Capítulo 29... GongChan...

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Sus brazos subieron por el pecho del chico hasta su cuello, acercándolo. Sus dedos decidieron acariciar el suave cabello de la nuca mientras correspondía a ese beso. GongChan suspiró por el tacto. 

Los firmes brazos del pelinegro estrecharon su cintura con fuerza, no queriendo separarse de ella nunca más.

Era perfecto, mucho mejor de lo que había imaginado. Besarla se sentía tan bien y se odió por no haberse dado cuenta de ello antes, al haberse equivocado de chica. 

Se besaron por lo que pareció una eternidad. Sus cerezos inexpertos moviéndose en suaves caricias sobre los otros, hasta que se volvieron totalmente rojos. 

—Brooklyn... —susurró en su boca, cuando fue realmente necesario que pararan puesto que ambos necesitaban respirar. 

La chica sonrió y acarició su piel con los dedos, desde su nuca hasta su mejilla. Fue en ese momento que GongChan se dio cuenta que estaba en una posición dominante, con la pequeña bajo su cuerpo y recostada sobre la cama.

¿Cuándo llegaron ahí?

—Siento mucho calor... —susurró cerrando los ojos. Era un calor sofocante y una ansiedad que jamás había sentido— ¿Qué me sucede? 

— ¿De verdad eres así? —cuestionó ella, besando sus labios un par de veces como esperando que todo ese momento fuese real y no una simple ilusión. Que esa clase de chico aún existiera y no fuera obra de su imaginación. Lo acarició como si lo estuviese admirando. 

— ¿Así? ¿cómo? —contraatacó él dejándose besar por su preciosa chica.

— ¿Nunca te habías excitado antes? —ahuecó sus mejillas en ambas palmas, aunque ella también estaba bastante agitada y sonrojada.

—No —negó de forma adorable con la cabeza y la miró— ¿Se supone que esto ocurra? Porque es incómodo en mi entrepierna... y d-duele un poco... —se escondió en el cuello de la castaña, bastante avergonzado— ¿Qué debo hacer?... —suspiró apretándola más cerca de su cuerpo, a pesar de todo, no quería estar lejos de ella. 

La chica gimió en voz queda cuando se percató de algo creciendo en la entrepierna del pelinegro.

—G-GongChan... —jadeó ahuecando sus mejillas nuevamente para obligarlo a mirarla—. S-sólo déjate llevar... 

Asintió tímidamente inclinándose a besarla de nuevo. 

Jamás se había sentido tan vivo en su vida. Las sensaciones eran nuevas y desconocidas, volviéndose cada vez más intensas, volviendo todo más emocionante. Las manos de ambos recorrían cada espacio del cuerpo ajeno, explorando. Era imposible mantenerlas quietas cuando buscaban calor, deseo y algo más de cariño.

La chica gimió bajito, cuando GongChan decidió que su cuello sensible necesitaba más besos, ligeras mordidas y dulces atenciones. 

La ropa fue desapareciendo hasta que al fin pudo admirar algo que nunca en su vida observó. Hermoso y perfecto.

Sin duda era un ángel, toda sonrojada y agitada. 

— ¿Q-qué sucede? —cuestionó un poco asustada, insegura. Ningún chico la había visto así antes; de hecho, nunca había estado así con un chico.

—Eres hermosa, Brook —le susurró al oído con suavidad antes de continuar con las caricias, besos y bonitos cumplidos. 

Estaba en el cielo mismo, quizá en el infierno. Hacía calor, estaba sudando cada vez más y más.

Diablos... se sentía tan delicioso estar dentro. 

No, no... era el cielo. Se dijo a sí mismo entrando nuevamente en la chica.

Aquello era la gloria, a pesar de sus miedos, el pequeño ángel le ayudaba a escapar de su encierro, incluso del tiempo.

—No tengas miedo... —susurró el chico sin saber si se lo decía a ella o pensaba en voz alta. 

Brooklyn no supo en qué momento se volvió más valiente, ni en que momento invirtió las posiciones pero lo que estaban compartiendo era algo especial y único. GongChan no podía dejar de besarla y ella dejar de disfrutar su cuerpo.  

No podían ser demasiado ruidosos, Brooklyn no quería meter en problemas al cachorro se despertaria y Gongchan no estaba dispuesto a parar en lo absoluto. Pensar que podrían ser descubiertos, los ponía al máximo pero nada de aquello se sentía como un error. 

El ritmo fue cada vez más rápido, la necesidad aumentó y en un momento ambos sintieron tocar la inmortalidad con la punta de los dedos. 

—Brooklyn... —susurró el chico, con la castaña sobre su pecho—. Te amo...

My Cute Secret Boy -GongChan- B1A4Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora