Capítulo 38... GongChan...

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Cuando caminaron de regreso a su casa y se encontraron con los policías aún esperando a que JinYoung la encontrara, se sorprendieron demasiado al notar que la castaña en verdad, caminara voluntariamente a su lado.

AhYoung salió del auto de los policías, tan pronto encontró oportunidad en el asombro de todos y corrió hacia ella tan furiosa, aún con las esposas apresándola por la espalda.

Los judiciales al principio reaccionaron pensando que estaban escapando, sin embargo, se dieron cuenta muy rápido, de que los Lee en efecto, tenían un par de gemelas.

Los gritos de AhYoung no sorprendieron a la menor y mucho menos hizo algo para detenerlos. En cambio, sólo asintió y la abrazó con fuerza, como si fuese la ultima vez que la vería.

-Lo lamento tanto... y te perdono también, por todo lo que me has hecho.

La mayor quedó en shock cuando vio a la pequeña avanzar hasta los oficiales, entregar sus muñecas juntas y dejar que la apresaran.

El grito preocupado de su madre se escuchó con fuerza y el inútil intento de su padre para que no se la llevaran, consiguió llamar la atención de todos los vecinos.

[***]

- ¡No puedo creer lo que haces! -gritó el chico bastante desesperado- ¡Debes sacarla de ahí! ¡Retira los cargos cuanto antes!

No podía dejar de dar vueltas por toda la sala. Estaba conteniéndose demasiado. Sentía tantas cosas y poseía unas enormes ganas de destrozar todo ahí dentro.

Su madre, sentada en el sofá, bebía una copa de vino mientras lo ignoraba, bien, realmente no tanto, puesto que nunca había visto a su hijo así. Era culpa de esa chica. Esa niña todo lo había arruinado.

Su hijo jamás actuaría de esa manera, de no ser por esa estúpida. Esa chica que se metió cual ladrón a su casa y había corrompido la inocente mente de su pequeño Chanshik.

Estaba enojada. Oh, claro que sí. Le dolía no poder complacer la petición de su hijo, pero ni loca dejaría que esas niñas se salieran con la suya. Tendrían su merecido.

Ya decía que no debía confiar en los Lee. No debía meter a su preciado hijo en los negocios tampoco, por mas conveniente que aquello pareciera. Esas arpías sólo se aprovecharon. No entendieron la advertencia que les dio y ahora pagarían caro.

No era únicamente una de las gemelas, eran ambas las que habían corrompido la hermosa personalidad de su amado hijo. Una lo veía durante el día y la otra por la noche cuando no se daba cuenta. Ojalá las encarcelaran a ambas.

- ¡¿A donde vas?! -gritó al ver a su hijo a punto de salir de la casa.

Lo que la obligó a levantarse de su sitio.

-Voy a ir a buscarla -el pelinegro estaba girando la perilla con fuerza.

- ¡No puedes salir de aquí, Chanshik! ¡Detente ahora mismo!

El chico cerró los ojos suspirando. No lo haría nunca más, así que continuó.

-Lo siento mucho, madre.

- ¡Chanshik! -sollozó ella de repente, sorprendiéndolo-. Esta es tu casa, hijo mío. Tienes todas las comodidades aquí -el joven negó con la cabeza- ¡No puedes abandonarme! ¡No eres capaz de ser como tu padre!

Los ojos de Chanshik se abrieron a sobremanera, por la mención de dicho hombre. Su madre nunca hablaba de él y mucho menos se decía que fue un abandono. Simplemente le despreciaba y agradecía que los hubiese dejado. Como si no le hiciera falta y lo odiara. Ahora comprendía todo...

My Cute Secret Boy -GongChan- B1A4Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora