo el recinto. Pasando sus dedos por la cima de la chimenea con suavidad. Limpiando el minúsculo polvo y la nostalgia.
—Channie... —susurró ella— ¿Estás bien? —se acercó de nuevo, había sido una confesión difícil y parecía doler por la expresión del chico. El cachorro negó— ¿Quieres hablar de ello? —el chicl negó nuevamente.
GongChan giró y la estrujó entre sus brazos, comenzando a llorar en silencio. Brooklyn se dedicó a pasar los brazos sobre sus hombros, a acariciarle la espalda y su bonito cabello.
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My Cute Secret Boy -GongChan- B1A4
FanfictionEs un secreto, nadie puede saberlo. Es demasiado lindo, adorable y sobre todo inocente... como un cachorro. ¿Un chico así? No es real, ya no existen. Yo lo pensaba -como la mayoría-, hasta que lo encontré... ♡ Gongchan & you~ (Brooklyn) ♡ Heterose...
