~1~
Después de encender la chimenea, Brooklyn se sentó a lado de ChanShik frente a ésta. Afuera había comenzado a llover, aumentando la tristeza en toda esa cabaña.
La menor rodeó con sus brazos al pelinegro, cubriéndolos con una pequeña manta que encontró pulcramente guardada dentro de un closet.
—Mamá siempre me mantuvo encerrado en casa por una razón... —comenzó a susurrar el chico cuando finalmente se sintió listo—. Estoy enfermo, Brooklyn. Nunca dejé de estarlo...
Su pequeño corazón casi se quebró al escucharlo. No esperaba que lo que le comentó AhYoung fuera cierto, en el fondo no lo deseaba.
La castaña lo miró a los ojos cuando el mayor así lo quiso levantando el rostro. Tenía los parpados hinchados y lucía tan triste en ese momento, que le hizo sentir igual. GongChan esperaba sentir alguna clase rechazo. Su corazón latía acelerado porque siempre temió ese instante, pues cuando se lo confesara y le observara como un chico raro todo terminaría. No obstante, cuando la menor le acarició la mejilla con cariño y besó su frente, no pudo evitar cerrar los ojos y dejar caer las lágrimas retenidas.
—Tengo una enfermedad en el corazón —ella sintió un fuerte golpe en el suyo, como si de pronto también estuviera enfermo—. Papá le dijo a mi madre que estaba mal lo que hacía, que mantenerme enclaustrado no era lo correcto pero ella fue tan necia... quería proteger a su único hijo y no le hizo caso —colocando su mano sobre la más pequeña y suave, GongChan quería mantenerla ahí, cerca y apoyándolo—. Brook, yo fui la razón de su separación... —había tanto dolor en su repentina declaración. Un niño herido.
La castaña negó lentamente y suspiró un diminuto "no", ya que al parecer se había quedado sin habla.
—Oh, no. No digas eso —ella le acarició una mejilla y alejó los cabellos de su rostro.
—Lo hice —suspiró—. Por mi culpa discutían todas las noches. Los veía y escuchaba escondido en las escaleras... —cerró los ojos recordando esas escenas. Nunca se había detenido a pensar que le dolieran tanto—. Papá se fue de casa, yo lo corrí, Brook. Por estar enfermo... y... y después él murió... molesto conmigo... molesto con mamá... separado de nosotros...
—ChanShik... —ella jadeó al borde del llanto, pegando su frente a la impropia—. No es así... tú no tienes la culpa... —cerró los ojos, como si de alguna manera así pudiera llevarse el dolor del cachorro.
—Fue mi culpa... —murmuró el chico—. No debí quedarme con mi madre...
—No. No lo fue —lo miró fijamente, perdiéndose en la profundidad de los ojos del chico—. Debes comprender que a veces las parejas se separan pero no es culpa de sus hijos. Tus padres diferían mucho en la manera de educarte y protegerte, pero no debes sentirte así. Eras un niño, no tenías idea de cuál era la mejor opción para ti y ellos no debieron ponerte en esa posición... no te arrepientas de lo que hiciste, tu no echaste a tu padre de casa. Él decidió irse y el destino darle un sitio mejor... si tú no hubieras estado en esa habitación todo este tiempo, yo no hubiera sido capaz de encontrarte...
— ¿Realmente lo crees así?... ¿Crees que fue correcto quedarme?...
—Si, lo creo —sonrió ella asintiendo, eliminando todo rastro de lágrimas impregnadas en el rostro de su chico—. No llores mi precioso cachorro, me hace sentir mal verte así...
— ¿Cachorro? —sonrió el chico, intentando ser fuerte y dejar de sollozar como un niño.
—Lo eres, mi cachorro... ¿Acaso no sabías que te llamaba así? —el chico negó lentamente—. Eres parecido a un bonito cachorro.
— ¿Y eso es bueno? —él miraba sus ojos y desviaba la vista a sus labios.
—Me gustan mucho. Tu también —sonrió amplio. Ella era un ángel.
Sin poder evitarlo el chico se acercó y le robó un beso. Un beso que la castaña correspondió y que lentamente profundizaron.
Se recostaron sobre el suelo entre dulces besos y tiernas caricias mientras la lluvia seguía cayendo afuera de la bonita cabaña. Después se desnudaron y compartieron un bonito momento, hasta que finalmente abrazados y cubiertos apenas por la pequeña manta, planearon la manera en que le dirían a sus padres, la manera en que enfrentarían a sus madres y la forma en que se alejarían de la ciudad.
[***]
Cuando la señora Gong se dio cuenta que la castaña estaba ayudando a su hijo a entrar por la ventana, gritó. Jaló a su hijo de regreso a su habitación y trató de empujar a la chica fuera de la ventana. ChanShik apenas tuvo tiempo de detener a su madre y Brooklyn de saltar y escapar para no morir por caer en el concreto.
El pelinegro intentaba hacer entrar en razón a su madre, que lloraba porque no encontraba a su hijo y cuando ella llamó a la policía, dijo que incluso la chica les había robado un auto y secuestrado a su heredero pidiendo una fortuna. Al momento en que los judiciales le entrevistaron, GongChan explicó que ella era su novia y que su madre estaba exagerando.
Los policías en verdad no querían abrir un caso, hacer una investigación por algo tan simple como un par de adolescentes enamorados, sería cansado; sin embargo, la señora Gong ofreció más dinero por la aprensión de esa niña y los uniformados accedieron.
En la casa de los Lee despertaron a todos los vecinos de la cuadra con el sonido de sirenas, luces y golpeteos en la puerta.
Brooklyn asustada retrocedió resbalando por el césped justo detrás de un árbol, cuando vio a sus padres salir en pijama a lo lejos y atender a los judiciales.
No podía acercarse. Tenía pánico, así que corrió al parque como última vía de salida mientras lloraba.
— ¡No fui yo!... ¡No lo hice! —jalaba de sus brazos la mayor de las gemelas, oponiéndose con las pantuflas, pretendiendo frenar con ellas.
Los policías le habían confundido o quizá no, aunque entregando cualquiera de esas niñas podrían recibir su bonificación por parte de la señora Gong.
— ¡Brooklyn no está en su cama! —exclamó su madre, preocupada— ¡No la encuentro en toda la casa! ¡¿Qué está pasando aquí?!
El señor Lee y su sobrino, estaban intentando hablar con los uniformados para que les explicaran la razón de porqué se estaban llevando a la mayor de las castañas.
Brooklyn estaba asustada, estaba escondida dentro de los arbustos y abrazaba sus rodillas como si así nadie existiera. Era el único lugar que sentía seguro y siempre se refugiaba ahí cuando sus padres la regañaban en su niñez.
Alguien entró al arbusto y casi gritó, pensando que la habían descubierto.
JinYoung hizo la señal de que guardara silencio y se sentó a su lado. Recordaba ese escondite más grande o quizá creció mucho en tantos años.
—Los policías están llevándose a tu hermana —susurró preocupado.
Después de acercarse a los señores Lee, ellos le explicaron la situación y en cuanto nadie lo notó, corrió en busca de su mejor amiga. Tenía una ligera idea de dónde podría estar.
Brooklyn no dejaba de llorar. Todo se había acabado. Aunque cuando escuchó aquello palideció aún más. Ella debería ser quien debería ser arrestada, no su hermana.
—Oppa~ —la castaña nunca le decía así, a menos que realmente se sintiera muy triste y necesitara su consuelo.
Lo abrazó con fuerza, como cuando sus padres la regañaban y corría a sus brazos a desahogarse. El peli purpura correspondió y consoló.
—La señora Gong me descubrió deslizándome por su balcón ¡Quiso matarme!
—Espera, ¿Qué hacías tú en su balcón?
Todo se había acabado...
ESTÁS LEYENDO
My Cute Secret Boy -GongChan- B1A4
Fiksi PenggemarEs un secreto, nadie puede saberlo. Es demasiado lindo, adorable y sobre todo inocente... como un cachorro. ¿Un chico así? No es real, ya no existen. Yo lo pensaba -como la mayoría-, hasta que lo encontré... ♡ Gongchan & you~ (Brooklyn) ♡ Heterose...
